miércoles 20.11.2019
Se acabó la paciencia del gremio

El caos en la Concejalía de Cultura aviva la precariedad laboral entre los actores

El sindicato Unión de Actores denuncia que Celia Mayer, concejala de Cultura, no tiene ningún proyecto que ampare a un sector que sólo en Madrid aglutina el 52% de las obras teatrales de toda la península. El voluntariado para trabajar en la Cabalgata de los Reyes Magos ha colmado la paciencia del gremio

Celia Mayer, concejala del área de Cultura y Deportes, y Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid.
Celia Mayer, concejala del área de Cultura y Deportes, y Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid.

El siempre vilipendiado gremio de los actores se siente “descuidado” por el ‘ayuntamiento del cambio’ de Manuela Carmena. La Unión de Actores, el sindicato con mayor representatividad en el sector, afirma que la concejalía de cultura encabezada por Celia Mayer no tiene ningún plan estratégico para una actividad que representa la segunda fuente de ingresos más importante después del turismo, en Madrid. Según datos de la central, la capital representa el 52% de las obras teatrales de todo el país y casi el 100% del material audiovisual. “Está muy bien que defiendan la cultura popular y de los barrios, pero han de preocuparte por los problemas y necesidades de los profesionales de la escena”, explica Iñaki Guevara, portavoz de la Unión de Actores.

La mecha de la paciencia de los actores se apagó el pasado 13 de diciembre, cuando el grupo municipal del partido socialista denunció una convocatoria que buscaba voluntarios para actuar y bailar en la Cabalgata de los Reyes Magos. El gremio no tardó en mostrar su indignación ante lo que ellos entendían que era una ofensa a su profesión. Enseguida el Ayuntamiento de Madrid rectificó e indicó que se había tratado de un error. “Una torpeza”, afirma Guevara y que podría haberse producido por la desorganización que reina en la concejalía de cultura, según denuncia el propio sindicato.

Pero este desacierto no ha hecho sino acrecentar el malestar de los actores con la labor de Celia Mayer en la concejalía. “No hay ninguna directriz, falta un plan. Hay una desorganización total y el sector no está muy contento con lo que están llevando a cabo porque hay una especie de inacción generalizada”, explica Guevara. En este sentido, la central reclama que se dejen orientar exclusivamente a la llamada  cultura popular  y que centren sus esfuerzos en buscar una solución a “los problemas y necesidades” de estos profesionales de la escena.

El problema es que muchas administraciones y empresarios ven en la figura del actor un eterno becario que puede malvivir durante toda su vida laboral con unas penosas condiciones salariales debido a su pasión por la profesión. “Tenemos que empezar por creernos nosotros mismos que somos unos profesionales y no un sector de aficionados”, denuncia el portavoz sindical. “¿Existe algún fontanero que arregla la tubería a su vecina por devoción a su profesión?", se pregunta Guevara. “Desgraciadamente, ante la escasez de trabajo esto sí es algo que ocurre en nuestro gremio donde muchos actores que actúan gratis por no estar en casa sin hacer nada”, sentencia.

La Unión de Actores se muestra crítico con los ‘ayuntamientos del cambio’ como Madrid y Barcelona porque al final son las dos ciudades que aglutinan la mayoría de producciones culturales. “En España, todos los actores se concentran en la capital, en la Ciudad Condal y algunos en Euskadi”, afirma Guevara. Pero la dudosa gestión de estos consistorios no es sino una consecuencia de la situación de los actores a nivel estatal.

“Hemos sufrido muchos problemas desde la subida del IVA cultural al 21%. La economía de las artes escénicas a nivel estatal se ha venido un poco abajo. Esta y otras medidas han significado que, por ejemplo, una compañía pequeña de Almería que tenía a lo mejor 60 bolos al año deje de tenerlos y que todos sus componentes tengan que emigrar a Madrid o a Barcelona para buscarse la vida en pequeñas actuaciones”, explica el portavoz de la Unión de Actores.

Las salas alternativas, un arma de doble filo

Es precisamente estas representaciones en salas alternativas lo que ha generado también un debate sobre la situación de los actores. El Ayuntamiento de Madrid presume de tener una extensa oferta cultural y de acoger  en la capital una gran multitud de representaciones microteatrales en pequeñas sales alternativas, pero la realidad es que la situación de estos profesionales está muy cercana a la precariedad. “La mayoría no están dados de alta en la seguridad social y trabajan sin recibir ninguna remuneración económica”, afirma Guevara.

Para enmendar esta situación la Unión de Actores ha elevado una propuesta de ley a la Comunidad de Madrid para que regularice la situación de estas salas. “Pretendemos que estas pequeñas compañías teatrales sean consideradas como pertenecientes al tercer sector. Es decir que se equiparen a las oenegés y tengan por lo tanto una fiscalidad diferente”, explica el portavoz de la central.

A nivel estatal la Unión de Actores exige la bajada del IVA cultural, la creación de una Ley de artes escénicas, implantar centros dramáticos en todas las regiones y sobre todo empezar a considerar a la cultura como un sector estratégico clave de la economía del país. “No hay que olvidar que hace cuatro años esta profesión representaba el 4% del PIB y aglutinaba a cerca de 600.000 personas”, recuerda Guevara. También reclaman que se cree de una vez por todas la subcomisión en cultura para estudiar el estatuto del artista.

Para acometer esta serie de reformas, el sindicato pone el ejemplo de Francia que desde 1920 tiene a los actores y a la cultura como elementos “intocables”. De hecho, en el país vecino da igual la formación política que esté en el poder porque ello no influye en la inversión en cultura. “Aceptamos e incluso defendemos que nuestra actividad sea temporal porque así se estimula la creación, pero entendemos que el artista debe de estar respaldado por una prestación por desempleo que cubra esa intermitencia laboral”, afirma Guevara.

De momento, y hasta que las administraciones y los empresarios no sean conscientes de la verdadera crisis que vive el gremio, los actores están abocados a desempeñar otras profesiones como camarero o teleoperador para subsistir. Los más afortunados resisten gracias a la publicidad, que al final no deja de ser una pequeña representación con fines comerciales que sacia las ansias por la escena de los actores, aunque en los últimos años su oferta también haya decaído.

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