miércoles 23/9/20
Descontento en el cuerpo local

Barbero desconfía de su propia Policía Municipal

El concejal de Seguridad y el director de la Policía Municipal, Andrés Serrano, han reabierto más de 50 expedientes archivados por el departamento de asuntos internos del Cuerpo Local. Al final, es Gestión Disciplinaria, que cuenta con un jurista y con una adjunta al departamento, la que decide las supuesta mala praxis de los agentes locales

Andrés Serrano, director de la Policía Municipal; Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid y Javier Barbero, concejal de Seguridad.
Andrés Serrano, director de la Policía Municipal; Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid y Javier Barbero, concejal de Seguridad.

La Policía Municipal de Madrid tiene el enemigo en casa. El concejal de Seguridad, Javier Barbero, es decir, el jefe de todos los agentes locales no se fía de sus propios trabajadores. O al menos eso es lo que se desprende de la última actuación del edil. Ahora, Barbero y el director de la Policía Municipal, Andrés Serrano, han decidido reabrir más de 50 expedientes que habían archivado el departamento de asuntos internos, dirigido por el propio Cuerpo Local. Y lo ha hecho a través del despacho de Gestión Disciplinaria, conformado por un técnico, Emilio de Castro García y por una adjunta al propio departamento, Elía Córcoles Gomáriz.

El elevado número de expedientes reabierto llama la atención porque es algo muy poco normal. El modus operandi lógico es que las reclamaciones queden resueltas por el departamento de Asuntos Internos, que se encarga de gestionar las faltas leves, pero la desconfianza de Barbero es tal que el propio concejal ha decidido elevar muchas de estas faltas leves a graves. 

Los casos que gestiona Asuntos Internos derivan de las denuncias de ciudadanos o de los propios policías por una supuesta práctica ilegal en el ejercicio de sus atribuciones como policía municipal. Una vez recibida la reclamación, Asuntos Internos se encarga de realizar una investigación para esclarecer lo ocurrido y de elaborar un informe que permita dirimir si de verdad se ha cometido alguna irregularidad por parte del agente local o agentes locales denunciados. En el caso que este departamento encuentre alguna anomalía, eleva este informe a Gestión Disciplinaria, que decide la sanción para los acusados. Lo normal es que la mayoría de los casos se acaben archivando, según afirman fuentes policiales.

Pero la desconfianza de Andrés Serrano, director de la Policía Municipal, y el propio Barbero sobre su propio cuerpo local ha llegado hasta límites insospechados con esta nueva forma de proceder que ha supuesto la reapertura de entre 50 y 60 expedientes disciplinarios archivados. Ahora, Serrano ha decidido 'marginar' las decisiones de Asuntos Internos y sus investigaciones para dar plena potestad a Gestión Interna que es está encargado de iniciar los expedientes disciplinarios, a pesar de que el informe de Asuntos Internos haya dictaminado su archivo. 

 Además, el director de la Policía Municipal también utiliza la demora de la investigación del departamento de Asuntos Internos para desviar los expedientes a Gestión Disciplinaria. Las faltas leves son potestad de Asuntos Internos, pero estas prescriben al mes y en muchas ocasiones la investigación del caso se alarga más de ese plazo por lo que el dictamen se retrasa también. Esta situación es aprovechada por el propio Serrano que eleva la falta a grave o muy grave para que sea tratada por Gestión disciplinaria. Además, estas faltas tardan dos años, en el caso de las graves, y tres años, en el caso de las muy graves, en prescribir.

"Como a Serrano no le gusta la manera de proceder de este departamento eleva muchos casos a falta grave o muy grave, que son los casos de los que se encarga Gestión Disciplinaria, y así reabre el expediente cerrado por policías", denuncia Carlos Bahón, portavoz de APMU (Asociación de Policía Municipal). Uno de los últimos expedientes reabiertos corresponde una investigación que se le realizó a ocho agentes durante un registro de un local en el distrito de Tetuán en el que se requisaron sustancias ilegales a varios ciudadanos de origen dominicano. "Como ve lo que le interesa lo que hace asuntos internos… Barbero se lo mandó a gestión disciplinaria", apunta Bahón.

Además, cabe destacar que algunos de los expedientes abiertos corresponden a varios agentes implicados en el supuesto 'escrache' realizado a Barbero, hace algo más de año y medio. En ese entonces, el edil denunció haber sufrido insultos y amenazas por parte de algunos de los agentes del Cuerpo Local. Al final, el asunto no pasó a mayores y todo parecía en el olvido, pero en mayo del año 2017 la concejalía de Seguridad anunciaba la apertura de varios expedientes a seis policías municipales que participaron en el supuesto 'escrache'. 

El jefe de Gestión Disciplinaria, De Castro García es una persona muy cercana al propio Barbero y cuenta con su total confianza. De hecho, el propio Castro participo el pasado 8 de junio en las 'Jornadas sobre convivencia, seguridad y nuevos retos de las policías locales', celebradas en el CIFSE (Centro integral de formación de Seguridad y Emergencias) y organizadas por el concejal de Seguridad, Javier Barbero. De Castro intervino en una de las mesas donde se debatió sobre los derechos humanos y la ética policial, un tema 'fetiche' para el concejal de Seguridad que desde su llegada al consistorio madrileño ha intentado cambiar el modelo hacia un policía más dialogante.

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