sábado 21.09.2019

El día que hubo que hacer fila para alcanzar la cima del Everest

Las autoridades de la zona aseguran que fue la jornada más intensa de la temporada, con más de 200 montañistas tratando de lograr el objetivo

Este año ya se han emitido 381 permisos para ascender a las cumbres del Himalaya
Este año ya se han emitido 381 permisos para ascender a las cumbres del Himalaya

El Monte Everest vivió una jornada histórica este miércoles al ser el escenario de la congestión más alta del mundo.

Ahora lo llaman ya la imagen de la vergüenza una larga cola de personas que esperar para disfrutar de una experiencia única pisar el techo del mundo pero a la vergüenza hay que sumar ahora la tragedia, cinco muertos en apenas tres días, cinco personas que esperaron cerca de dos horas a temperaturas de hasta -25 grados en los últimos metros, los más extremos, cuando cada minuto cuenta. 

La insólita cola de montañistas quedó registrada en una imagen en la que se aprecia una larga fila de personas esperando su turno para coronar la cima.

Se está utilizando la montaña como negocio, según los operadores turísticos,  el año pasado llegaron a la cumbre 802 personas solo este miércoles lo hicieron 200 récord histórico. Se tiene que volver a un alpinismo que respete la montaña y entienda su peligro, el Everest ha devorado ya a cerca de 300 montañeros.

El foco apunta ahora a las agencias que organizan expediciones masivas, de media cuestan unos 40000 €, las hay a bajo coste por 25000 o a todo lujo por 120000.

"Ha sido un día muy ocupado", dijo a la agencia AFP Gyanendra Shrestha, funcionario del gobierno nepalí en el campamento base.

"Los grupos se han quejado de tener que esperar dos horas o más para alcanzar la cima".

Durante el día también se informó sobre la muerte de dos montañistas, el estadounidense Donald Lynn y la alpinista india Anjali Kulkarni, ambos de 55 años.

Este año se han emitido 381 permisos para subir las montañas del Himalaya y se espera que la cifra aumente en los próximos días.

Sebastián Álvaro, experto alpinista, cree que se ha convertido en un parque de atracciones en el que no importa nada ni la seguridad de la gente y mucho menos la montaña. Los clientes realidad no toman ningún tipo de decisión, son turistas no alpinistas, probablemente lo que hay que hacer es cerrar el Everest unos años primero limpiarlo, recuperarlo y luego volver a retomar el alpinismo de montaña.

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