jueves 24.10.2019

Los cambios climáticos condicionaron la evolución demográfica en la península

Los cambios climáticos, tanto las glaciaciones como los episodios de calentamiento, condicionaron y en gran parte limitaron la evolución demográfica de las poblaciones en la península ibérica hace miles de años

Los cambios climáticos condicionaron la evolución demográfica en la península

A esa conclusión ha llegado un equipo multinacional de investigadores, en el que han participado científicos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) de la Universidad Rovira i Virgili, que publica este martes los resultados en la revista Nature Communications.

Los investigadores han reconstruido la evolución demográfica de las poblaciones de cazadores y recolectores que ocupaban la península entre 18.000 y 8.000 años atrás, y han comprobado que la evolución demográfica estuvo en aquel periodo directamente relacionada con los grandes transformaciones medioambientales.

La investigación revela la gran capacidad que tenían las poblaciones para el crecimiento demográfico y cómo ese crecimiento estuvo limitado como consecuencia de los cambios medioambientales, sobre todo en los momentos de empeoramiento climático.

El investigador del IPHES Javier Fernández ha subrayado que se trata de un periodo "especialmente interesante" para estudiar cómo evolucionaron las poblaciones de la península, ya que tuvieron que enfrentarse a transformaciones climáticas y medioambientales "de gran magnitud".

Para entender el alcance de aquellos cambios, el investigador ha señalado como ejemplo el Acuerdo de París (2015) contra el cambio climático, que pretende limitar el calentamiento global a 2 grados en los próximos cincuenta años.

"Aquellas poblaciones se enfrentaron a bajadas de temperaturas de hasta 6 grados en el Dryas reciente (hace entre 12.700 y 10.200 años) y ascensos de las temperaturas de hasta 6 grados en el Holoceno inicial", ha explicado a Efe Javier Fernández.

El trabajo ha consistido en el análisis de todas las dataciones de carbono 14 que existen de la península correspondientes a ese periodo (entre 18.000 y 8.000 años), y se han realizado miles de simulaciones para comparar diferentes modelos de crecimiento demográfico.

Javier Fernández ha explicado que se han analizado más de 1.000 dataciones de casi 250 yacimientos de la península, que han permitido conocer las dinámicas geográficas desde la última glaciación hasta el Holoceno.

Esos análisis han constatado tres grandes fases demográficas durante el periodo analizado, y en cada una de ellas los niveles de población respondieron de forma diferente a los factores climáticos y a procesos endógenos.

La primera de esas fases se desarrolló al final de la última glaciación, entre hace 16.600 y 12.700 años, cuando la población creció de forma exponencial.

Ese crecimiento contrasta con la siguiente fase, entre 12.700 y 10.200 años, un periodo en el que se produjo un enfriamiento climático, primero, y un rápido calentamiento global después; durante esta fase los niveles demográficos decrecieron de una manera significativa.

La tercera fase la han situado entre hace 10.200 y 8.000 años, cuando la población volvió a crecer de una forma muy rápida, antes de volver a estabilizarse durante el periodo posterior (el Mesolítico).

Después del periodo analizado en esta investigación no han vuelto a producirse oscilaciones climáticas tan pronunciadas, aunque sí algunas "crisis climáticas" como la que se produjo hace 4.200 años, caracterizada por las severas sequías y periodos muy áridos que afectaron muy gravemente a sectores como la agricultura.

Javier Fernández ha subrayado que en este caso las poblaciones no dependían tan directamente del medio ambiente y contaban ya con más medios y recursos para afrontar los cambios.

La investigación se ha efectuado en el marco del proyecto PALEODEM (Late Glacial and Postglacial Population History and Cultural Transmission in Iberia), financiado por el Consejo Europeo de Investigación, y han participado investigadores del Departamento de Arqueología de la Universidad de Bournemouth y de la Escuela de Negocios de la Universidad de Warwick, ambas en Reino Unido. 

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