miércoles 16/6/21
EEUU

El marine que saltó sobre una granada y se llevó una medalla de Obama

Obama entregará la máxima condecoración al marine que saltó sobre una granada para salvar a su compañero

El marine William Kyle Carpenter.

El marine William Kyle Carpenter vio cambiar su vida para siempre el 21 de noviembre de 2010, cuando un insurgente lanzó una granada en el tejado en el que se encontraba de patrulla en Marjá, en la provincia de Helmand (Afganistán) y, sin dudarlo, se abalanzó hacia ella para intentar salvar la vida de su compañero, el cabo Nicholas Eufrazio.

Su determinación logró salvar a su mejor amigo porque la onda expansiva se cebó con él y dejó su rostro y gran parte de su cuerpo lleno de cicatrices. Cuatro años después y tras más de 30 intervenciones quirúrgicas, el cabo primero Carpenter sigue siendo todo un ejemplo de sacrificio y de fortaleza en el Cuerpo de Marines y en las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Su valor, su compañerismo y su determinación ya le han valido una de las condecoraciones militares más importantes, el Corazón Púrpura, pero ahora lo que está en juego es la más alta condecoración de las Fuerzas Armadas estadounidenses, la Medalla al Honor, cuya concesión corresponde al presidente del país, Barack Obama.

Sus compañeros de armas de la misión en Afganistán son los primeros que han  defendido que Carpenter se merece esa medalla, una condecoración que sólo han logrado hasta la fecha otro marine y, en total, nueve militares norteamericanos.

Sin embargo, la concesión de la condecoración afronta algunas complicaciones porque no hay un relato detallado de cómo sucedió todo aquel fatídico día de noviembre en la azotea de un edificio de la provincia de Helmand, una de las más peligrosas de Afganistán por la actividad insurgente y talibán. En ese tejado de la localidad de Marjá sólo estaban los dos militares alcanzados por la granada, que estaban haciendo vigilancia protegidos por unos sacos terreros.

El propio Carpenter no recuerda bien los hechos y su mejor amigo, aquel al que salvó la vida, quedó inconsciente por el estallido y no recuperó el habla hasta 2012, según explica el prestigioso diario militar ‘Star and Stripes’. La deflagración provocó graves heridas a Carpenter, que perdió un ojo y casi todos sus dientes y se quedó con la mandíbula fracturada y con uno de sus brazos roto en varios puntos y con cicatrices en todo su torso. Su amigo sobrevivió aunque un trozo de metralla le alcanzó el cerebro.

Los investigadores militares que analizaron sobre el terreno el ataque de Marjá mantienen que Carpenter se lanzó hacia la granada para salvar a su compañero. El principal testimonio que apoya esta hipótesis es el del suboficial de la Marina Christopher Frend, que fue el primero que atendió a los dos heridos y que mantiene que las heridas de Carpenter demuestran que la deflagración tuvo lugar debajo de su cuerpo. Si la granada hubiera estallado encima de Carpenter o en otro lugar, las heridas serían distintas a las que presentaba.

A pesar de esas dificultades a la hora de establecer todos los extremos de lo sucedido, ninguno de los compañeros marines del pelotón de Carpenter en Afganistán tiene duda alguna de que su acción fue heroica y todos comparten que merece tener en su guerrera la Medalla al Honor. El presidente estadounidense podría concedérsela a finales de este año, cuatro años después del ataque, según han asegurado altos cargos norteamericanos consultados por el diario digital ‘Marine Corps Times’, uno de los mejor informados en temas relacionados con este cuerpo.

Pase lo que pase, con o sin medalla, el joven marine sigue siendo un ejemplo para muchos estadounidenses y para sus compañeros del Cuerpo de Marines. Durante los tres años en los que se ha sometido a más de una treintena de operaciones quirúrgicas, ha dado charlas para veteranos de guerra y jóvenes militares y ha intentado seguir disfrutando de su vida y afrontando nuevos retos, como el maratón del Cuerpo de Marines que completó a finales de 2013 en cuatro horas y 28 minutos o un salto paracaidista en tándem.  

Días después, el propio Kyle lanzó un mensaje a sus seguidores de Carolina del Sur en la página de Facebook ‘Operation Kyle’ al cumplirse el tercer aniversario del ataque con la granada en Afganistán. “A veces me parece que fue hace mucho pero todavía, cuando cierro mis ojos, puedo sentir la sangre caliente cayendo por mi piel mientras pierdo la conciencia con mi último pensamiento de ‘voy a morir’ en mi cabeza”, escribió.

El veterano de guerra, que puede convertirse en uno de los militares más jóvenes condecorados con la Medal of Honor, dejó también algunos consejos para todos los que le siguen. “Disfrutad cada día al máximo. No os toméis la vida muy en serio. Apreciad las cosas pequeñas y simples. Sed amables y ayudad a los demás. Haced que vuestros seres queridos siempre sepan que les amáis”, son las palabras de un joven héroe americano.

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