jueves 17.10.2019
Lorenzo, damnificado

Honda no puede despedir al ‘enchufado’ Pedrosa

El catalán cuenta con un aval lo suficientemente importante como para evitar que sus años de decepción se salden con un adiós 

Dani Pedrosa.
Dani Pedrosa.

Este 2018 se prevé revuelto en Moto GP. Con los primeros test ya celebrados y a menos de un mes de la primera prueba del Mundial (18 de marzo, en Catar), la mayoría de pilotos aún desconoce en qué equipo militará la próxima temporada. Un movimiento en alguna grande escudería podría agitar la situación. Los protagonistas son conscientes y por ello su pronóstico es reservado, a sabiendas de que todo puede depender del rendimiento que ofrezcan en las primeras citas del calendario. Lorenzo, sin ir más lejos, no tiene garantizado su hueco en Ducati, al menos con tan desorbitado salario.

Su salida y la de Pedrosa, son las que más asombro pueden generar, con Zarko en la recámara de todos, tras su excelsa primera temporada en Moto GP. Ni siquiera el tetracampeón del mundo, Marc Márquez, ha decidido su futuro. El de Cervera, en numerosas ocasiones, ha confirmado que su intención es seguir en el equipo que apostó por el en sus inicios, pero que está abierto a escuchar ofertas. El catalán es un hombre sabio y su único objetivo ahora mismo es batir los siete títulos que Valentino Rossi ha conseguido en la categoría reina.

Para ello debe dejarse de experimentos como el de Lorenzo, que ha visto truncada su trayectoria de forma temporal. Márquez quiere la mejor moto, y el trabajo realizado el pasado año en una temporada que arrancó con Yamaha por delante le animan a mantener su apuesta por Honda. Eso sí, su caché deberá verse incrementado para reflejar que, en este momento, está a disposición de convertirse en el mejor piloto de la historia. Esas serían sus dos condiciones para permanecer en Honda HRC. Bueno, esa, y una más: la permanencia de Dani Pedrosa, según apunta diariogol.

Los trece pilotos de fábrica tienen su futuro en el aire, y Márquez no quiere que Honda atisbe el mercado. Para su alegría, ningún joven piloto llama la atención de los mandatorios. El futuro de Zarco está más que ligado a Yamaha, por lo que HRC tendría complicado hallar un sustituto de garantías para Dani. Lo cierto es que hay motivos de sobra para que el catalán fuera apartado. Llegó con tres Mundiales (uno en 125 y dos en 250) bajo el brazo y nunca ha sido capaz de levantar un título. Ni siquiera de pelearlo, ya que sus tres subcampeonatos quedan ya lejos (el último fue en 2012).

Las lesiones han lastrado su carrera, en la que eso sí figuran más de 100 podios. El español ha sido superado en ocasiones por pilotos satélite, y sabe que a sus 32 años no tiene un destino más cómodo y fiable que Honda. También está en el aire su relación con Alberto Puig, jefe de Honda. Éste fue su manager en la época más dorada de Pedrosa, pero en 2013 su relación se rompió, de forma algo fría. Ahora se reencuentran y es difícil descifrar si han retomado esa amistad que tantos años compartieron, o si las sensaciones que priman son las que propiciaron su despedida. Eso sí, Puig siempre debería consultar el asunto con Tetsuhiro Kuwata, jefe de HRC.

Sea como fuere, Honda tiene motivos de sobra para prescindir de Pedrosa, pero la falta de un relevo, y, sobre todo Márquez, hacen que la balanza se incline hacia el otro lado. En este 2018 Dani cumplirá trece temporadas en el mismo equipo desde que llegó a Moto GP, firmar la renovación supondría marcar un récord, y parece que ambas partes están destinadas a que así sea. Márquez es ahora mismo la voz cantante y puede estirar la cuerda todo lo que quiera, ya que en el pasado ni Hayden ni Stoner mostraron la lealtad del catalán.

Márquez es consciente de la tensa relación que en Yamaha vivieron con la dupla formada por Rossi y Lorenzo, y la que probablemente se vivirá en Ducati en este 2018. Así pues, quiere evitar la llegada de un ‘gallo’, ya que a Pedrosa le tiene más que tomada la medida, a tenor de los vislumbrado en los últimos años. Pedrosa, además, sabe explotar el potencial de la moto como nadie. Ahí reside su mayor virtud. El catalán cuenta con el ‘enchufe’ que le proporciona su compatriota, por lo que ambos deberían ampliar su vínculo otras dos temporadas.

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