lunes 14.10.2019
Nueva prueba de Adictos a la gasolina

Probamos el Peugeot 308 SW

Se trata de un Peugeot 308 SW con la motorización 2.0 BlueHDI de 150 CV y el acabado Allure.

Prueba Peugeot 308 SW | Adictos a la gasolina
Prueba Peugeot 308 SW | Adictos a la gasolina

Por normal general, siempre empezamos las pruebas por el exterior, ya que es lo primero que se ve cuando estás cerca del vehículo, pero en este 308 SW ha sido diferente y es que su interior nos ha enamorado ya que llama la atención desde fuera.  Los asientos, el apoyabrazos y los paneles de las puertas están tapizados en tela color Galdo gris crudo Guerande, es un color espectacular que hace resaltar el negro del resto de detalles del interior. Una vez acomodados en su interior y recalco lo de acomodados, porque la ergonomía de los asientos es sencillamente espectacular. El salpicadero ha sido diseñado para que ningún elemento nos quite la atención de la carretera mientras conducimos. Para ello cuenta con una gran pantalla central de 9,7 pulgadas táctil, desde la que, aparte de manejar el sistema multimedia del coche, también se puede regular el climatizador.

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Delante de la palanca de cambios se sitúa un pequeño hueco portaobjetos, el cual es perfecto para depositar las llaves del coche o alguna otra cosa de pequeño tamaño. Entre los asientos delanteros encontramos otro hueco portaobjetos al que se accede con una puerta deslizante y que nos puede hacer la función de porta bebidas si desplegamos el accesorio que para ello trae integrado. Justo detrás de este, se sitúa el apoyabrazos, cuenta con un compartimiento portaobjetos y su tapa es también deslizante, por lo que podemos ajustarla de la manera que nos sea más cómoda para la conducción. Otra cosa llamativa del interior es su gran techo panorámico de cristal con toldo de ocultación, que abarca las plazas delanteras y traseras (550€), la pega de este techo es que no se abre ni siquiera una parte. Las plazas traseras son muy amplias, tienen el respaldo abatible 1/3 – 2/3, tienen todos apoyacabezas y fijaciones isofix, que van discretamente escondidas detrás de unas cremalleras. Los cinturones traseros van equipados con testigos de olvido, por lo que pita en caso de que alguno de los ocupantes no lo lleve puesto. Los elevalunas son todos eléctricos, secuenciales y antipinzamiento. Como curiosidad, si eres un nostálgico y te gusta escuchar CD en el coche, tendrás que pagarlo como extra (150€). Si por el contrario eres de los que se ha adaptado, cuentas con un puerto USB. A destacar en este 308 es su super guantera, viene con un apartado deslizante donde caben los papeles y abajo un hueco diáfano del tamaño aproximado de una caja de zapatos de adulto. Nunca habíamos visto una de ese tamaño.

Ahora toca arrancar y dar una vuelta con este 308 SW. Piso el pedal de freno y presiono el botón para arrancar el coche, este está situado entre la palanca de cambios y el freno de mano eléctrico. En contrapunto a la mayoría de vehículos que con solo pulsarlo, arranca, en este tanto para arrancar como para parar, has de tenerlo presionado unos segundos. Me sorprende mucho al acelerar, tiene una respuesta momentánea, pero lo que más me sorprende aún, es el aislamiento acústico al que ha sido sometido el 308 SW. Desde dentro, apenas se oye el sonido del motor, las vibraciones que esta mecánica diésel transmite al interior son mínimas y eso se traduce en un grato aumento de la comodidad y más aún si tenemos en mente realizar algún viaje largo. En carretera es donde mejor nos lo vamos a pasar. Tiene una conducción que aunque no llega a ser deportiva, transmite muy buenas sensaciones, una aceleración que no esperaba encontrar en esta ranchera, y un paso por curva, mejor que muchos coches mas deportivos. En ciudad es muy cómodo, ya que aguanta estupendamente los cambios de ritmo, de carril y la conducción tan complicada que hay que la capital. Otra cosa para alabar es que con sus medidas y la gran respuesta que tiene, sus consumo sea tan solo de 6,6 litros, para ser sinceros, pensaba que rondaría los 7 largos, pero visto lo visto, me equivocaba. Lo único que podría parecer mas complicado, es el aparcamiento debido a las medidas que tiene, pero eso está solucionado con el Park Assist con vigilancia del ángulo muerto (350€) y la ayuda al estacionamiento trasero (233,81€). Aparcar con todo ello, es un juego de niños. Los días que lo hemos conducido ha hecho un tiempo de perros, pero gracias a algunos extras como el sensor de luces y de lluvia, el pack visibilidad y los faros Full Led tecnology (600€), no teníamos que ir preocupados de nada mas que no fuera conducir.

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La estética de este Peugeot difiere bastante de los clásicos sw, que se veían al principio, ahora sus líneas están mucho mas alegadas de sus formas rectas dando paso a unas mucho mas suaves y redondeadas. Este en concreto tiene un exterior bastante bonito y deportivo. Se ha logrado con unas llantas de 18” Saphir Nour bicolor y con forma de aspas (380€), lunas delanteras tintadas y traseras sobre tintadas y pintando del color de la carrocería los tiradores y los retrovisores. Estos últimos además son térmicos y abatibles eléctricamente. Otro detalle que contribuye son las barras de techo cromadas. El maletero de este 308 es muy espacioso, entra todo de manera simple ya que cuenta con un portón que es bastante cuadrado por lo que no tenemos espacios inútiles. Tiene acceso desde una trampilla pequeña que se sitúa detrás del reposabrazos trasero. Esto viene genial para cuando tu sobrina te pide las galletas que has comprado, vas en es asiento trasero mientras conducen y a través de ahí puedes alcanzarlas sin tener que parar para abrir el maletero.

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En conclusión tengo que decir que ha sido una grata experiencia, no soy muy de coches familiares porque no tengo niños, pero si tuviera, este estaría sin duda entre mis opciones. Es un coche con una gran respuesta tanto en ciudad como en carretera, que no gasta de manera excesiva para las grandes dimensiones que tiene. Muy práctico tanto en los asientos, como en manejo interior y maletero. Con pegas pequeñas como que los cinturones delanteros no se regulen en altura o que tenga las palancas de detrás del volante que tienen un acceso no muy fácil, pero el resto es un coche que merece la pena probar y sobre todo, que merece la pena comprar.

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