CAMBIO RADICAL EN ORIENTE PRÓXIMO

El terrorismo yihadista pide “levantarse en armas” tras la decisión de Trump sobre Jerusalén

Daesh, Al Qaeda y los talibán han mostrado su rechazo a la decisión del presidente de Estados Unidos de considerar Jerusalén la capital israelí y mover allí su embajada. Las movilizaciones en la Franja de Gaza y Cisjordania llevan ya una veintena de heridos. Hamás llama a la tercera intifada

El terrorismo yihadista pide “levantarse en armas” tras la decisión de Trump sobre Jerusalén

El impacto del reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel excede los territorios palestinos. La reacción internacional no se ha hecho esperar. La mayor parte de los aliados de Estados Unidos han rechazado la postura de la nueva administración e insisten en mantener el estatus de la ciudad, hasta ahora una ciudad sin estado que no tenía reconocida la soberanía de ningún país en espera de llegar a una resolución de un conflicto de décadas. También se han sucedido las reacciones en contra de la mayoría de los países árabes y Hamás ha llamado a la tercera intifada.

Pero a las tradicionales reacciones diplomáticas y de los propios palestinos se ha sumado una mucho más peligrosa y descontrolada: la del terrorismo yihadista. Apenas minutos después de que Donald Trump anunciara su decisión -que configurará la situación de Oriente Próximo de inmediato-, los yihadistas hicieron llegar sus llamamientos a la comunidad islámica mundial a través de las redes. Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) pidió la “unidad de todos los musulmanes” y que se unan “a la lucha”. Además, no solo “denuncia el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel” sino que acusa “a los países musulmanes de traicionar Palestina”.

Los talibanes afganos, por su parte, también han condenado la decisión estadounidense sobre la que fue la primera “quibla” del islam (hacia donde los musulmanes orientan su rezo), Baital Maqdas. El Emirato Islámico, como se denominó el régimen talibán de 1996 a 2001, ha advertido de que la decisión “avivará las llamas del conflicto en todo el mundo, especialmente Oriente Medio”. Los talibán han pedido así el apoyo de la comunidad musulmana internacional.

En el caso de Al Shabab, su portavoz, Sheik Ali Mahmoud Rage (también conocido como Sheikh Ali Dheere), directamente urge a los musulmanes “a tomar las armas” para defender de la “ocupación sionista apoyada por Estados Unidos porque lo que fue tomado por la fuerza solo puede ser tomado de nuevo por la fuerza”.

“Dar alas a los extremistas”

Más allá de los llamamientos de los grupos terroristas, Hamás ha pedido a los palestinos empezar la tercera intifada, las rebeliones de los palestinos contra la que consideran ocupación israelí. La fecha de inicio, este mismo jueves, según anunció el líder de la formación, Ismail Haniye, cuando la huelga general ha paralizado Jerusalén este -la zona musulmana bajo dominio jordano- y las protestas se han multiplicado en la Franja de Gaza y Cisjordania. Por el momento, hay una veintena de heridos pero el movimiento islamista aseguró que la decisión de EEUU abría las “puertas del infierno”.

La mayor parte de los analistas internacionales y de la mayor parte de los países que se hn pronunciado hasta el momento consideran que este paso dificultará una salida pacífica del conflicto. “Cuando Naciones Unidas le asignó un territorio a Israel, dejó Jerusalén como ciudad abierta”, ha explicado el general Miguel Ángel Ballesteros, director del Instituto de Estudios Estratégicos (IEEE). “Si es una ciudad abierta, no debería ser la capital de ninguna de las dos partes. En todo caso, habría que llegar a un acuerdo sobre el reparto de la ciudad”, ha explicado el general, experto en geoestrategia. Aun así, Israel ha establecido de facto su capital en Jerusalén, aunque “ningún país del mundo lo había reconocido”. Además de complicar “las posibilidades de acuerdo, va a dar a alas y razones a los extremistas para volver al uso de la violencia. Es una mala noticia”, sentencia Ballesteros.

España pide mantener el estatuto de la ciudad La postura oficial española, al igual que la europea, se basa precisamente en esas resoluciones de Naciones Unidas, que consideran Jerusalén un elemento esencial para las negociaciones y la solución pacífica entre los dos estados. “La mejor forma de garantizar las aspiraciones de las dos partes es la solución de los dos estados, Israel y Palestina, viviendo juntos en paz y seguridad. El status final de Jerusalén deberá ser la consecuencia de esas negociaciones”, cerraba el comunicado oficial del Ministerio de Exteriores, publicado momentos después de la declaración de Trump.

Aún así, el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, ha mostrado su disposición a seguir negociando con las dos partes para conseguir una resolución negociada del conflicto. Esta posición es la misma que mantienen la mayor parte de países europeos y la propia Alta Representante, Federica Moguerini, que ha expresado su “grave preocupación” por la decisión de Trump, en especial por la repercusión que puede tener en el proceso de paz en Oriente Medio. Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se ha congratulado de la decisión y ha anunciado que habrá más países que reconozcan Jerusalén como la capital de Israel, aunque no ha especificado cuáles.

De hecho, muchos “van a mover sus Embajadas a Jerusalén”, que sigue siendo la ciudad sagrada para las tres grandes religiones monoteístas y el origen de gran parte de los conflictos de la zona. De facto, Israel considera la ciudad su capital desde 1980, cuando se anexionó unilateralmente la parte del este, asignada al control jordano, aunque con el nacimiento del país, en 1946, fueron 16 los países que asentaron allí sus embajadas. Por el momento, no hay embajadas, aunque sí consulados generales. Trump rompe así el consenso internacional para condicionar la capitalidad de Jerusalén a un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos.