Martes 21.05.2019
Algunas características para que aprendas a diferenciarlo

Diferencias entre jamón ibérico de cebo y de bellota

El jamón ibérico tiene su origen en una producción que, como su nombre lo indica, es hecha en la zona peninsular de nuestro país, tiene dos representaciones comunes, el de cebo y el de bellota. Si todavía no sabes diferenciar bien uno del otro, aquí te ofrecemos la mejor información

A la hora de elegir cualquier producto, sobre todo cuando se trata de uno que vamos a degustar, es conveniente conocer cuál es su origen y, en base a esto, detallar sus propiedades.

El jamón ibérico, en general, procede de cerdos ibéricos que han sido criados en la península. Su sabor y características lo han hecho merecedor de numerosas distinciones, tanto a nivel gastronómico nacional como internacional.

El Jamón Ibérico de Los Pedroches es uno de los que actualmente se consumen con mayor demanda, ya que son piezas enteras que han guardado un tiempo de curación que va en torno a los 24 meses para el de cebo y un mínimo de 30 meses para el de bellota.

Estas piezas son de índole natural, sin conservantes y trabajadas con métodos muy avanzados, para ofrecer a los comensales un producto de alta calidad.

La alimentación

 

Este es el principal aspecto que diferencia ambos tipos de jamón, se orienta básicamente a la forma cómo fueron criados y engordados los cerdos.

Los cerdos de cebo son criados en la península, pero su proceso de alimentación se basa en piensos que les suministran en las granjas y de los cuales son capaces de obtener todos los elementos nutricionales que necesitan para vivir.

En el caso de los de bellota, éstos tienen una alimentación más orientada a lo natural y se crían en campos conocidos como dehesas, donde los criadores colocan sus conocimientos para ofrecerles a los cerdos pasto con hierbas, donde pueden vivir tranquilos y comer las veces que deseen.

Aunque son llamados así, hay que aclarar que no sólo comen bellotas, pues con la amplia disponibilidad que tienen de hierbas y demás elementos naturales, pueden tener la opción de consumir lo que mejor les parezca en cada momento.

Características específicas de los cerdos ibéricos

 

Tener los conocimientos para diferenciar un cerdo ibérico de uno que no lo es, te ayudará a que tus consumos siempre vayan en favor de lo que deseas y reconozcas cada tipo para que no te puedan engañar.

En este sentido, lo primero es saber que todos los cerdos producidos en la zona tienen ascendencia ibérica. Cuando se hace necesario hacer cruces con otras razas, se aprovechan las características de los Duroc, porque ayudan a que la genética de los ibéricos prevalezca y se obtengan ejemplares de excelentes características.

Una forma de reconocer un cerdo ibérico de otro que no lo es, se resuelve fijándose en las piernas, pues éstas se hacen más delgadas hacia el área del tobillo, además de presentarse mucho más alargadas que en otras especies.

También habrá que fijarse en los cristales de tirosina. Éstos se refieren a pequeños puntos blancos que se alojan a lo largo de toda la pieza y que lejos de significar que está defectuosa, quiere decir que ha llevado un proceso de curación idóneo que lo deja listo para el consumo.

A comer jamón

 

Debido a que la forma de tratar el jamón de cebo varía en torno a la alimentación y el proceso de curación que se le realiza, éste suele ser un poco más económico que el de bellota. Sin embargo, ambos son de muy alta calidad y mantienen un exquisito sabor.

Su consumo se puede hacer crudo, en forma de lonchas para acompañar cualquier platillo de entrada o en forma de tapas. Para ello, existen innumerables recetas que permiten servirlo junto con uno de los productos con el que mejor se lleva, el queso.

También se puede encontrar en recetas de alta cocina, para degustar almuerzos o cenas, donde el acompañamiento con vino blanco maximiza sus puntos fuertes, logrando que los comensales disfruten verdaderas notas de sabor.

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