miércoles 12/5/21

Estrella Digital

Corea del Norte abrió un nuevo campo de detención para “violadores de la cuarentena” por el COVID-19

Una fuente norcoreana reveló que el trato al interior del centro es inhumano, sin medidas sanitarias ni respeto de garantías individuales
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Recientes reportes aseguran que Corea del Norte ha creado un nuevo campamento para aquellos que violen las reglas del confinamiento por la pandemia del COVID-19, mismo que estaría ubicado en Sungho-ri, provincia de Hwanghae del Norte.

El medio digital Daily NK, mismo que desde Corea del Sur se dedica a informar sobre su vecino del norte, en idioma inglés, dio a conocer estos hechos, recordando que las autoridades norcoreanas están enviando a las personas que no respetan la cuarentena por el virus, a campos de prisioneros políticos, acusándolos de violar la política del Partido de los Trabajadores, en calidad de “criminales especiales” culpables de delitos políticos.

Mismo portal citó a una fuente en Corea del Norte quien la semana pasada habría revelado que, debido a que aumentó en grandes cantidades la cifra de quienes no respetaban la cuarentena, se tuvo que abrir un nuevo campo de prisioneros políticos en Hwachon para acomodarlos. “Según la fuente, el nuevo campamento ‘no es grande y está administrado por el Ministerio de Seguridad Social”, indica el portal coreano.

También indican que es el Ministerio de Seguridad Social norcoreano el que actualmente maneja el campo 17 en Kaechon y el campo 18 en Pukchang, ambos localizados en la provincia de Pyongan del Sur. Entonces, entre conjeturas, señalan que la nueva instalación podría ser similar en tamaño a esos dos campamentos o incluso un poco más pequeña.

“[Las autoridades] abrieron la instalación en una de las minas de carbón donde solía haber un sitio de trabajo para el campo de prisioneros políticos de Hwachon”, cita el Daily NK a su fuente. “Crearon el nuevo campamento cerrando la mina y usando los edificios existentes”.

También detallan que el campo 26 –donde estaría el nuevo centro de detención– está ubicado en el distrito de Sungho de Hwachon-dong, provincia de Hwanghae del Norte, y fue cerrado en 1991 después de que organizaciones internacionales de derechos humanos informaran sobre abusos de ese tipo en esas instalaciones. Luego, posterior al cierre, el campo se convirtió en la Instalación de Trabajo Correccional de Sungho, y en 2012 se volvió el Centro de Trabajo Disciplinario de Sungho, disminuyendo de tamaño.

La fuente norcoreana también reveló al Daily NK que el nuevo campo de prisioneros políticos se llevó a cabo utilizando una de las instalaciones del antiguo campo de prisioneros políticos de Hwachon, que no era utilizado por el Centro de Trabajo Correccional de Sungho.

Lo que no queda claro, abundan, es si el nuevo centro sería temporal, solo para ser usado mientras dure la pandemia del COVID-19, o si está destinado a seguirse utilizando una vez que se acabe la emergencia sanitaria.

Sin embargo, el mismo informante alertó que en dicho campamento ya se han estado presentando graves abusos contra los derechos humanos de los ahí recluidos. “Con la nueva prisión que han abierto, las autoridades hacen un ejemplo de los presos recién llegados al hacerlos correr en equipos de siete después de terminar el trabajo en la mina”, contó el entrevistado, “la excusa es hacerles reflexionar sobre sus crímenes ante la Patria”.

La misma persona continuó su grave relato contando ejemplos: “Si te desmayas mientras corres, te hacen correr más, diez veces más tiempo que estuviste en el suelo”, y agregó: “A principios de diciembre, seis de los 53 nuevos prisioneros murieron un día después de ingresar al campo”, por los tratos inhumanos recibidos en ese lugar, lamentó.

Y por otro lado, la persona consultada por el Daily NK, también advirtió que las autoridades norcoreanas –irónicamente– no aplican los protocolos de protección sanitaria una vez que llevan a los detenidos al campo. Es decir, están enviando a gente al campamento por violar las reglas de la cuarentena por la epidemia, pero dentro de las instalaciones, “las cosas son un desastre”.

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