viernes 22.11.2019
Nueva prueba Adictos a la gasolina

Probamos el Toyota Prius 2016

Al Toyota Prius le quedan muchos años por delante para ayudarnos a ser más eco que nunca. 

Toyota Prius | Adictos a la gasolina
Toyota Prius | Adictos a la gasolina

Nueva imagen, nuevos interiores, más eficiencia y más híbrido que nunca. Nos encontramos ante la cuarta generación del Toyota Prius, el vehículo que este año cumplirá la friolera de 20 años en el mercado desde su salida en Japón en el 1997 con la intención de reducir drásticamente los consumos y las emisiones de los usuarios.

No solo lo consiguió, sino que el Toyota Prius se convirtió en un referente en cuanto a bajo consumo y vehículo limpio. Tanto es así que en la actualidad no conoce competencia en su segmento con unas prestaciones similares, salvo por los modelos eléctricos enchufables que por otro lado, resultan más caros a la hora de adquirirlos. El sector del Taxi es una referencia clara, cuando en 2011 alcanzaba una cuota de mercado del 34% con 2.349 unidades vendidas, aunque después su éxito fue en descenso por la aparición de otros modelos alternativos, hasta llegar a las 650 unidades vendidas como Taxi en 2015. En la actualidad, el Toyota Prius 2016 no se homologará para Taxi ya que la marca quiere desligar la antigua imagen del Prius y llevar a cabo una estrategia comercial que dote a este modelo de una mayor exclusividad. Aunque Toyota ha mantenido la puerta abierta con una alternativa al gremio de taxistas con el Prius+, la versión monovolumen con hasta 7 plazas y con el mismo sistema híbrido que el Prius de tercera generación.

Y siguiendo las pautas de esta nueva estrategia comercial, el Toyota Prius 2016 se comercializa con una sola motorización y un mismo acabado, con un precio de salida actual de 29.990 euros. Para nuestra prueba, tenemos que añadirle la pintura exterior en color Rojo Pasión (+750 euros), que es uno de los 7 colores disponibles para personalizar el vehículo, además de otros extras como embellecedores, molduras y detalles en negro para el acabado de las llantas. Y hasta ahí, es todo cuanto podremos personalizar nuestro Prius aunque no por ello carecerá de equipamiento, ya que viene cargado con multitud de tecnologia que viene incorporada de serie.

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NUEVA IMAGEN: MÁS ACTUAL Y AERODINÁMICA MEJORADA

Al primer vistazo, el Toyota Prius nos atrae hacia su capó, ahora con unas líneas marcadas que le dan una apariencia musculosa. Sin movernos demasiado del sitio, observamos que los faros Bi-LED se han afilado y ofrecen un diseño muy llamativo y novedoso. De la parte inferior de estos faros se desprenden los intermitentes, que se mantienen algo más bajos que las luces principales; y siguiendo la línea que marca la propia carrocería nos topamos con las luces antiniebla y las luces diurnas de LED. En el centro y bajo el logotipo de la marca, destacamos la rejilla de entrada de aire al vano motor, que se abre o cierra para conseguir alcanzar la temperatura de trabajo óptima más rápidamente.

Seguimos rodeando el coche y nos dejamos guiar por la diagonal que traza la carrocería desde los faros hasta el alerón trasero, que está situado algo más alto que los retrovisores de apertura/cierre eléctrico. Antes de llegar a la parte posterior nos fijamos en las llantas de aleación bi-tono de 17″ con la parte interior de los radios y el centro en negro, y el resto en plata. Un diseño agradable para este coche, aunque volvemos a echar de menos otro tipo de llantas en opción.

Una vez situados en la parte trasera nos volvemos a sorprender, esta vez por el peculiar diseño de la luna trasera dividida en dos partes por el alerón, así como por la situación y forma de las luces posteriores. Éstas adoptan la forma del lateral de la carrocería, estirándose hacia abajo para albergar todos los pilotos necesarios. Esta original forma hace que el Prius se pueda reconocer fácilmente, en línea con la exclusividad anteriormente nombrada que la marca le quiere aportar.

Solo una cosa nos ha roto el encanto de la original parte posterior, y es que el tubo de escape aparece tímidamente como un elemento totalmente ajeno al diseño de la carrocería, el cual asoma sin ningun tipo de embellecedor.

Cabe decir que en Toyota han trabajado mucho en otorgarle al Prius un diseño fuera de lo común, pero sin olvidarse de la máxima eficiencia. Y es que la carrocería cuenta con un coeficiente de penetración aerodinámico Cx de 0,24 lo cual reduce notablemente el esfuerzo del motor para mover el vehículo a altas velocidades.

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ACABADOS INTERIORES MEJORADOS Y TECNOLOGÍA PARA ABURRIR

Lo que menos harás será aburrirte dentro del Toyota Prius. Lo divertido empieza con la llave inteligente dentro de tu bolsillo, y cuando te acercas al coche las luces de cortesía del interior se encienden, y con solo tirar de la maneta de la puerta del conductor -o la del acompañante- los espejos se desplegarán automáticamente y tendrás acceso al interior del vehículo.

Al pisar el pedal del freno, podremos pulsar el botón POWER para arrancar. ¿Oyes eso? Nada, no se oye nada. Esta es la extraña sensación a la que te habituas, ya que el silencio del motor eléctrico te acompañará durante los primeros metros.

Pero nada más sentarte, echarás en falta algo. El cuadro principal tras el volante ha dejado paso a un salpicadero amplio y limpio, ya que encontraremos toda la información que normalmente se ubica en esa zona, en este caso, en el centro del salpicadero con una pantalla rectangular. A priori, parece incómodo tener que quitar la vista de la carretera para controlar la velocidad, los consumos actuales, el estado de la carga de la batería, pero… ¡sorpresa! El sistema Head-Up Display proyecta en el parabrisas, delante del conductor, la velocidad y el gráfico del uso del sistema híbrido, el cual se puede modificar en altura y para que aparezca solo la velocidad, o que no aparezca nada.

En esta aventura por el interior del vehículo, seguimos explorando y nos disponemos a ajustar el asiento, que a pesar de que cuenta con un ajuste lumbar que resulta muy cómodo y se acciona eléctricamente, esperábamos que un modelo que aspira a ser de una gran exclusividad, llevase incorporados accionamientos igualmente eléctricos para ajustar la distancia del asiento, la altura y el respaldo, que en este caso se realizan como toda la vida, manualmente. Dicho esto, sobra decir que carecen de memoria.

Del mismo modo, ajustamos volante en altura y profundidad, espejo interior y retrovisores exteriores, estos últimos de manera eléctrica y con un ajuste sencillo.

Otro de los aspectos destacables del interior del Toyota Prius es la pantalla táctil multifunción denominada Toyota Touch 2 & Go, desde la cual accederemos a información detallada de los consumos medios y actuales, el esquema con el funcionamiento a tiempo real del sistema híbrido, GPS, y toda la parte de conectividad y multimedia. Puede que incluso demasiada información para ser atendida mientras circulamos, aunque podremos movernos por ciertos menús a través de los botones instalados en el volante. En el volante también contamos con botones para activar -y ajustar- sistemas como el limitador de velocidad, el aviso de salida involuntaria de carril y la distancia con el coche que nos precede si utilizamos el control de crucero adaptativo. En el otro lado del volante encontramos los botones para el sistema de radio, los distintos parciales, el teléfono y el reconocimiento de comandos de voz.

Bajo esta gran pantalla, se encuentra una fila de botones con un display para ajustar la climatización, que a diferencia de la pantalla táctil se puede manejar fácilmente con un rápido vistazo. El climatizador es bi-zona y muy eficiente, y además contamos de serie con los asientos calefactables. Éstos se accionan mediante los botones habituales, pero estan localizados en la parte baja del tablero, por debajo de la rodilla del conductor y acompañante, lo que resulta bastante incómodo llegar hasta ahí. Como detalle, un piloto naranja al lado del botón que acciona el asiento calefactable del conductor, alerta de que la calefacción del asiento del acompañante esta activado.

Inmediatamente después de los mandos del climatizador, formando la división entre ambos asientos, tenemos un material plástico en color blanco que rompe con los tonos oscuros del interior, y alberga un espacio para cargar inalámbricamente nuestro Smartphone a través de carga inductiva, dos portavasos, puerto de USB, toma de 12 V y toma Auxiliar. Termina con un reposabrazos que esconde un espacio muy generoso para guardar objetos.

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SIN PROBLEMAS PARA LOS PASAJEROS ALTOS, NI PARA LAS GRANDES MALETAS

Como era previsible, el Toyota Prius sigue manteniendo las cualidades que lo hicieran un superventas para el gremio del Taxi gracias a las espaciosas y cómodas plazas traseras, con sitio más que suficiente para las piernas y con una distancia al techo que permite a los pasajeros más altos viajar con comodidad. Por lo demás, nada destacable quitando su reposabrazos central con espacio para llevar vasos y la comodidad de los asientos, que no es poco. También existe una toma de 12V tipo mechero en el túnel central y anclajes ISOFIX de fácil utilización.

El maletero cuenta con un total de 502 litros de volumen con unas formas muy regulares, lo que resulta especialmente práctico si sumamos los ganchos que tenemos a disposición. El Toyota Prius aumenta en 60 litros la capacidad de su maletero con respecto a su antecesor, y además mejora su uso gracias a la apertura total del portón y de la poca altura existente entre la boca de carga y el suelo del mismo.

Los asientos traseros se pueden abatir en dos mitades asimétricas, realizando este movimiento con un tirador que se encuentra en la parte alta de los respaldos y empujando levemente el asiento hacia delante. Así, el volumen de carga crece hasta superar con creces los 1.600 litros.

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122 CV DE POTENCIA MUY EFICIENTES

Nuevo conjunto para propulsar al Toyota Prius, y es que el motor 1.8 de gasolina ha sido trabajado minuciosamente para maximizar su rendimiento termodinámico. Las cifras alcanzan hasta el 40% de rendimiento frente a la media del 30% a la que llegan otros motores, pero ¿en qué podemos notar todas estas cifras? En que el motor de combustión aprovecha mucho mejor cada gota de gasolina y las menores pérdidas de energía se traducen en un consumo más contenido.

Al mismo tiempo, el conjunto ha visto rebajada su potencia respecto a la versión anterior, que ahora entrega 122 CV combinando el motor de combustión y la entrega de energía eléctrica, para optimizar todavía más los consumos y el confort del vehículo. El motor de gasolina de 1,8 litros VVT-i de cuatro cilindros en línea presenta una combustión optimizada, sistema dual de refrigeración, niveles de fricción reducidos y otras mejoras que le permiten aumentar su eficiencia térmica un 40%. Desarrolla 98 CV y 142 Nm a 3.600 rpm, lo que unido a los 72 CV del motor eléctrico, con un par de 163 Nm, le permiten alcanzar los 122 CV de potencia máxima conjunta a 5.200 rpm. Alcanza una velocidad punta de 180 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 10,6 segundos con un consumo medio homologado de 3 l/100 km y unas emisiones de 70 g de CO2/km.

Dicho esto, el consumo oficial que nos vende la marca no queda muy lejos de lo conseguido en nuestra prueba, que en ciclo combinado hemos podido circular gastando tan solo 4,1 litros a los 100 km. Y podemos decir que lo hemos llevado por carreteras con grandes desniveles, probando la aceleración en incorporaciones a autovías, con lo que aun se podría mejorar considerablemente.

Parte de culpa de estos consumos la tiene la intervención del generador eléctrico, que mejorando el sistema de la versión anterior, recarga más y mejor las baterías -que tambien tienen mayor capacidad- y entra en funcionamiento de manera muy habitual siempre y cuando se la demanda de potencia lo permita.

En ciudad podemos utilizar durante varios kilómetros el EV Mode, que nos permite mover el vehículo tan solo con la energía acumulada en las baterias y que está limitada en cuanto a velocidad. Al superar los 50 km/h se desconecta de manera automática para combinar el motor de combustión con la parte eléctrica. La descarga de las baterias en este modo se produce más rápido, pero aun así permite recorrer unas distancias notables en función de nuestra conducción.

No obstante, la entrega de potencia con ambos sistemas es suficiente para afrontar puertos de montaña alégremente o realizar adelantamientos de manera rápida y precisa. Por ello, no podemos olvidarnos de la nueva transmisión, que no eleva tanto el régimen de giro al solicitar una demanda media de potencia.

Volviendo a las sensaciones de conducción, la suspensión lleva un reglaje que hace los trayectos muy confortables y cómodos absorviendo las irregularidades del terreno con facilidad, aunque esto hace al mismo tiempo, que en el paso por curva no tengamos toda la estabilidad que podríamos desear. No obstante, se trata de un vehículo que no está pensado para mantener pasos por curva muy rápidos y para el perfil de vehículo que es el Prius, se prioriza -y se agradece- esta suspensión.

La suspensión trasera es ahora de doble triangulo y la delantera ha sido rediseñada. También es nueva la posición de conducción, con nuevos asientos y una visibilidad delantera mejorada, dado que el vehículo es 3 cm más alto que antes, aunque el centro de gravedad de la carrocería se ha rebajado 25 mm, los pilares A son más estrechos y el parabrisas se ha ampliado 4 cm.

El aislamiento del habitáculo tambien es notable, y sumado a la baja sonoridad del motor de combustión, hace que aun quedes más inmerso en la conducción. Ni que decir tiene que cuando circulamos solo en modo eléctrico, la sensación de silencio se hace incluso extraña.

A la hora de aparcar dispone de sensores de aparcamiento delanteros y traseros y el asistente de aparcamiento, que demostró ser eficaz. La visión trasera por la luna posterior podría ser mejorable, pero Toyota lo soluciona con la cámara de visión trasera de buena calidad.

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SIN PAQUETES ADICIONALES… PORQUE LO TIENE TODO

Configurar el nuevo Toyota Prius te resultará extremadamente sencillo, y es que el paquete básico incorpora muchísimo equipamiento. De serie cuenta con multitud de airbags, asientos calefactables, y el paquete Toyota Safety Sense con aviso de cambio involuntario de carril con asistencia a la dirección, reconocimiento de señales de tráfico, sistema de seguridad precolisión con detección de peatones, detector de fatiga, control de crucero adaptativo y regulador de velocidad, cámara de visión trasera y sensores de aparcamiento delanteros y traseros, asistencia al aparcamiento, navegador, Head-up Display y carga inalámbrica de teléfono.

Los faros delanteros de Bi-LED, con encendido y apagado automático además de luz diurna también de LED, apertura y arranque sin llaves, llantas de 17 pulgadas en acabado bitono, equipo de sonido JBL, toma de 12V en las plazas delanteras y traseras, sensor de lluvia con encendido automático de limpiaparabrisas y retrovisores exteriores calefactables y plegables eléctricamente también vienen con el paquete básico.

Pero Toyota ha querido dejar un espacio a los más sibaritas con una pequeña gama de extras a disposición. Son pocos, pero enfocados a una personalización visual como por ejemplo la pintura exterior que en nuestro caso es un Rojo Pasión cuyo precio asciende a 575 euros.

El precio de nuestra unidad de pruebas es de 29.815 euros.

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