martes 12.11.2019
Motor

Cómo elegir el scooter 125 adecuado

La opción de contar con una moto de 125 puede ser muy buena idea si lo que se tiene pensando es realizar trayectos cortos o por ciudad. De hecho, en las grandes urbes el poder moverse libremente por el asfalto y aparcar sin muchas complicaciones se convierte, rápidamente, en una gran ventaja frente a un automóvil, sin por ello renunciar a una completa autonomía 

Cómo elegir el scooter 125 adecuado.
Cómo elegir el scooter 125 adecuado.

Para poder conducir una de estas motos se hace imprescindible contar con un carnet de conducir de tipo A1 o superior y buscar seguros para scooter que, como se podrá ver, los hay que resultan ser de lo más económicos sin por ello renunciar a las prestaciones básicas y poder, por tanto, conducir con total tranquilidad. También, para el que quiera, se pueden incluir algunos extras muy interesantes como puede ser el seguro de incendio, robo o la reclamación de daños. Pero ahora es donde viene otra de las tareas más complicadas de realizar y es la de saber qué scooter es la más apropiada para cada persona. Desde aquí te damos una serie de claves que pueden ayudar a resolver esta incógnita.

  1. El uso que se le vaya a dar. Esto parece ser muy obvio pero es lo primero que hay que plantearse ya que no será lo mismo comprarse una scooter para usarla de vez en cuando, que para ir al trabajo a diario. Y lo mismo pasa si se pretende usar en trayectos cortos de zonas urbanas o más bien para viajes algo más largos y por carretera. Cuanto más se le vaya a exigir a la moto, mejor preparada ha de estar ésta. Si la idea es poder circular con ella por carretera resulta imprescindible echar un vistazo a aquellos modelos que sean capaz de superar los 100 kilómetros por hora sin que les suponga un esfuerzo excesivo ya que, en muchas carreteras, el límite de velocidad marcado será el de 120 kilómetros por hora y hay que adecuarse al tipo de calzada, sin sobrepasarlo pero tampoco quedándose muy cortos.

  2. Hay que saber quién la va a usar. Si lo que se pretende es que una sola persona se suba a la moto y que, de manera esporádica, pueda haber un segundo ocupante, no hay que reparar mucho en este punto. El conductor deberá sentirse cómoda al llevarla y poco más, pero si esa segunda persona va a ser una constante, lo mejor es tener en cuenta también su comodidad para que el viaje para ambos resulte ser agradable. Dependiendo del modelo esto lo tienen más o menos presente.

  3. Capacidad de carga. Debajo del asiento éstas motos cuentan con un espacio habilitado para dejar lo que se pueda necesitar. Algunas de ellas cuentan con una capacidad mayor porque prevén que sus conductores así lo van anecesitar. Otras, por el contrario, son más compactas y llevan consigo la circunstancia opuesta. En función de lo que se vaya a hacer con la scooter, y de las necesidades del conductor, este punto también habrá de tenerse en cuenta.

  4. Adaptada. Por norma general, la mayor parte de las motos son aptas para todo el mundo pero siempre hay algunas que cumplen mejor con las exigencias de sus futuros conductores. Y es que hay que ser realistas, para una persona más corpulenta puede hacer falta una moto que cuenta con unas dimensiones distintas que para alguien de un menor tamaño. Más que nada para que, cada vez que tenga que subirse a ella, no resulte ser todo un suplicio sino una experiencia agradable con la que disfrutar.

  5. El tipo de rueda. Todas ellas han de ser las indicadas para el modelo de moto y, por supuesto, encontrarse en condiciones óptimas pero, más allá de esto, hay que saber que las ruedas pueden ser o altas o bajas. Las altas lo que proporcionan es más estabilidad y esto es algo que se agradece mucho cuando se conduce por carretera. En cambio, las bajas son las más recomendadas si los trayectos que se van a hacer es por ciudades porque permiten manejar la moto mucho mejor, sobretodo en zonas de atascos o calles pequeñas.

  6. Seguridad. Es imprescindible que la moto elegida sea aquella con la que el conductor se sienta a gusto. De no ser así, los accidentes son más plausibles y hay que recodar que el asfalto está plagada de otros vehículos que tienen menos que perder porque cuentan con carrocería. En el caso de las motos, de ocurrir un incidente, el motorista se lleva buena parte del golpe de manera inevitable.

  7. Mantenimiento. Al precio que tenga de fábrica (o de segunda mano, si es el caso) también hay que sumar lo que conlleva el equipamiento y el mantenimiento para que la moto siempre esté en las mejores condiciones. Si se cuenta con un presupuesto ajustado, esto es algo que habrá de tenerse muy en cuenta porque, dependiendo del modelo., hay piezas y reparaciones que resultan ser mucho más costosas que otras.

 

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