martes 15.10.2019
COMER Y BEBER

Tapas para epatar suegras

Una serie de tapas con las que su suegra no podrá competir y su suegro se arrodillará ante su sabiduría. El Pinche le ofrece una sabrosa venganza

 

Tapas.
Tapas.

Una redactora de este periódico dedicó, a costa de su productividad, la mañana del viernes a investigar un tapa con la que sorprender a su suegra. El debate abierto en la redacción lleva al Pinche a acometer una tarea de servicio público: tapas para epatar suegras.

El nivel requerido es el de la redacción de Estrella Digital, con la excepción del director y el muy simpático redactor jefe, de los que alguna vez les he hablado y que cocinan cual chefs con estrella Michelín: sí; nivel de peloteo, que aún andan mosqueados con mi ruta veraniega.

Bien, hay dos reglas básicas que Usted debe conocer: primera y fundamental, la NASA ha desmentido que las brujas vuelen; si así fuera, afirman los expertos, las suegras viajarían en escoba. En consecuencia, no farfulle mientras cocina, ella lo oye.

En segundo lugar, es regla de oro no cocinar nunca el plato o tapa favorita de su suegra. El momento más terrible que Usted vivirá es cuando la señora le diga “dice tu suegro que se lo hagas tu, mejor”, alargando la erre final; dese por muerto o muerta en ese mismo momento. En fin, aquí tiene unas tapas para que Usted le ponga mucho amor, ya me entiende.

Queso de cabra con cebolla caramelizada

Buscamos dos texturas, la interior fundida y la exterior crujiente. Hágase con un rulito de queso de cabra, huevo y pan rallado , añada media cebolla, azúcar y un poquito de vinagre de Módena.

Cortamos la cebolla en láminas muy finas y pochamos, cuando este transparente añadimos el azúcar y dejamos caramelizar, con un puntito del vinagre. Cortamos el rulo de queso de cabra en porciones de un centímetro, le saldrán ocho o nueve medallones, que pasarán por el huevo y empanarán. Pongan los discos en la nevera, unos diez minutos antes de freírlos (truco para que no se rompan) en abundante aceite, un minuto por lado. Pongan la cebolla encima y listo.

Piruletas de parmesano

Repita a su suegra el nombre dos o tres veces: epata más que el mérito de hacerlas. Necesita una cucharadita de sésamo, unos cien gramos de parmesano rallado, papel de horno. Además de los palitos de brocheta, le vendrá bien un aro de emplatar del tamaño de su piruleta.

Rallamos el queso parmesano, añadimos la cucharadita de semillas de de sésamo y lo mezclamos bien. Ponemos el papel de horno sobre la bandeja y  usando el aro de emplatar, cubrimos la base con una capa de parmesano y semillas . Tiene que quedar cubierta pero no muy gruesa para que al fundirse el queso queden huecos. Ponemos el palito de madera, cubriéndolo con algo de la mezcla. Con cinco minutos a 220 grados tendrá suficiente. El riesgo esta al separar las piruletas del papel, advertencia que Usted agradecerá.

Dados de puerro caramelizados con Vieiras

Plato sanísimo, que Usted deberá ponderar ,mentando al afamado nutricionista de su señora Suegra.

Cueza el blanco del puerro en agua hirviendo con sal. La verdura, aunque Usted sea de los que suele torturarla, debe quedar al dente. Enfríelo en agua con hielo, esto no es una pijada, ayuda porque, cuando esté frío, Usted deberá cortarlo en medallones de un par de centímetros.

Sobre una sartén en la que habrá puesto azúcar y mantequilla, añada los dados cuando empiece a caramelizar. Reserve, sazone y saltee las vieiras (no se pase, que se doren). Por último, triture unas aceitunas negras. Emplate con el puerro en la base, la vieira encima y unos hilos de aceituna. Se sobra, Usted, se sobra, mientras su suegro sonríe, es su cómplice.

Bombas de queso con naranja

Necesitamos pasta filo. No se ponga tonto o tonta, la puede comprar Usted en cualquier sitio. Córtelas en cuadrados, ponga en el centro un medallón de queso de cabra y un poco de mermelada de naranja, puede comprarla pero niéguelo, ella no lo sabe, solo lo sospecha. Forme un saquito que pondrá en el horno a 180 grados, unos veinte minutos, hasta que la pasta se dore. Vale, se le abrirá, hágase con una cuerdecita de cocina, qué no cuesta nada.

Un final para salirse: chupito de pimiento rojo con pinchito de merluza

Para cuatro personas, cabe esperar que el malvado compañero o compañera que Usted tiene no le haya dejado en soledad ante el trance, nos hacemos con 4 pimientos del piquillo por cabeza, un botecito de nata de unos 200 ml y unos 300 gramos de filetes de merluza (puede ser congelada, ella no lo sabe, y sí el peso figura en los paquetes). Huevo, un par de dientes de ajo y unas semillitas de sésamo que siempre ayudan

Doramos unos ajos con piel, solo los queremos para dar sabor al aceite, se retiran y añadimos los pimientos, pochándolos a fuego bajo unos diez minutos, para pasarlos a la batidora con la nata, sal y pimienta.

Cortamos los filetes de merluza en bastones, salpimentamos y los ensartamos en brochetas. Sumergimos en el huevo batido, los pasamos por un plato con las semillas y freímos. Escurra sobre papel, es el único pero que su suegra sería capaz de ponerle, la grasa

Reparta la crema de pimientos en chupitos y ponga al lado una brocheta. Espectacular.

Después de esto que su suegra le venga con el tupper. Vamos, qué vulgar

Comentarios