lunes 17.02.2020
Enfadado con Toro Rosso

Sainz, frustrado por culpa del marketing

El piloto español exige un monoplaza que le permita brillar en alguna cita ocasional para revalorizar su figura. Las grandes escuderías son conscientes de su potencial, pero esperan el momento adecuado para pujar por él

Carlos Sainz.
Carlos Sainz.

El piloto español atraviesa un momento deportivo complicado. La mera ilusión por competir se ha desvanecido, y ahora ansía pugnar por algo importante. El ascenso de Verstappen, al que ve “igual o peor” que él, le dejó tocado. La realidad es que el fenómeno del holandés se debió únicamente al marketing. Y es por esos asuntos económicos por los que Ferrari aún no se ha deshecho de un coloso como Raikkonen. El español lo sabe y exige un monoplaza competitivo a Toro Rosso para enlazar un par de buenos resultados que susciten el interés de las grandes escuderías.

Sainz  siempre se ha descrito como una persona directa en el diálogo, y lo puso de manifiesto en el programa ‘Al rincón de pensar’ de Risto Mejide, a mediados del pasado año. El piloto narró el sufrimiento y el trabajo que le había costado conseguir una plaza en la Fórmula 1, y también explicó lo mal que le sentó que Verstappen lograra el objetivo semanas antes que él. Los directivos de Red Bull no sólo se habían basado en el potencial.

“No sé cuánto habrá influido el marketing”, mencionó el español. La llegada del holandés al ‘gran circo’ fue un ‘boom’ y éste fue tildado como el nuevo Ayrton Senna, además de convertirse en el más joven de la historia en debutar. Una campaña mediática perfecta que centró todos los focos sobre Red Bull. Igual que este año, cuando en mitad de la batalla entre los dos pilotos de Toro Rosso, Chris Horner abogó por ascender a la escudería principal al joven de dieciocho años.

Los buenos resultados de Verstappen han avalado al madrileño, que en pista mantenía ritmos similares. Sin embargo, el pobre rendimiento de su monoplaza esta temporada tan sólo le ha permitido sumar treinta puntos, que le colocan ahora mismo en la decimosegunda plaza del Mundial. Su frustración ha ido en aumento, y no espera buenos resultados en las cuatro citas restantes del calendario.

Sainz, tal y como reconoció su propio padre, ha coqueteado con Renault, aunque finalmente ha renovado su estancia en el equipo australiano. Esta semana, en la previa del Gran Premio de Estados Unidos, el joven piloto ha sorprendido con unas declaraciones en las que avisaba de que su paciencia no es eterna, y que no se mantendrá en Toro Rosso muchos años más, aunque comprende que quieran contar con un tercer piloto en la recámara.

A principios de febrero saltaron los rumores sobre una posible llegada a Ferrari, que se disiparon con la renovación de Raikkonen. La realidad es que, como pasó con Verstappen, el resto de equipos esperan algo más de protagonismo de Sainz antes de ficharle. Cuestión de marketing. Sainz en el fondo es consciente, y de ahí que apriete a Toro Rosso y diga que la escudería filial no depende exclusivamente de Red Bull de cara a los resultados.

Ansía un coche más competitivo, con el que enlazar un par de buenas actuaciones para suscitar el interés de otros equipos. Así se explica que haya dicho “no” a Renault cuando su fichaje estaba más que encaminado. Sabe que el finlandés abandonará Maranello más pronto que tarde pese al buen nivel ofrecido esta campaña, y no quiere estar atado, por ello su renovación de contrato tan sólo ha sido de un año.

Ha dicho que no esperará eternamente, pero precisamente es la paciencia lo que mejor le puede venir. Ya sea para dar el salto a Red Bull si Ricciardo cambia de aires, o para poner rumbo a otro gran equipo. Sólo necesita sorprender con un resultado importante y que los máximos dirigentes de una u otra escudería tengan claro el momento de su incorporación. El potencial, desde luego, lo tiene. 

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