viernes 4/12/20
EL AÑO DE... ANA BOTELLA

La alcaldesa sin complejos

La presentación de la candidatura de Madrid para los JJOO 2020, en su inglés de andar por casa, fue su billete al estrellato

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella.
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella.

"Relaxing cup of café con leche in the Plaza Mayor". No hay mejor frase que ésta para resumir el año de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella. Doce meses complicados para la capital del Reino, escenario de multitudinarias protestas y complicadas huelgas, y difíciles de olvidar si no fuera por los inolvidables momentos ofrecidos por su mundialmente conocida alcaldesa. Y que conste en acta que lo de mundialmente conocida no va con sorna. Los hechos lo avalan. La presentación de la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos 2020, en su inglés de andar por casa, fue su billete al estrellato.

Aparece en el ranking de Time entre los políticos que han cometido las mayores meteduras de pata

El 7 septiembre de 2013 se ha convertido en fecha clave de su biografía. ¿Cuántos políticos españoles pueden presumir ante sus amigos de haber sido incluido en el resumen del año de la revista Time? Probablemente muy pocos. Pues bien, la alcaldesa de Madrid es una de ellas. Es cierto que esta prestigiosa publicación no la incluye en el ránking de las mejores gestoras públicas, sino en el de las mayores meteduras de pata que políticos de todo el mundo han protagonizado en los últimos doce meses. Pero como muy sabiamente apuntala el refranero español, hablen bien o mal, lo importante es que hablen. Así que en esas está Ana Botella.

La mujer del expresidente José María Aznar no fue elegida por los ciudadanos. Llegó a la alcaldía de rebote. Después de que Alberto Ruiz Gallardón fuera nombrado ministro por Rajoy. Pero a nadie le cabe la más mínima duda de que Ana Botella lleva desde entonces haciendo todos los “méritos” posibles para atraer la atención del presidente del Gobierno. Frases como que “existe fragmentación en las bases del PP” –culpando indirectamente a la gestión de Rajoy- o “Aznar es sin duda el mejor presidente de la democracia” son algunos de los ejemplos a los que recurren los ‘populares’ cuando comentan la relación entre el presidente y la alcaldesa de la capital.

Aunque no son los únicos. La última crisis de las basuras vivida en Madrid es otro de los grandes “hitos” en la breve historia de la gestión de Botella. Inolvidable es esa rueda de prensa, convocada a las cinco de la tarde de un miércoles, en la que comparece la alcaldesa para dar un ultimátum de 48 horas a las empresas concesionarias del servicio de limpieza y es incapaz –tras varios intentos de la prensa- de dar datos concretos del incumplimiento de los servicios mínimo. Probablemente no sabía ni lo que le estaban preguntando. Pero eso nunca ha sido un impedimento para la alcaldesa de Madrid. Ella habla aunque sepa que lo que dice es caldo de cultivo para la oposición política y para las redes sociales.

Reconoció que tiene una bandera de España en su jardín y pidió a San Isidro trabajo para todos

En este contexto es en el que Ana Botella declaró a principios de año su amor a España y sus símbolos después de reconocer que tenía una bandera roja y gualda en el jardín de su casa. Y en el mismo en el que el pasado San Isidro pidió al santo “empleo para todos”. Podría parecer que la alcaldesa confía más en la gracia divina que en las medidas adoptadas por su Ejecutivo. Pero no. Que no cunda el pánico. Hace sólo unas semanas, en uno de los plenos municipales más encendidos del año, tras la rebelión de los barrenderos, Ana Botella dijo lo que de verdad todo su partido quería escuchar: “El PP y la reforma laboral son la ideología que más progreso ha traído a la humanidad”. Así, sin complejos, como diría su “amiga” Esperanza Aguirre.

Aunque lo cierto es que ni cumplidos de este calibre colocan a Botella en una buena posición para las quinielas que ya se han empezado a hacer en Génova. La actual alcaldesa de Madrid sólo cuenta con el tributo de ser mujer de quien es, pero el examen de las urnas exige de otras muchas cualidades que las malas lenguas dicen no poseer. Veremos si el nuevo año se las trae.

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