jueves 16.07.2020
Gran Premio de Hungría

Un error de Alonso condena a Hamilton y sonríe a Rosberg

El británico iba lanzado en su última vuelta, hasta que una bandera amarilla, fruto de un trompo del piloto asturiano, le obligó a reducir el ritmo. El alemán no se vio afectado y marcó el mejor tiempo. Sainz partirá sexto y su compatriota séptimo, después de una accidentada calificación marcada por la lluvia

Nico Rosberg.
Nico Rosberg.

La lluvia hizo acto de presencia a treinta minutos del inicio de la sesión, que finalmente arrancó a las 14:20 horas. Hasta cuatro banderas rojas se presenciaron en una accidentada Q1, la más larga de la historia. La condición del asfalto mejoró y los Mercedes volvieron a dominar. Lewis Hamilton caminaba seguro hacia una nueva pole, hasta que se topó con una bandera amarilla, tras un trompo de Fernando Alonso. Nico Rosberg, el gran beneficiado, firmó el mejor crono. El asturiano saldrá séptimo, justo por detrás de Carlos Sainz.

La lluvia entra en escena

Restaban treinta minutos para el arranque de la calificación, cuando el cielo, encapotado desde hace rato, empezó a desprender una intensa lluvia. Los paraguas se abrieron de inmediato en el 'paddock' y la incertidumbre creció. El chaparrón era tan fuerte que podía retrasar el inicio de la sesión. El coche de seguridad salió a pista para probar las condiciones del asfalto, mientras no paraban de escucharse truenos. A falta de cinco minutos, Dirección de Carrera anunció que la sesión quedaba retrasada diez minutos.

Al final la prueba dio inicio a las 14:20 horas, con una hilera de monoplazas preparados para salir en cuanto el semáforo se pusiera en verde. Se preveía más lluvia, y todos querían marcar una buena referencia para evitar adentrarse en un lío. Al final, todos los pilotos dieron tres giros antes de que se decretara bandera roja. Alonso, tercero, volvía tranquilo a boxes. Hamilton, con el penúltimo crono, se iba con un rostro que reflejaba más preocupación. Tras algunos minutos, se reanudó la sesión, ya sin más previsión de lluvia.

La Q1 más larga

Ericsson y Massa probaron las protecciones y propiciaron que se produjeran hasta cuatro banderas rojas en el primer envite, que fue el más largo de la historia desde que se implantó esta modalidad de clasificación. Tras el último accidente se decidió no reanudar la marcha, y quedaron fuera los dos Renault, los dos Manor, y Massa y Ericcson. Los favoritos a conseguir la pole salvaron los muebles y se adentraban en la batalla para la Q2.  

Los dos McLaren en la Q3

Los entrenamientos libres habían manifestado que Hungría se adaptaba a la perfección al rendimiento de la escudería británica. Y se plasmó en la calificación. Las condiciones de la pista mejoraban cada segundo, y la renta de rodar el último era altísima. Bottas y Alonso se la jugaron y montaron el neumático blando, ya con el asfalto aparentemente seco. El español rodó a la perfección y se colocó primero cuando estaba la bandera de cuadros. Rosberg, Ricciardo y Verstappen le sobrepasaron después, pero el objetivo estaba cumplido.

Button también logró colarse entre los diez mejores. Y Sainz, que también supo aprovechar la meteorología para extraer un mayor rendimiento a su Toro Rosso. Los que sufrieron fueron los Ferrari. Raikkonen se quedó fuera tras la locura que se vivió en el final de la Q2. Vettel sólo pudo ser sexto, lo que hacía evidente que los Red Bull se erigían como la principal alternativa a los Mercedes en este Gran Premio. Grosjean, Kvyat, Pérez, Raikkonen, Gutierrez y Nasr quedaron eliminados.

Después de todo lo acontecido, y a pesar de las condiciones cambiantes, Hamilton marcó el mejor tiempo del fin de semana en su primer intento en la Q3. Rosberg, incapaz de batirle, se quedaba a menos de una décima. Alonso se colocaba sexto, con un juego de neumáticos superblandos aún en la reserva. Vettel no conseguía adentrarse entre los Red Bull, que seguían la estela de los dos Mercedes.

A falta de un minuto, todo seguía en el aire. Con la pista cada vez más secas, los últimos en cruzar la línea de meta tenían cierta ventaja. Es por ello que todos apuraron hasta el final del tiempo para lanzar su último giro. Cuando reinaba la incertidumbre, Alonso cometió un error, realizó un trompo, y salió la bandera amarilla. Sainz y Rosberg, que iban por delante de él, fueron los grandes beneficiados. El español mantuvo la sexta plaza, y el alemán le arrebató la plaza a su compañero. 

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