jueves 29/10/20

Rajoy insiste en que la reforma laboral es "justa y buena para España"

El 'popular' reconoce que la situación económica española "aún no ha tocado fondo" y que su tarea al frente del Ejecutivo es "dura, ingrata y difícil"

Rajoy insiste en que la reforma laboral es "justa y buena para España"

Nadie dijo que cambiar el rumbo de un país con cinco millones de parados y con un tejido productivo y económico destruido fuera fácil. Y así lo ha reconocido el recién reelegido presidente del PP, además de presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. "La tarea que nos han confiado los españoles es apasionante, pero también dura, ingrata y difícil", ha aseverado el líder del Ejecutivo en su discurso de clausura del VXII Congreso Nacional del PP. A dos meses de haber llegado al Gobierno, y con tres importantes reformas estructurales a sus espaldas, Rajoy ya sabe lo que es que el pueblo se le rebele y salga a la calle.

Este domingo, miles de personas de 57 ciudades españolas han protestado por la última de las reformas acometidas por el Gobierno 'popular', la reforma laboral. Los sindicatos consideran que con esta nueva normativa, el Ejecutivo recorta sustancialmente los derechos de los trabajadores y consagra el despido libre. Acusaciones a las que Rajoy ha contestado desde Sevilla: "Cuando hay que adoptar reformas laborales rigurosas, lo hacemos porque estamos pensando en toda esa gente que se alinea en la cola del paro".

Según el líder del Ejecutivo, la reforma laboral "es justa y buena para España" por dos motivos. En primer lugar, porque nos sitúa "al mismo nivel que los países más avanzados de la Unión Europea". Y en segundo lugar, aunque no menos importante -según ha insistido Rajoy-, porque acabará "con las injusticias y las discriminaciones que arrastraba nuestro mercado de trabajo".

El presidente del Gobierno ha reconocido que la "crisis no es igual para todos", y por este motivo, el líder del PP ha aprovechado en su intervención de este domingo para recordar a sus militantes, que ellos gobiernan, principalmente, para los que peor lo están pasando. Además, ha reconocido que no le temblará el pulso para subir los impuestos, si ésto es lo que España necesita para volver a crear "oportunidades".

En su discurso no se ha querido olvidar de los más "desesperanzados" y de los más escépticos con que van a lograr un empleo. Con ellos ha querido ser realista y no dejarse guiar por la euforia del momento: "Quiero algún día deciros que vuestra vida laboral no ha concluido y que estamos haciendo todo lo que sabemos para conseguirlo cuanto antes. Pero aún no puedo decirlo", ha reconocido el presidente.

Rajoy es consciente de que la tarea que le espera es complicada y de resultados a largo plazo. "Ninguna de estas medidas, ni otras que ya hemos tomado harán milagros por sí solas, si siquiera todas juntas", ha dicho el 'popular', pero hay que hacerlas si "queremos prosperar", ha continuado el presidente. "La crisis no está en los despachos. Ni siquiera está en la calle. La crisis de verdad comienza detrás de la puerta de cada hogar", ha sentenciado un líder que se lamenta de la herencia que ha recibido del Gobierno anterior: pérdida de miles de empresas, atasco del crédito, cinco millones de personas que no encuentran trabajo y padres que están empezando a creer que sus hijos, por muy imposible que esto parezca, van a vivir peor que ellos.

La labor del Gobierno: poner barreras a la destrucción

La "verdad" ha vuelto a ser la bandera del discurso de Rajoy. Por ello, ha reconocido ante el plenario del Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla que la situación económica de España aún no ha tocado fondo. "Yo no voy a engañar a nadie. Ésta es la realidad, y tenemos que ser conscientes de ella si queremos actuar con eficacia", ha advertido el 'popular'.

Hasta el momento, todos los discursos del presidente estaban orientados a asumir más responsabilidades y cargas de trabajo. Lleva meses insistiendo en la urgencia de cambiar las cosas, aunque este domingo ha intentado ser más comedido. Sabe que se le piden milagros inmediatos; y él ya empieza a ser consciente de que necesitará tiempo para responder ante todos ellos. "La tarea no es fácil. No lo es hoy y no lo será en bastante tiempo", ha reconocido Rajoy.

En Bruselas seguimos insistiendo en que cumpliremos con el objetivo del 4,4% del déficit público. No obstante, Artur Mas ya le advirtió a Rajoy de que esta meta es imposible de alcanzar si no es, o bien mintiendo, o bien destruyendo el país. Parece ser que ninguna de estas dos opciones entran en los planes de Rajoy; y por ello ha decidido decir la "verdad" y comenzar a advertir de "la realidad".

Ahora, la labor de su Gobierno ya no sólo es generar, crear y crecer, sino también "poner barreras a la destrucción". Según el presidente, son estas "barreras" y su instauración las que crearán empleo, reactivarán la economía y volverán a generar confianza. Una confianza que, según Rajoy, ya está aumentando en Europa gracias a las reformas que se han puesto en marcha. "Tranquiliza saber que, en pocas semanas, se ha logrado que España aparezca como un país serio, responsable y dispuesto a enfrentar sus desafíos con determinación", ha concluido el presidente del PP, recientemente reelegido por sus colegas con más de un 97% de votos a favor.