lunes 09.12.2019
LA LUCHA CONTRA EL DRAMA DE LOS TALIBéS

Los niños mendigos del Corán

Los niños llaman 'Gigante Branco' a un inspector de la Policía Nacional española, un oficial integrado en el contingente que lucha contra la explotación infantil –también sexual– que sufren en escuelas coránicas los niños talibés en Guinea-Bissau y Senegal. Este es su testimonio

El inspector de la Policía Nacional, Daniel Brea, visita un centro que acoge y ayuda a niños talibés.
El inspector de la Policía Nacional, Daniel Brea, visita un centro que acoge y ayuda a niños talibés.

Los talibés son niños de entre 4 y 14 años obligados a pedir en las calles de Guinea Bissau y, sobre todo, Senegal. Sus padres, campesinos la mayor parte, los entregan a las escuelas coránicas para que tengan formación y estén asistidos, pero los maestros marabús les obligan a mendigar y les mantienen en condiciones infrahumanas. Muchos de estos niños, conocidos como talibés, también sufren abusos sexuales.  

Viven en el centro de las ciudades, en las daraas o escuelas coránicas donde están internos estos menores. En el último registro oficial en 2014, Senegal contabilizó unos 30.000, pero organizaciones como Human Rights Watch denuncian la inacción de las autoridades, pese a que se han aprobado leyes para combatir este tráfico humano.

Esa es justamente una de las tareas de uno de los expertos policiales españoles integrados en la misión de la ONU en Guinea Bissau (UNIOGBIS). El inspector Daniel Brea, experto en tráfico de personas, trabaja con las autoridades guineanas para luchar contra esta y otras violaciones de derechos humanos.

“Es fundamental reforzar la cultura policial” además de mejorar las estructuras y organización de las fuerzas y cuerpos de seguridad, uno de los objetivos de la misión de la ONU en ese país, explica el inspector Brea.

Por eso les preparan formaciones específicas para policías y funcionarios a muchos niveles, también el práctico, como la visita a un centro de niños talibés para hacerles ver que la situación que viven estos menores es una violación de derechos humanos.

“Hasta ahora, las autoridades no consideraban que existiera tráfico de personas si alguien ha ido voluntariamente y ha pagado un billete por llegar allí”, indica  el inspector, que trabaja junto con otros especialistas de todo el mundo para tratar de modificar los conceptos sobre derechos humanos en el país.

También se reúne con los mandos policiales y les ayuda a analizar, monitorizar y formar a sus agentes y mejorar su sistema de trabajo. “Les ayudamos a organizar mejor sus estructuras y formas de actuar, por ejemplo, en las detenciones”, indica el policía nacional, uno de los pocos expertos del cuerpo integrados en este tipo de misiones. 

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También sobre el terreno

Pero este experto en tráfico de personas, que normalmente desarrolla su trabajo en la Comisaría Provincial de Málaga, no sólo trabaja a nivel formativo en Guinea Bissau.

En estos momentos, está destinado en Bubaque, una isla de Bissau donde se sospecha que hay tráfico de personas y de drogas. “Si las fronteras terrestres son permeables, en las islas aumenta muchísimo el tráfico”, explica.

Para trabajar en un lugar como éste “es fundamental conseguir la confianza de la gente con la que vives en la isla”, explica. Y parece que no lo está haciendo mal. “¡Hasta me han puesto un mote! ‘o gigante branco’ me llaman”, explica, sorprendido, el inspector.

Además de su misión oficial, el inspector Brea utiliza su tiempo libre para echar una mano a la gente con la que convive y a impulsar, con su granito de arena, la economía local. Va a ayudar a lanzar una cooperativa de artesanos que no tenían dinero para empezar.

Cuando viaja a España hace acopio de cosas básicas como cuadernos y bolígrafos, muy apreciados por los niños, aunque “la última vez traje 10 linternas que se cargan con manivelas”, todo un acierto en un lugar en el que hay una farola cada 600 metros y algo tan cotidiano como las pilas, no abunda.

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