jueves 25/2/21
443 familias sin piso

Carmena deja en un limbo administrativo una cooperativa de viviendas

El Ayuntamiento no ha podido desestimar el proyecto de Residencial Metropolitan ante la negativa de PP y Ciudadanos en el Pleno, pero tampoco lo estima, por lo que la cooperativa no puede siquiera denunciar al Consistorio ante los tribunales y 443 familias ven peligrar cada vez más su inversión

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Carmena (arriba), unos cooperativistas y Pedro Rollán, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid (abajo).

Soterrar: enterrar o esconder algo de modo que no aparezca, según la Rae. La interpretación de esta acepción de la palabra podría acabar con la esperanza de cientos de personas de Residencial Metropolitan, una cooperativa de viviendas que pretendía construir en las antiguas cocheras del Metro de Madrid, en pleno barrio de Chamberí. El proyecto volvió a sufrir otro revés durante el pasado Pleno del 29 de junio cuando Ahora Madrid propuso su derogación. El Partido Popular y Ciudadanos se opusieron y el PSOE se abstuvo. Ahora, todo está parado porque el Ayuntamiento insiste en que los planos incumplen el Plan General de Urbanismo.

“Estamos en un punto muerto porque el Consistorio no quiere estimar el proyecto, pero tampoco ha conseguido desestimarlo. Además, tampoco nos llama nadie. Es decir, no nos dicen veniros y buscamos una solución”, denuncia Juan José Perucho, director general del Grupo Ibosa, inmobiliaria que lleva los intereses urbanísticos de la cooperativa.

Las diferencias entre el Consistorio y las familias afectadas se centran en las antiguas cocheras del Metro de Madrid, que se encuentran en el terreno adquirido por la cooperativa a cambio de 80 millones de euros. En principio, el Partido Popular aprobó que la histórica edificación fuera cubierta con una losa para que luego se construyera un parque o una gran zona verde encima de ella. Pero el equipo de Manuela Carmena afirma que esa construcción crearía un muro vertical de hasta seis metros que va en contra del Plan General de Urbanismo.

Ante esta teoría, el Grupo Ibosa  defiende que la Comunidad de Madrid no encuentra ninguna irregularidad y que el anterior gobierno ya había dado el visto bueno a los bocetos. Además, afirman que el Consistorio miente cuando aluden a un muro de seis de metros de altura. “El inicio de las cocheras están cinco metros por debajo de la calle Reina Victoria, por lo que si colocamos una losa encima estamos equiparando alturas”, se defiende Perucho.

El Ayuntamiento culpa a Metro

El Consistorio por su parte, resta responsabilidad a la cooperativa y señala directamente a Metro de Madrid como culpable de que el proyecto finalmente no salga adelante. “Metro, responsable de este desarrollo, mantiene una postura insostenible desde el punto de vista jurídico y ha condenado a los cooperativistas a la incertidumbre”, expuso José Manuel Calvo, delegado del área de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento, durante el pleno ordinario del 29 de junio. Además, en una nota de prensa emitida el mismo día, el Consistorio reitera que su insistencia en reformular el proyecto sólo está basada en la necesidad de que éste “cuente con todas las garantías jurídicas necesarias”.

En este punto, el Grupo Ibosa también difiere de la visión del gobierno local al entender que todavía no conocen en qué punto exacto del proyecto están errando. “A día de hoy no nos han dado ni nos han dejado consultar el expediente que confirma que estamos incumpliendo el Plan General de Urbanismo. Entonces, no sé qué proyecto presentar sí no sé qué he hecho mal”, se queja el director general de la inmobiliaria.

Desconcierto e incertidumbre 

Pero los problemas no acaban aquí. La interpretación de la palabra ‘soterrar’ y el misterio sobre el expediente donde aparecen los errores del proyecto no son las únicas trabas que se ha encontrado la cooperativa. De hecho, son males menores comparados con la situación en la que se encuentran ahora. La votación sobre la desestimación de la propuesta urbanística planteada por Ibosa celebrada en el último pleno ordinario ha dejado una consecuencia de difícil resolución.

“Estamos muertos. Ahora mismo estamos en un limbo legal y administrativo que nos deja pocas salidas”, se queja Perucho. Los votos negativos del Partido Popular y de Ciudadanos a esta desestimación han hecho que el Ayuntamiento posponga la decisión sobre la viabilidad del proyecto. “No sabemos qué hacer… Si lo hubieran desestimado podríamos acudir a los tribunales y denunciar al Consistorio, pero de esta manera el proyecto no se encuentra estimado, pero tampoco desestimado” afirma Perucho.

Ante esta disyuntiva, el departamento jurídico de la cooperativa, formado por cinco socios que ejercen como abogados, plantean varias vías para desatascar el difícil entramado legal. "Vamos a ver si podemos reclamar el expediente para poder rebatirlo o si podemos hacer algún contencioso contra la propuesta de desestimación al entender que no es legal”, finaliza el director general del Grupo Ibosa.

Con todo por decidirse, lo que sí es cierto es que el proyecto parece estar abocado al fracaso si se atiende a todas las trabas que la cooperativa se ha encontrado en el camino. Primero, Ahora Madrid reclamó el 10% del suelo y rechazó la monetización del mismo porcentaje de la obra, que es lo que supuestamente había aceptado el anterior equipo de gobierno de Ana Botella mediante un acuerdo verbal. Después, un supuesto valor histórico y patrimonial de las cocheras retrasó la aprobación de los planos. Y ahora, el problema del soterramiento de las mismas.

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