viernes 13.12.2019
Una semana sin rastro

La búsqueda ‘in extremis’ del submarino argentino desaparecido

Este miércoles podrían acabarse los niveles de oxígeno en el interior del submarino. La Armada argentina ha confirmado que el capitán de la nave avisó de una avería en su última comunicación

La última imagen del submarino ARA "San Juan" en superficie.
La última imagen del submarino ARA "San Juan" en superficie.

La frenética búsqueda del submarino argentino desaparecido continúa sin dar una pista fiable y los minutos se agotan. El rastreo de aviones, barcos y todos los medios posibles da algunos resultados pero, por el momento, ninguno da con el submarino. El último soplo de esperanza fue detectado este martes por un avión estadounidense a unos 300 kilómetros de la base. Varios barcos, encabezados por la fragata Drummond navegan hacia una nueva zona de búsqueda para constatar si se trata del ARA “San Juan”, con los últimos resquicios de esperanza, resquebajada el pasado sábado después de que se descartara que otra señal detectada no se correspondía con el aparato.

El estado de los 44 tripulantes empieza a preocupar. De hecho, la búsqueda ha entrado en su fase “crítica”: este miércoles comenzará a acabarse el oxígeno con el que cuenta la nave subacuática si, tal y como apuntan todos los indicios, el aparato no hubiera podido tomar aire desde el pasado miércoles, el día en el que realizó la última comunicación.

La inquietud de los familiares, que aguardan en la Base Militar del Mar del Plata, se incrementa tras confirmarse que el comandante capitán de fragata Pedro Martín Fernández de la nave informó de una avería en su última comunicación. El submarino podría haber sufrido la entrada de agua en su sistema de baterías por el snorkel, lo que habría provocado un cortocircuito en la alimentación de las baterías. Los submarinos de este tipo, TR-1700 de la alemana Thyssen, son de propulsión diésel-eléctrica, con lo que necesitan oxígeno para realizar la combustión diésel que carga las baterías (que son las que permiten mantenerse sumergido al submarino durante varios días). El submarino consigue obtener el aire para esa combustión mediante el snorkel. 

La Armada argentina informó de esta avería aunque no la ha vinculado directamente a la desaparición. De hecho, el submarino ARA San Juan había sido reparado 40 días, según informa el diario argentino ‘Clarín’, que cita fuentes del Gobierno.

4.000 efectivos buscan a los 44 tripulantes

Una de las protagonistas del submarino es la jefa de operaciones del submarino, Eliana María Krawczyk, la única mujer de la nave y fue primera oficial submarinista de toda Sudamérica. Su padre explicaba que estaba “contenta de estar embarcada”. “Ella es jefa de armas del submarino. No es un oficial que se recibió y quedó ahí nomás, ella sigue estudiando", según explicó en la televisión TN.

Ahora, unos 4.000 efectivos de 12 países participan en el amplio operativo con 49 medios naveles y aéreos que buscan a Krawczyk y a sus 43 compañeros y no tienen una tarea fácil. Tienen que rastrear en más de 480.000 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de España y con unas condiciones meteorológicas inviables para realizar la que dificultan la labor.

Estados Unidos ha enviado un dispositivo hasta ahora inédito, con más de 100 personas, un sofisticado avión de la NASA, dos vehículos sumergibles no tripulados con sonares tridimensionales de gran alcance y el avión P8 Poseidón, el más moderno de su Marina equipado con sensores y elementos de comunicaciones de última generación.

La Armada española también ha enviado un equipamiento especializado para el rescate del ARA “San Juan”, que ha llegado este martes. El Ministerio de Defensa ha autorizado enviar 3 POD o contenedores estancos hasta profundidades de 600 metros, que se utilizarían para suministrar material, oxígeno o víveres a un submarino apoyado en el fondo del mar con una avería, según ha explicado la Armada en una nota.

Estos contenedores, cargados con el material necesario, se transportan mediante un robot submarino desde la superficie del mar hasta una esclusa del submarino afectado. Tras igualar la presión dentro de la esclusa con el interior, el personal del submarino es capaz de recibir este apoyo del exterior para mantenerse el tiempo que pudiera durar la reparación o gestionarse su rescate.

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