lunes 12/4/21

Estrella Digital

"Sólo podría entender la posición de EEUU si Obama se saca una carta fantástica de la manga en Copenhague"

"Los países que están liderando esta cumbre son los que están en vías de desarrollo", afirma contundente Aída Vila, portavoz de la campaña contra cambio climático de Greenpeace que vive estos días en Copenhague la cumbre que ha concitado toda la atención internacional. La postura de la organización se estructura en torno a la crítica a los países más desarrollados, encabezados por Estados Unidos. El Gobierno liderado por Barack Obama llega a la cita en la capital danesa con tímidas propuestas que no alcanzan la altura de lo esperado de la nación históricamente responsable del cambio climático. "Sólo podría entender la posición de EEUU con la voluntad por parte de Obama de sacarse una carta fantástica de la manga aquí, en Copenhague, y darnos un sorpresón. De lo contrario, ya no tendría credibilidad como líder mundial", asegura Vila a ESTRELLA DIGITAL en una conversación sobre las impresiones desde Dinamarca a falta de cuatro días para el fin de la cumbre.

Las naciones más poderosas e industrializadas, responsables en gran medida de las consecuencias medioambientales que hace sentir el cambio climático en el planeta, se han presentado con poco fuelle a la reunión mundial en Copenhague. Los compromisos de reducción de emisiones (5% por parte de EEUU, 20% por parte de la Unión Europea), distan mucho de las recomendaciones de la comunidad científica, que lleva tiempo clamando por un 40% menos de gases contaminantes vertidos a la atmósfera para salvar la situación.

La veterana organización medioambiental Greenpeace, presente durante la cumbre en la capital danesa, no duda en señalar a los menos comprometidos. "La UE debería proponer una reducción del 30% de emisiones de modo unilateral en primer lugar, y luego exigir a los demás que hagan este esfuerzo comparable", señala Aída Vila en referencia al "compromiso" europeo de ampliar su 20% de reducción de gases pactado hasta el 30% si los demás países "realizan un esfuerzo comparable".

La ambigüedad y el estancamiento parece sobrevolar las negociaciones hasta el último día. De hecho, muchos documentos permanecen en el limbo de los folios mojados en espera de un movimiento certero y firme de EEUU. La misma jornada en la que se produce esta entrevista, la portavoz de Greepeace desde Copenhague relata que India y China han abandonado la negociación de un ambicioso documento elaborado por la Aosis (Alianza de Pequeñas Islas Estado) llevados por el miedo a un compromiso que luego se las apañe para eludir Washington. "China e India han presentado sus compromisos, están dispuestos a desarrollarse de un modo más limpio, siempre y cuando tengan el apoyo financiero de los países industrializados", explica Vila.

La activista de Greenpeace también critica la estrategia de negociación de la Presidencia danesa, que baraja un texto donde no existen los compromisos legalmente vinculantes ni se establece un porcentaje de reducción de emisiones concreto, relacionado con las recomendaciones de la ciencia.

Compromiso y financiación

Compromiso y financiación emergen como los dos grandes pilares de la cumbre contra el cambio climático. Se refieron estos dos conceptos, por un lado, a la valentía de los países desarrollados a la hora de apostar por unos objetivos de reducción de emisiones alineados con la ciencia; por otro, al apoyo económico que necesitan las naciones en vías de desarrollo para poder hacerlo de un modo menos contaminante, distinto a como lo hicieron antaño los ahora todopoderosos países industrializados. Los pequeños estados-isla, los africanos y los centroamericanos, son los territorios más amenazados por el cambio climático, y también los más preocupados por los resultados que derivarán de la reunión mundial en Dinamarca. Parte de la incertidumbre la provoca también el hecho de que se están acordando números para financiar la adaptación industrial de los países en desarrollo con vistas a 2012, en lugar de establecer el umbral hasta 2020. "¿Qué confianza van a tener estos países para trabajar en unas medidas para las que sólo tienen financiación hasta 2012?", resume Vila.

A pesar de los problemas y la complejidad que trasluce de las negociaciones abordadas desde la semana pasada, Greenpeace se decanta por el optimismo que se desprende de documentos como el que trata de negociar la Alianza de Islas Estado, que apuesta por conseguir un acuerdo legalmente vinculante recogiendo las cifras cantadas en altavoz por los científicos. "Nos damos cuenta de que casi la mitad de los países que están en esta negociación están concienciados y apoyan objetivos que nos permitirían salvar el clima", indica la portavoz de la organización.