martes 12.11.2019
Recupera su mejor versión

Garbiñe y la dependencia de Conchita: una relación que apunta a larga

La española, que ha apostado por la que fuera su capitana de Copa Federación para este tramo del curso, ya ofrece en Doha su gran tenis. Tras el éxito en Wimbledon, no hay motivos que impidan un vínculo más duradero

Garbiñe en un entrenamiento.
Garbiñe en un entrenamiento.

Nacida en Venezuela y criada en España, Garbiñe Muguruza tardó en decantarse a qué país defendería, pese a que junto a nombre siempre ha lucido la bandera española. La guipuzcoana finalmente escogió nuestro país a finales de 2014, meses antes de hacer su estreno en Copa Federación. Su periplo por esta competición es vital para comprender la relación que mantiene con Conchita Martínez ya que fue ahí cuando ambas entablaron amistad. Pese a que la capitana tomó parte ya de una eliminatoria en 2015, ambas no coincidieron hasta 2016, donde la joven jugadora participó en dos eliminatorias, algo que, por el momento, no ha vuelto a repetir.

En febrero de ese mismo año Garbiñe afrontó dos encuentros ante Serbia, ya como líder del equipo por delante de Carla Suárez. La española logró ganar en sus dos partidos, ante Jorovic y Jankovic. Meses después, en el Grupo Mundial, hizo lo propio ante Italia con Schiavone y Vinci. Es más, nadie en España había firmado semejante inicio, ya que Garbiñe extendió su racha hasta los siete triunfos y las cero derrotas en individual. Su balance se estropeó ante la República Checa con su derrota ante Pliskova. En el global mantiene un 7-2 pocos días después de confirmar que estará ante Paraguay.

En ese periodo de tiempo Conchita apoyó y mejoró mentalmente a Garbiñe Muguruza, que ya había despuntado y de qué manera con su final en Wimbledon 2015 y su título en Roland Garros en 2016. La mejor prueba de los óptimos resultados de esta relación llegó cuando Garbiñe, de forma forzada, unió a Martínez a su equipo durante las dos semanas de Wimbledon. En ese mismo 2017 las cosas no habían marchado como esperaba, con un vaivén de resultados, algo habitual en la figura de una jugadora a la que le apasionan las grandes citas, pero a la que se le resisten las primeras rondas ante tenistas de ranking inferior.

La caraqueña salió campeona del tercer ‘Grand Slam’. El All England Club vislumbró cómo se consagraba la joven tenista frente a toda una veterana como Venus Williams. Garbiñe consiguió obrar la hazaña que mucho antes había logrado Conchita. Los piropos entre ambas siempre han sido públicos. La excapitana de Copa Davis declaró que la ausencia de Serena le abría las puertas al número uno, y Muguruza terminó por lograr ascender al trono de la WTA. A su vez, la española ha confesado lo bien que trabaja de la mano de Conchita, una mujer a la que guarda un profundo respeto.

La polémica saltó cuando despidieron a Martínez sin previo aviso, y apenas unos días después de que ambas estuvieran juntas en ‘Mi casa es la tuya’, el programa de Bertín Osborne. Finalmente se aclaró que las jugadoras no habían sido consultadas y que esa decisión no era compartida por Garbiñe. Sea como fuere, el desenlace de ese 2017 fue todo un éxito para Muguruza, aunque terminara por ceder el número uno. Mostró más continuidad en su tenis y un ‘plan b’ en sus encuentros, con más capacidad para soportar los intercambios. Además, no se vieron más desencuentros con Sam Sumyk, a pesar de que el carácter de Garbiñe es muy fuerte.

Tras un inicio algo desalentador en este 2018, fruto eso sí de las molestias físicas, Muguruza sorprendió al anunciar la incorporación de Conchita de forma temporal, para intercalar sus funciones con su entrenador habitual. El resultado ha empezado a llegar. En Doha la española se ha mostrado mucho más consistente y ha alcanzado los cuartos de final tras tumbar a Cirstea (6-0 y 6-4). Independientemente de lo que pase esta semana, su actitud en la pista varía. Garbiñe sabe que tiene mucha dependencia de Conchita, y ahora que ésta está desocupada, el vínculo de ambas pinta para largo. 

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