domingo 15.12.2019

Los venezolanos comienzan a talar árboles por escasez de gas doméstico

Debido a la tala no controlada se ha deforestado alrededor de 10% del Parque Nacional Henri Pittier
Los venezolanos comienzan a talar árboles por escasez de gas doméstico

La escasez de gas doméstico en el país ha obligado a muchos a recurrir a los árboles como combustible.

Expertos han indicado que esta acción podría tener consecuencias ambientales como aludes y cambios en el clima, reseñó la agencia Reuters.

Endy Pérez es una ama de casa de Maracay. Comienza su rutina con la búsqueda de leña en su jardín o en el Parque Nacional Henri Pittier. El área tiene 108.000 hectáreas con árboles de hasta 800 años.

Alarma ambiental

El creciente uso de la leña ha provocado alarma entre los activistas que dicen que el tema ambiental se eclipsa por diatribas sobre la inflación, la economía y la crisis política.

Los incendios y la construcción de humildes viviendas no autorizadas ya han deforestado alrededor de 10% del Henri Pittier. 4% de ese total en los últimos 10 años, dijo Enrique García, director de grupo ecológico Sembramos Todos.

Hace dos semanas, la fundación Sembramos Todos denunció en Twitter la tala furtiva de unos 15 a 16 árboles en el Henri Pittier.

No hay datos oficiales o privados sobre el impacto ambiental del mayor uso de leña. La ONG dijo que la recolección de madera contribuiría al aumento de temperaturas en las ciudades y dejaría más expuestos a asentamientos humildes a deslizamientos de tierras.

De los 15 millones de cilindros de gas que hay en el país para 7,5 millones de hogares, apenas 20% están en condiciones. A eso se suma la falta de producción de gas, dijo el sindicalista petrolero, Iván Freites.

“Regresamos fácilmente a la década de los años 30, cuando se cocinó con carbón vegetal”, dijo Jorge Naveda, profesor del posgrado de Ecología en la UCV.

En algunos casos, las personas queman basura alrededor de un árbol para secarlo y poder cortarlo y usar la madera para cocinar. Las autoridades ignoran ampliamente la legislación que prohíbe talar árboles sin permisos.

En Maracay, Pérez, con ojos enrojecidos y una tos que dijo se debe al humo, asegura que aprendió a cómo hacer que la leña encienda más rápido agregándole papel, plástico y aserrín.

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