miércoles 13.11.2019

La oposición a Mubarak cobra nuevos bríos con una manifestación masiva

El diálogo entre el vicepresidente Omar Suleimán, en quien Mubarak ha delegado la gestión de la crisis, y la oposición no satisface a los egipcios

La movilización ciudadana para exigir la salida del presidente egipcio, Hosni Mubarak, recuperó este martes el brío que parecía haber perdido en los últimos días, con una manifestación multitudinaria en la que las familias volvieron a tomar el centro de El Cairo. Después de que el pasado miércoles los partidarios violentos del régimen hiciesen acto de presencia, decenas de miles de egipcios retomaron el espíritu festivo de las primeras concentraciones y mostraron su rechazo a componendas o arreglos que no pasen por la salida de Mubarak.
     
La relativa calma que reina en Egipto desde el fin de semana, con ausencia de incidentes violentos y el regreso de la rutina, empujó a mucha gente a regresar a la plaza Tahrir, epicentro de las protestas, como reconocía Tarek Hamza, estudiante de Ingeniería. "Fuera de Tahrir, la vida ha vuelto a la normalidad. Por eso, mucha gente aprovecha para venir en cuanto sale del trabajo. Antes nuestras familias no querían que viniésemos. Ahora no se enteran, o directamente vienen ellas", dijo Hamza a Efe.
      
Los manifestantes han establecido un calendario claro, con grandes convocatorias los martes y los viernes, mientras que el resto de días de la semana la presencia de miles de personas en tiendas y carpas trata de que la revuelta no se apague. Sin embargo, la irrupción de los "baltaghiya" (matones) sembró dudas sobre la capacidad de los manifestantes de galvanizar a los descontentos con el régimen.

Diálogo entre Suleimán y Mubarak
     
A juzgar por la respuesta de este martes, el miedo se ha superado y el comienzo del diálogo entre el vicepresidente Omar Suleimán -en quien Mubarak ha delegado la gestión de la crisis- y la oposición no satisface a Tahrir. A los manifestantes se sumaron este martes a Wael Goneim, el ejecutivo de Google liberado este lunes por las autoridades y que se ha convertido en un héroe popular por su papel en la revuelta por internet, y Ahmed Zuweil, Premio Nobel de Química en 1999 y uno de los nombres que suenan para encabezar la transición.
      
La masiva afluencia (cifrada en 300.000 personas por la organización de los Hermanos Musulmanes) colapsó por momentos el principal acceso a la plaza, el puente de Qasr El Nil. Para llegar a la plaza se han instalado al comienzo del puente hasta calesas tiradas por caballos, que dan a la concentración un aire todavía más festivo que en ocasiones anteriores.
      
Por toda la plaza se han colgado grandes carteles con fotos de los muertos, considerados "mártires" por los manifestantes, en enfrentamientos con la policía o con los pro régimen. Mientras, los "hospitales" de campaña continúan atendiendo sin pausa a heridos en incidentes esporádicos, sobre todo con brechas en la cabeza provocadas por las piedras lanzadas por partidarios de Mubarak.

Ambiente pacífico
      
Estos se concentraron este martes de nuevo por centenares en la vecina plaza de Abdel Menem Riad, frente a las barricadas de Tahrir, aunque no se produjeron altercados. El ambiente pacífico se traduce en que han vuelto los niños a la plaza, en que cada día se instalan nuevas tiendas de campaña y en imágenes tan poderosas como la de decenas de personas "acampadas" a la sombra de los tanques del Ejército, que ya están llenos de pintadas en favor de la revuelta.
      
Y aunque abundan los carteles, pancartas y fotografías, el único emblema o estandarte que enarbolan los manifestantes es la bandera de Egipto, hoy más numerosa que nunca. "Después de las palabras del presidente Hosni Mubarak (el pasado 1 de febrero), la mayoría de gente estaba en sus casas, esperando cambios. Pero hoy en las manifestaciones hay millones, porque la gente quiere ver algo nuevo, quiere un cambio rápido y recuperar sus derechos", dijo a Efe Shady Wahby, empleado de banca.
      
Pese a que el régimen anunció este martes la creación de un comité para preparar las reformas constitucionales, los manifestantes de Tahrir avisan de que regresarán el viernes con más fuerza, para reclamar la dimisión de Mubarak y honrar la memoria de las víctimas mortales, que, según la ONG Human Rights Watch, son ya 297.