viernes 18.10.2019
Comer y Beber

Panellets catalanes, para almas en pena

Un dulce de temporada que suma el culto funerario y el otoño de antes del cambio climático

Panellets catalanes.
Panellets catalanes.

El Pinche no hace metáforas políticas. Así que si han entendido algo del título ajeno al dulce y su historia, depende de su maldad que no de la voluntad de este cronista de cocina.

Se trata de que la Festividad de Todos los Santos, víspera de los Difuntos, celebra el momento en que las almas que penan en el purgatorio ascienden de categoría y nos transmiten energía a los mortales.

El dulce de difuntos

Seamos sinceros, si hoy tomamos panellets, huesos de santo o las decenas de dulces de estos días de Todos los Santos y Difuntos se debe a que nuestros antepasados eran antropófagos, no por canibalismo, que a veces también, sino por culto funerario.

Nuestros antepasados rememoraban a los difuntos – o sea, se los comían - para llenarse de energía. La civilización nos ha llevado a sustituir ese recuerdo por los dulces.

Que los frutos secos sean la base del postre tiene que ver con su alta carga energética y también con que las almendras o las castañas, son frutos de otoño. Bien es cierto que el cambio climático cambiará la función histórica del dulce: proveer de energía, pero mientras haya fruto los tomaremos, qué vamos a hacerle si somos golosos.

Fruto mediterráneo

Los panellets son producto mediterráneo más que catalán y tienen su origen en los cultos funerarios. Son típicos de las fiestas llamadas “castañadas” que, además del levante se celebran en Aragón. Que sea un postre típico barcelonés tiene más que ver con el transporte que con la tradición: el azúcar llega antes al puerto de Barcelona que a cualquier otro sitio.

Se sabe que desde el siglo XVIII los payeses elaboraban este postre litúrgico en sus propias casas, aprovechando los frutos secos recolectados en otoño, y los consumían una vez eran bendecidos en las iglesias.

A principios del XIX, con la proliferación de las pastelerías, los panellets se convierten por fin en un artículo de compra-venta, alcanzando una gran aceptación por parte del público, lo que provocó una costumbre que aún se mantiene en la actualidad: anunciar su venta mediante grandes y llamativos carteles en las puertas de los establecimientos.

El año 2002 el panellet obtuvo el sello europeo de calidad alimentaria que solo tienen tres productos españoles: las tortas de aceite, el jamón serrano y la leche de granja.

Ingredientes

Para una quincena de panellets necesitaremos 150 gramos de boniato y otros tanto de piñones. 170 gramos de almendra molida y una yema de huevo y 130 gramos de azúcar asi como agua y ralladura de limón

Elaboración

Ponemos a cocer el boniato en una cazuela con agua durante 20 minutos, a fuego suave. Retiramos y dejamos enfriar. Pelamos el boniato y hacemos un puré con él.

A la pasta le añadimos el azúcar y la ralladura de la cáscara de limón y mezclamos (hasta hacer una pasta para moldear con la mano). Para secar la pasta, agregamos la  yema de huevo y removemos Incorporamos la almendra molida y ligamos todos los ingredientes.

Se hacen bolitas con la masa de boniato y las rebozamos en los piñones. En una placa las ponemos al Horno a 180º C, durante 15 minutos.