miércoles 25/11/20
ENTREVISTA A LA MAGISTRADA GLORIA POYATOS

"La Justicia en España está contaminada de machismo"

La presidenta de la Asociación de Mujeres Juezas de España cree que la falta de paridad en los cargos de la cúpula judicial refleja la realidad de una sociedad machista. Para combatirlo, dice, insiste en que es necesaria la educación. "Es la vacuna contra el machismo", asegura 

La magistrada Glòria Poyatos.
La magistrada Glòria Poyatos.

Gloria Poyatos es magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias y dirige la Asociación Española de Mujeres Juezas (AMJE). Ha impartido clases en la Universidad de Girona y ha ejercido durante varios años como abogada laboralista hasta el año 2010 cuando decidió acceder a la carrera judicial. Desde la organización que preside reclama junto a sus compañeras más igualdad en el ámbito de la Justicia. Cree que la escasez de mujeres en los cargos de la cúpula judicial española refleja la realidad de una sociedad machista. Cree que para combatir el machismo, que considera “una enfermedad de transmisión social”, es necesaria la educación. “Es la vacuna contra el machismo”, afirma.

- ¿Existe desigualdad en el Tribunal Constitucional?

Sí. Una desigualdad endógena que se manifiesta en una integración exigua de las mujeres en su constitución. Un 2 de 12, que es un 16% no refleja la realidad de una sociedad que está formada en su mitad por mujeres.

- ¿Esto ocurre también en otros organismos del ámbito de la Justicia?

Ocurre en la cúpula judicial a pesar de que las mujeres somos actualmente mayoría en la carrera judicial, un 52%, y si tomas por edad, por debajo de 51 años nos remontamos al 60%. En cambio, la representatividad de las mujeres en el Tribunal Supremo es de un escaso 12,19%. En algunas de las salas ni siquiera hay mujeres como en la en la sala civil del Tribunal Supremo y la militar. Hay dos salas que están decidiendo cuestiones trascendentales en la vida de la ciudadanía en la que no se integra la experiencia enriquecedora de las mujeres. Somos el 50% de la sociedad, no el 0% de la sociedad, tampoco el 12%.

- ¿Por qué cree que se produce esta descompensación?

Tenemos una sociedad prejuiciosa que todavía cuestiona la competencia y las aptitudes de las mujeres para ocupar los puestos que son los considerados importantes en la sociedad y que hasta ahora han sido monopolizados por los hombres. Me refiero a los puestos donde se toman las decisiones que mueven el mundo, incluida la Justicia.

Además, el sistema de ascenso en la carrera judicial española establecido es un sistema curricular que perjudica a las mujeres. Porque la valoración de méritos se establece exclusivamente desde un punto de vista académico y no tiene en cuenta otros valores. En la carrera judicial casi el 100% del uso de permisos y licencias familiares es de las juezas. Es decir, las juezas monopolizamos las reducciones de jornada por cuidado familiar, o las excedencias por cuidados familiares o los permisos que existan por esta razón. Si tenemos ello en cuenta quiere decir que nosotras competimos en desigualdad con ellos porque mientras nosotras cuidamos a la familia, ellos engordan sus currículums a golpe de los méritos que realmente tienen valor para lograr los ascensos.

Hay determinadas decisiones que se están tomando que son claramente injustas a la hora de decidir el ascenso. Se da prioridad a los hombres frente a las mujeres. En algunos casos a una distancia abrumadora, es decir, en casos donde las mujeres superaban a estos hombres en más de mil puestos se sigue eligiendo a los hombres frente a las mujeres. Vuelvo a la razón primera, a la sociedad prejuiciosa que cuestiona la competencia de las mujeres para tomar decisiones importantes.

- ¿Quiénes son los responsables de esta situación?

Todos y todas somos responsables de esta situación. Esto no es más que una proyección dentro de la carrera de una sociedad machista. Una sociedad que yo siempre califico de bipolar. Porque solo se lamenta y se exalta cuando se producen asesinatos de víctimas de violencia de género. En cambio, tolera, promociona e incentiva esos micromachismos que son la base necesaria para que se produzca el asesinato.

Mientras tengamos unos medios de comunicación que cosifican a la mujeres y emiten un mensaje sexista que denigra a la mujer a una utilización exclusivamente sexista, mientras tengamos un sistema educativo que no incluya en los planes de educación la igualdad como un valor que debe priorizar e integrar la educación de nuestros chicos y chicas, mientras tengamos unos medios o unas herramientas de comunicación que son canales para la propagación de todos los mensajes machistas, sexistas y violentos, vamos a seguir teniendo este tipo de actuaciones. Mientras sigamos en esa tónica en la que no se toman medidas para prevenir el machismo y para educar en igualdad, vamos a seguir teniendo este tipo de situaciones. Por lo tanto, esto no es más que el techo de cristal de la carrera judicial. La carrera judicial es un ámbito más de la sociedad que reproduce lo que pasa en la sociedad. La culpa es del sistema y de la sociedad que no logramos cambiar.

- ¿Qué tipo de cambios habría que realizar en el ámbito de la Justicia para lograr la igualdad?

Acciones positivas. Está reconocido en la ley de igualdad y en la normativa y legislación europea. Significa que allí en aquellos ámbitos donde no se pueda lograr el equilibrio entre hombres y mujeres de forma natural, debe recurrirse a otro sistema. Una metodología de reserva de cuotas para buscar el equilibrio.

Es decir, tenemos que priorizar que a la hora de seleccionar a los candidatos que entren en un tribunal donde la representación de las mujeres es exigua o inexistente hay que asegurar que sean mujeres. Así lograremos tener una justicia que represente realmente a la sociedad y que tenga legitimidad democrática. No hacerlo así significa no darle legitimidad democrática. Se puede poner en riesgo la impregnación de la igualdad en sus propias resoluciones porque no está en ellas la mirada de las mujeres.

- ¿Se está incumpliendo la legislación en el Tribunal Constitucional?

La Justicia no es un estamento alejado o aislado de la sociedad. Se integra en la sociedad, la misma sociedad machista en la que se integran todo el resto de profesiones. Por lo tanto, la Justicia, como en el resto de profesiones, se haya contaminada con el machismo que impera en nuestra sociedad. Estamos ante una anomalía democrática. La ausencia de mujeres en la sala de lo civil del Tribunal Supremo y la militar es una verdadera devaluación de la ley de igualdad en las entrañas de la justicia.

- ¿En qué sentido cambaría el ámbito de la Justicia con más presencia de mujeres?

Se convertiría en una Justicia que refleja a la sociedad y por tanto una Justicia más legitimada democráticamente. No se trata tanto de la ideología que porten las mujeres, se trata de que tenemos que estar ahí para completar la visión y las decisiones que se están tomando desde un poder que es sustancial e importante para la sociedad. Se tiene que contar con las mujeres para que se tomen esas decisiones.

Existe un ejemplo que es muy descriptivo. En el Tribunal Constitucional solo ha habido un 8% de mujeres a lo largo de su historia. Si ese mismo tribunal donde ahora sólo hay un 16% de mujeres va a resolver en breve el recurso de inconstitucionalidad contra la ley de aborto. Es una barbaridad, desde mi punto de vista, en términos democráticos que sobre un hecho sustancial como es la interrupción del embarazo solo haya un porcentaje del 16% de mujeres opinando y que la mayoría aplastante sea un colectivo de personas que van a verlo desde un punto de vista abstracto y extraño en términos biológicos.

Otro ejemplo. Vamos a pensar en un Tribunal Constitucional, donde hay gente de todos los lugares de España, en el que solo hubieran madrileños. La gente se quejaría y nadie hablaría de méritos. Nadie se referiría al alegato de méritos. Consideraría que es discriminatorio que no hubiera vascos, catalanes o andaluces.  

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