lunes 14.10.2019
España vs Alemania

Nadal y la Davis: amor sin compromiso

El balear, que presenta un porcentaje de victoria que ronda el 85%, es el integrante del Big Four que menos índice de participación muestra en la pelea por la Ensaladera

Rafael Nadal entrena en la Plaza de Toros de Valencia.
Rafael Nadal entrena en la Plaza de Toros de Valencia.

Rafael Nadal mueve masas como nadie. Su regreso a la Copa Davis tras más de un año y medio de ausencia (frente a India, en septiembre de 2016) ha suscitado el fervor de los aficionados, que en la jornada del pasado miércoles se acercaron para presenciar un entrenamiento de La Armada. 3.000 fueron exactamente las personas que se acercaron, tras retirar su entrada, para vislumbrar cómo se preparan los cuatro protagonistas de cara a una dura eliminatoria de cuartos de final, en la que Alexander Zverev liderará a Alemania.

El sorteo, realizado este mismo jueves, ha deparado que el primer enfrentamiento empareje al número dos español (David Ferrer) con el número uno germano, Zverev. Ese envite tendrá lugar el viernes por la mañana, donde se espera que ya estén presentes 8.000 personas, el aforo que presenta el escenario que consiguió erigirse como sede, pese a que en Mallorca querían jugar la baza de Nadal. No hizo falta designar su casa, pues el balear ha decidido regresar a la Davis en un momento más que adecuado y ante el enorme peligro que supone el rival.

Toda una bendición para Sergi Bruguera, que no pudo contar con él en la eliminatoria de primera ronda ante Gran Bretaña. Tras una semana con ciertas dudas, todos en el equipo tienen claro que Nadal está a punto y jugará, pese a que no lo hace desde que cayera lesionado en los cuartos de final del Abierto de Australia ante Cilic. Desde finales del pasado curso ese ha sido el guión del nuevo número uno del mundo, retiradas y ausencias. Ahora llega su tramo preferido, pero a la par el más complejo, por la enorme cifra de puntos que defiende, tras levantar en 2017 Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roland Garros.

España y la tierra batida han sido un buen motivo de Nadal para decir sí a la llamada de su capitán. Tras semanas entrenando, tendrá la posibilidad de competir antes de citas más importantes. Y lo hará en una competición que ha sacado lo mejor de él. Aunque no ha estado presente en todas las finales (se perdió la de Mar de Plata por lesión), el manacorense tiene en sus vitrinas un total de cuatro ensaladeras. Todo un hito para uno de los tenistas más laureados de la historia de este deporte, que a sus 31 años parece decidido a querer agrandar ese palmarés.

Su participación se traduce en triunfo para España. En la última década Nadal ha participado en diez eliminatorias y en todas La Armada ha resultado vencedora. Pocos tenistas pueden presumir de un bagaje como el suyo. Nadal ha disputado 23 encuentros individuales, con 22 victorias y tan sólo una derrota. En la modalidad de dobles su superioridad se desvanece, pero permanece positiva con cinco triunfos y sólo cuatro derrotas. Su porcentaje de victorias, en total, es de casi el 85%, una bestialidad.

Esta historia de amor tan sólo se ensombrece por la falta de compromiso, lógica en algunas circunstancias, de Nadal. El balear, en muchas ocasiones por lesión y en otras para no lastrar su aventura individual, se ha negado a participar en la Davis. Del ‘Big Four’ es el que menos ha ayudado a su país, con un total de 2,28 partidos por curso. Federer, para poner todo en contexto, acumula 70 encuentros con Suiza, y eso que en los últimos años apenas se ha dejado ver. Murray y Djokovic, en menor medida, también presentan un mayor índice de participación. Sin compromiso, pero con mucho amor, Nadal espera mantener esa idílica relación. 

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