viernes 14/5/21

'The Washington Post' revive una antigua hipótesis sobre el origen del Covid-19

Uno de los principales diarios de los Estados Unidos publicó un durísimo editorial sobre el control policial que Beijing hace de sus investigadores

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The Washington Post, uno de los diarios más prestigiosos y respetados del mundo, publicó un durísimo editorial en el cual cuestionó la manera en que el régimen chino permite a los investigadores llegar hasta el fondo de los orígenes del coronavirus, en un intento por desligar responsabilidades por su pésimo manejo del brote en Wuhan, el epicentro de la pandemia que ya causó la muerte de 1.844.518, según las cifras aportadas por el Johns Hopkins University, la entidad educativa que desde un comienzo hizo un seguimiento detallado de las estadísticas del COVID-19.

Pero en su publicación, el periódico también resucitó una antigua hipótesis que enfureció a Beijing y que fue cuestionada por falta de evidencias empíricas: la génesis de la enfermedad pudo haber sido artificial.

Bajo el título “No podemos descubrir los orígenes de la pandemia si la policía del pensamiento de China sigue vigilando a los científicos”, el directorio del periódico resaltó el ocultamiento y el acoso que sufren los investigadores de China para que no hablen sobre el brote que condujo a la pandemia y que no fue manejado con pericia por las autoridades sanitarias chinas. “La esencia de la investigación científica es descubrir la verdad: hacer preguntas, buscar evidencia, desarrollar hipótesis, realizar experimentos y validar hallazgos. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China prometió el jueves que China abordará la investigación sobre los orígenes del coronavirus con un ‘espíritu abierto, transparente y responsable’. Pero, ¿qué pasa si la investigación revela algo que los líderes de China no quieren escuchar o revelar?”, se pregunta el Post.

“El sistema autoritario de China, dirigido por un partido-Estado que exige obediencia, no permite el libre flujo de ideas e información”, continuó el contundente editorial. Al tiempo, acusó al régimen conducido por Xi Jinping que encubrió “la propagación del virus en las primeras semanas del brote en Wuhan”. Y recuerda: “Una investigación de Associated Press, publicada el 30 de diciembre, sugiere fuertemente que China ha decidido imponer estrictos controles políticos sobre la investigación acerca de los orígenes del virus”.

Respecto a esa investigación de AP, The Washington Post refirma que el régimen creó una fuerza especial de investigación para controlar todo lo que tuviera que ver con las pericias que marcarían cómo y cuándo se originó el virus que tiene en jaque al sistema sanitario de todo el mundo y sus economías. “China creó un grupo de trabajo de alto nivel para ejercer control sobre muchos aspectos de la investigación del virus, incluida la prevención, los medicamentos, las vacunas, los orígenes del virus y las rutas de transmisión”, subraya el equipo editorialista.

Para más, la investigación de The Associated Press remarcó cómo era la vigilancia policial que Beijing ejercía sobre los científicos. Según el documento desclasificado por el equipo periodístico de aquella agencia, todo lo publicado debía pasar por los “equipos de propaganda” y su publicación sin autorización estaba prohibida. “El documento, marcado ‘no se hará público’, se aplica a todas las universidades, empresas e instituciones médicas y de investigación. Dijo que la comunicación y publicación de la investigación tenía que ser orquestada como ‘un juego de ajedrez’, que los equipos de propaganda y opinión pública debían ‘guiar la publicación’, y advirtió contra la publicación sin permiso. Ésta es la visión de la ciencia del estado policíaco: debe obedecer”, señaló el Post.

“Los científicos han dicho que el nuevo coronavirus probablemente se originó en la naturaleza con murciélagos u otro animal, tal vez pasando a través de un huésped intermediario antes de infectar a una persona. Si se encuentra la vía de desbordamiento, podría ayudar mucho a prepararse y prevenir una pandemia futura”, subraya el diario norteamericano.

Sin embargo, el board del The Washington Post resucitó una antigua hipótesis sobre el origen del coronavirus que fue cuestionada en su momento por falta de evidencias: “Pero no se debe ignorar la posibilidad de que un accidente de laboratorio o una fuga inadvertida hayan causado el brote de coronavirus. La composición genética del coronavirus es similar a una variante que se encuentra en los murciélagos. La investigación sobre los coronavirus de murciélagos estaba siendo realizada por el Instituto de Virología de Wuhan que recogió muestras de una mina en la provincia de Yunnan en 2012 y 2013. A principios de 2012, seis mineros expuestos a murciélagos y heces de murciélago fueron hospitalizados por una enfermedad similar a grave síndrome respiratorio agudo y tres murieron. China ha negado que una fuga de laboratorio o un accidente hayan causado el brote de Wuhan. Bajo los controles de alto nivel que reveló The Associated Press, ¿permitirá China que los científicos extranjeros hagan preguntas libremente sobre la investigación y los métodos del Instituto de Virología de Wuhan?”.

Por último, el diario remarca la intención del régimen de Beijing de intentar desviar el foco de atención en Wuhan y así poder responsabilizar a otros países por el brote de coronavirus. “Funcionarios chinos ya han estado contando la historia de que el virus se inició en algún lugar más allá de las fronteras de China y llegó a través de productos del mar importados”, dicen los editorialistas. Este plan ya había sido expuesto por Infobae meses atrás: “Xi Jinping quiere borrar a Wuhan como el epicentro del COVID-19 y ya comenzó a hacerlo“. ¿Qué pasa si un investigador encuentra lo contrario? ¿Se le permitirá publicarlo o el grupo de trabajo de China decidirá que es una verdad inconveniente? Un equipo de la Organización Mundial de la Salud que investiga los orígenes del virus llegará pronto a China. La OMS ha dicho que analizará todas las posibilidades. Una investigación creíble de cómo comenzó la pandemia requerirá que China sea completamente abierta y transparente, incluso sobre el Instituto de Virología de Wuhan. La presencia de la policía del pensamiento de China que supervisa la investigación científica no augura nada bueno”, concluyó el editorial.

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