jueves 29/10/20

Jacques Audiard inventa con 'Un profeta' un nuevo tipo de héroe

El cineasta francés Jacques Audiard, radiólogo de la ambigüedad gracias a títulos como De latir mi corazón se ha parado, presentó el lunes en San Sebastián Un profeta, una de las películas más aplaudidas del último Festival de Cannes con la que alumbra un nuevo tipo de héroe. La película llega al festival después de ganar en Cannes con el Gran Premio del jurado. Francia, además, la ha seleccionado para representarle en los próximos Oscar en febrero. Para entonces está previsto el estreno en España.

"Sé que suena algo presuntuoso, pero éste es Un profeta cuyo dios es el cine", asegura a Efe en una entrevista. "Quiero alumbrar un nuevo tipo de personaje. Un héroe lleno de virtudes pero al que su pragmatismo le lleva a sobrevivir con todas las consecuencias en un entorno como la prisión".

Este "profeta" predica bajo el rostro primero angelical y luego escalofriantemente atractivo del joven actor de origen árabe Tahar Rahim, cuya interpretación está en ebullición durante las dos horas y media sin interrupción. En ese tiempo nace como un pequeño ingenuo de 19 años que ingresa en la cárcel por un delito menor y que va desenvolviendo su carisma hasta convertirse en un maestro del crimen organizado, por encima de las mafias árabes y corsas en las que reinaba hasta entonces el personaje interpretado por Niels Arestrup.

"Para mí no está habitado por el mal. Sabe distinguir perfectamente lo bueno de lo malo. Simplemente ha desarrollado sus competencias intelectuales y sus virtudes en un contexto difícil. Pero al salir estoy convencido de que será un buen padre y esposo. Seguramente hasta desempeñaría un puesto en la política local", asegura, siempre con un reverso irónico, el cineasta.

¿Es "Un profeta" una oda al maquiavelismo? Audiard juega con la retórica, pero no sienta cátedra. Se deja fascinar, como la propia película, por el magnetismo de su héroe. "Es una declaración de intenciones, pero ya no me pertenece. Depende del público juzgar".

La apuesta para los Oscar

En Cannes, el jurado le dio su Gran Premio y la crítica se rindió a sus pies. En San Sebastián se proyecta en la sección Zabaltegi Perlas y también se proyecta en Toronto. Francia, además, la ha seleccionado para representarle en los próximos Oscar en febrero. Para entonces está previsto el estreno en España.

El poder de atracción de "Un profeta" reside en su moralidad inasible. ¿Cómo se juzga a un personaje que ya está en prisión, que atenta contra los intereses de otros compañeros de celda? El director de "Un héroe muy discreto" disfruta con la ambigüedad que despierta su cine y se frustra ante interpretaciones maniqueas.

Él se mueve mucho más cómodo la paradoja. "La ambigüedad es una fuente inagotable de creatividad. En el momento en el que se acabe es porque ha dejado de ser ambigua". Y, desde luego, filma la película con un pulso estremecedor: instalada en un realismo nervioso, se ilumina con puntuales momentos oníricos que le otorgan ese punto de manifiesto de nueva religión. De razón anulada por un epifanía milagrosa, creada con todos los espejismos que esconde el arte cinematográfico.

Escapar de los clichés

"Hay que partir de la idea de que el cine es todo ficción. Todo es falso. Nadie querría estar en la piel de Malik (el personaje que interpreta Rahim) y ni siquiera es un personaje que podría existir. Pero disfruto creando empatía en las situaciones extremas".

También aprovecha para crear cierta conciencia social. "Me interesaba crear un personaje árabe que escapara a los clichés que el cine muestra. Que no fuera ni terrorista, ni secuestrador, ni integrista religioso". "La cárcel se puede usar como concentrado dramático y, siendo un espacio que crea polémica entre la opinión pública francesa, sigue estando muy poco representada en su ficción", asegura.

Y así, mientras busca otro nuevo proyecto en el que dar vueltas a las ideas preconcebidas, se refugia en la máxima de Andrè Breton: "Cambio una idea desgastada por una idea desgastante".