jueves 12.12.2019
Tenis

Nadal se acostumbra a perder y a hacer caja

El tenista español empieza a coger la costumbre de acudir a los torneos solo por el dinero

Nadal se llevó un Mercedes por ganar en Stuttgart.
Nadal se llevó un Mercedes por ganar en Stuttgart.

Rafa Nadal ocupa el puesto número 22 en la lista de deportistas con más ingresos del mundo, según la lista Forbes publicada hace pocos días. El manacorense gana muchísimo dinero a costa de publicidad, pero también se lleva un montante económico importante por acudir a los torneos y ganarlos (aunque por desgracia eso no haya ocurrido muy a menudo en los primeros meses de 2015).

El tenista manacorense tiene un patrimonio importante y no debería de preocuparse por el dinero, cuando a sus 29 años pelea por ser considerado el mejor de la historia, aunque se encuentra en un túnel de juego con salida complicada. Sin embargo, parece que ‘la pela’ todavía le preocupa algo.

En las reuniones de la ATP, Rafa siempre ha sido un defensor activo de los derechos de los tenistas. El español defiende que el calendario está demasiado cargado de compromisos obligatorios para las grandes raquetas, pero parece que en su discurso hay una doble cara. El actual número diez del mundo ha acudido a torneos de exhibición como el de Abu Dhabi siempre que ha estado sano, al igual que la inmensa mayoría de los tenistas. Todos ponen más pegas para jugar torneos con algo de prestigio que para acudir a ‘pachangas’ donde también se cansan en los partidos y en los viajes, pero su bolsillo engorda.

Roger Federer vive sus últimos años de carrera con mucha comodidad sin la necesidad de ir a todos los Masters 1.000, pero no se pierde una cita millonaria con la excusa de “promocionar” el tenis. Sin embargo, los últimos ‘movimientos’ económicos de Rafa Nadal llegan a ser rocambolescos.

El tenista compitió en 2014 en Basilea porque le garantizaban un millón solo por acudir a esas pistas. No estaba en condiciones de jugar porque había sufrido un ataque de apendicitis unos días antes en Shanghái. Rafa se empeñó en participar en contra de las recomendaciones médicas y acabó perdiendo contra Borna Coric en un parido lamentable, tras el que Federer declaró que nunca había visto tan débil a Nadal. Se jugó su salud, ganó dos partidos, hizo caja y anunció que no volvería a jugar más en esa temporada porque tenía que pasar por quirófano.

Por otro lado, este año Rafa ha vuelto a Quuen’s tras varios años sin pasar por las que muchos consideran las mejores pistas de tenis del mundo. Las malas lenguas dicen que fue a Londres solo porque le pagaron 1,1 millones de euros solo por aparecer, sin necesidad de ganar ni un solo encuentro.

La palabra de Rafa también es importante

Asimismo, Nadal reconoció que en los años anteriores había estado en el torneo de Halle por culpa de los abusivos impuestos que le obligaba a pagar la Hacienda local por competir allí. "Tuve que dejar de venir por un tiempo por aquí", reconoció el ‘rey de la tierra’ a los medios británicos.

Sin embargo, como muchos tenistas empezaron a seguir el mismo camino, los ingleses han decidido cambiar la estrategia, aunque todavía no es del todo del gusto de Rafa. "No es la situación ideal para nosotros pero es mejor que hace años. Tengo que dar las gracias a Halle por todo lo que me ha dado en los últimos años. Es obvio que en Halle no he jugado bien, ¿no? Aquí las pistas son mejores", declaró Nadal.

Además, muchos especialistas previeron que Rafa iba a caer ante Dolgopolov en primera ronda porque no quería fatigarse demasiado. Llegaba cansado, pero no estaba dispuesto a renunciar y a quedarse sin dinero. Jugó a ver lo que pasaba y se encontró con una derrota que afea un poco más sus estadísticas.

Su decisión contrasta con la de Djokovic que con tal de descansar anunció que no iba a pisar ninguna pista de hierba hasta Wimbledon, algo que tampoco parece lo idóneo para la preparación. En cambio, en favor de Rafa hay que decir que este tipo de ‘apariciones fugaces’ también las hace por compromisos personales adquiridos con los empresarios que organizan los torneos. Tanto en Basilea como en Queen’s le estuvieron varios años insistiendo en que fuera e hicieron esfuerzos por su participación. Él dio su palabra y no quiso romperla. En el caso inglés, no sabía si iba a llegar tan lejos en Stuttgart y le compensaba tener un torneo la semana siguiente, por si caía pronto.

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