miércoles 13.11.2019

Luis Florido: “Los militares venezolanos tienen aún una palabra que decir”

El legislador confirmó que intentaron secuestrarlo en Medellín y que fue auxiliado por las fuerzas policiales de Colombia. Señaló que no solicitará asilo en ningún país. “En cualquier momento volvemos a entrar en Venezuela", afirmó

Luis Florido: “Los militares venezolanos tienen aún una palabra que decir”

El régimen de Nicolás Maduro intentó secuestrar a Luis Florido, diputado a la Asamblea Nacional, cuando se encontraba en Medellín, Colombia, luego de que huyó del país porque la asamblea nacional constituyente le allanó su inmunidad parlamentaria basándose en la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que compromete su responsabilidad por la presunta comisión flagrante del delito de traición a la patria, entre otros.

El plan estuvo dirigido por un inspector de apellido Virgüez, alias “Hellboy”, del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, que estuvo encargado de la detención del ex ministro de Interior, Justicia y Paz Miguel Rodríguez Torres y de otro inspector jefe de la Policía Nacional Bolivariana.

Los enviados de la cúpula gobernante siguieron al parlamentario de Cúcuta a Medellín, viajaron en el mismo avión y lo fotografiaron, hasta que las fuerzas policiales colombianas activaron un dispositivo de seguridad para resguardarlo.

Florido confirmó por teléfono las amenazas a su seguridad e indicó que estuvo custodiado hasta el lunes, cuando llegó a Miami, Estados Unidos, desde donde partió a Madrid, España, para participar el miércoles en un encuentro de la Comisión de Política Exterior con embajadores europeos.

Afirmó que luego de cumplir el compromiso regresará a Colombia. Ratificó que ayudará al presidente encargado, Juan Guaidó, en lo que se requiera en materia internacional. “Ojalá se logre algo a través del Grupo de Contacto Internacional, ahora con el apoyo de China, que pudiera terminar en una elección supervisada por la comunidad internacional con un nuevo Consejo Nacional Electoral y con garantías para todos, aunque en este momento es un proceso muy distante porque el régimen no quiere perder el poder”, señaló.

—¿Esperaba que le allanaran la inmunidad parlamentaria?

—Uno espera lo peor de un régimen que lanza a un concejal desde el piso 10 de un edificio, que aplica la tortura, que les arranca las uñas, les apaga cigarrillos en el cuerpo y golpea con bates rellenos de foami a los militares y civiles que están presos. Para mí no fue sorpresivo que lo hicieran, sencillamente me tocó mi número en esta oportunidad.

—¿Ha temido por su vida?

—Tengo seis juicios previos por traición a la patria, me mataron a un escolta, me colocaron flores en el carro después, tengo dos amenazas de muerte, me anularon el pasaporte, retuvieron a mi hija en pleno proceso de negociación, es un historial con el que podía esperar cualquier cosa. Uno sabe que eso es una posibilidad. Este es un régimen que está dispuesto a hacer muchas cosas, incluido asesinar diputados, en eso tenemos que estar claros.

—Su familia se negó a irse del país, ¿ha mantenido contacto con ellos? ¿Han recibido amenazas?

—Converso con mi familia todo el tiempo. Mi esposa se negó a abandonar la casa por una razón de conservación, para evitar que fueran a mi casa en Barquisimeto y sembrarán armas, como le hicieron a Roberto Marrero y a Gilber Caro. El asedio con esbirros fuera de mi casa ha sido constante, con mensajes de amenazas pintados en las paredes, como una manera también de aterrorizar, pero no ha habido una llamada directa hacia ella. Mi familia está demostrando que es muy valiente, no quisiera jamás que la fueran a tocar, pero son mujeres. Somos conscientes de que este es un régimen misógino, que está dispuesto a meterse con las mujeres, como lo ha hecho en otras oportunidades con esposas y familiares de otras personas.

Mensaje que dejaron grupos afectos al régimen en la vivienda del parlamentario en Barquisimeto.

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—¿Pedirá asilo en algún país?

—No, yo no voy a pedir asilo. No tengo un lugar fijo todavía, en este momento estoy a resguardo fuera del país, pero en cualquier momento entro por cualquier parte. Lo dije y lo ratifico, cuando entre lo haremos con todas las fuerzas libertarias, la fuerza de la moral, la palabra y las acciones.

—En su mensaje en Instagram afirmó que pondrá su experiencia en materia internacional al servicio de la libertad. ¿Cuál será su misión ahora?

—Ayudaré al presidente Guaidó en lo que él me requiera en materia internacional. Empezamos con este esfuerzo de alineación que se está haciendo con embajadores en Europa. Estaremos hablando con los distintos actores sobre las posibilidades de salida política, que nos permitan un cese de la usurpación y una transición en paz.

—¿Qué falta hacer en esa área para ayudar a lograr la ruta establecida por la AN?

—Hay mucho que hacer, si partimos del escenario de que todas las fichas están sobre la mesa. La Unión Europea y el Grupo de Lima han representado sus papeles. China acaba de plegarse a la idea del Grupo de Contacto. Hay mucho que hacer con Rusia, para que termine de entender que sus inversiones pueden estar más seguras con nosotros que con el régimen, le quite el soporte a Maduro y este se quede debilitado y solo con Cuba. Un posible gobierno de la alternativa democrática va a trabajar en tener una política exterior abierta al mundo, basada en los intereses de los venezolanos. El desarrollo y crecimiento económico tiene que ver con que haya mucha inversión en Venezuela y en esa área puedo ayudar al presidente interino porque nuestros contactos en el ámbito internacional tienen bastante fuerza. Podemos traer muchas inversiones al país de distintas partes del mundo, con normativas claras, respeto absoluto a la propiedad privada y a los derechos humanos.

—El presidente encargado solicitó el apoyo de la planificación estratégica y operativa del Comando Sur ante la presencia de grupos irregulares en territorio nacional, ¿podría ser la antesala a una intervención extranjera?

—No creo en la intervención extranjera, creo que los militares venezolanos tienen aún una palabra que decir, pero evidentemente, los mecanismos de cooperación que generen la presión necesaria son importantes porque estamos luchando contra una banda de delincuentes que se adueñó del poder y que no quiere aflojarlo bajo ningún concepto. Tenemos que buscar la vía que genere menor costo de vida a los venezolanos, pero hoy está muriendo muchísima gente. Hemos intentado todo, incluso la negociación política, que tuvo tres eventos fracasados. Esa ha podido ser una vía que nos resolviera esto, pero el mismo régimen la desechó.

—Ante ese escenario, ¿qué queda entonces?

—El escenario ideal fue el de la negociación que el mismo régimen la asesinó; el segundo es el reconocimiento de la Fuerza Armada Nacional a Guaidó. Usted como ciudadano no tiene la fuerza de quitarle el poder a quien lo está usurpando y ahí tienen que actuar los militares, los herederos de Bolívar, no lo que están asociados con los cubanos. El tercer escenario es la intervención a través de la cooperación internacional, y esto no es lo que queremos porque tendría consecuencias importantes, pero el régimen tiene que abrir caminos para que no sea el escenario en el que terminemos. Usted no puede dejarse quitar su país por esa alianza que tiene Maduro con Cuba, con el ELN, con Hezbolá, esa es la reflexión que tenemos que hacernos todos los venezolanos.

—¿Quiere decir entonces que solo quedan dos opciones: un pronunciamiento militar en contra de Maduro o una intervención extranjera?

—Usted no puede abortar jamás que a última hora se puede producir una negociación, que no necesariamente tiene que ser con Maduro, esa tiene que ser la primera opción. Estamos ante un régimen propiciador del delito, que desconoce derechos humanos y al que no le importa que mueran millones de venezolanos por falta de alimentos o medicamentos. Entendiendo ese panorama, el caso venezolano es tan difícil que la propia comunidad internacional, que no sabe por dónde buscar una solución cuando nosotros hemos intentado todo. Esa primera opción depende de que el régimen envíe clarísimas señales en ese sentido, que no es lo que ha ocurrido hasta ahora. El encarcelamiento del vicepresidente de la Asamblea, Édgar Zambrano, ha sido un golpe de Estado parlamentario. El encarcelamiento de Juan Requesens, Caro y Marrero lo que demuestra es que el régimen ha decidido salir como terminó saliendo Benito Mussolini de Italia.

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