viernes 24.01.2020
GALICIA

Guerra entre los bomberos gallegos y el servicio de emergencias 112

El incendio de Moaña ha abierto una brecha entre funcionarios públicos y las empresas privadas que se encargan de gestionar los avisos de emergencia de las diputaciones gallegas. La privatización del servicio de bomberos es señalada como la responsable de la tragedia de Fandicosta

Un fuego de grandes magnitudes , 40 bomberos observándolo a unos nueve kilómetros de distancia, tres empleados de la empresa privada Matinsa intentando sofocarlo con extintores y cientos de vecinos grabando con sus móviles una tragedia que podría haber sido mayor si no hubiera intervenido el alcalde de Vigo y el oficial del parque de bomberos de dicha ciudad. La imagen se produjo el pasado 9 de mayo en Moaña, una pequeña localidad situada en Pontevedra. "Veíamos el fuego de frente ardíamos por dentro, queríamos ir como fuera", explica emocionado uno de los bomberos 'paralizados' por la pésima gestión del servicio de emergencias. Tres días más tarde, la Plataforma de Bomberos Públicos de Galicia denuncia el "caos" de la intervención y critican la dualidad de un servicio de emergencias en el que prima lo privado por encima de lo público. 

Entorno a las 17.50 del 9 de mayo el parque de bomberos de Morrazo recibe un aviso del 112. Se trata de un incendio en las instalaciones del grupo frigorífico Fandicosta. Al lugar se desplazan tres empleados de Matinsa, empresa privada que se encarga del parque de bomberos de Morrazo. Al llegar los tres operarios se ven desbordados e intentan sofocar las llamas con unos extintores que no merman la intensidad de las llamaradas. La planta colinda con las aguas de la Ria de Vigo y el escape de fluidos tóxico era una posibilidad más que probable debido a la magnitud de la catástrofe. Mientras tanto, 40 bomberos miraban con impotencia la tragedia desde la ciudad de Vigo, a nueve kilómetros de Moaña. 

La dualidad del servicio de emergencias,  su externalización y por tanto su privatización son señalados como los culpables del caos ocurrido durante la intervención. "Nosotros mandamos un vehículo a las 18.30 horas de la tarde. Avisamos al 112 de que salíamos y nos dijeron literalmente:'¿qué quién coño nos había dado la orden de salir?", afirma Miguel González Uclés, portavoz de la Plataforma de Bombero Públicos de Galicia que además estaba presente en el parque de bomberos de Vigo el día del incendio. Al final, y gracias a la autodeterminación del alcalde de Vigo y del oficial de guardia del parque de la misma ciudad, una dotación salió al auxilio de sus compañeros de la seguridad privada. Minutos más tarde y tras comprobar la gravedad del asunto, otro coche, en concreto el número 21, también se desplazó al lugar de los hechos. 

Orgullo hasta el final

Hasta las 19.55 horas de la tarde, el servicio de  emergencias no solicita oficialmente la ayuda de los bomberos del parque de Pontevedra, que al igual que de Vigo también lo componen funcionarios públicos. Un vehículo nodriza se desplaza hasta la zona para ayudar a sus compañeros que ya se habían movilizado por voluntad propia.

A pesar de los esfuerzos de todos los efectivos por controlar el fuego, este se muestra indomable y cada vez con más fuerza. Entre las 21.30 horas y las 21.40 horas, los parques de Vigo y Pontevedra reciben la llamada desesperada del 112 Galicia y les solicita a ambos todos los recursos materiales y humanos que tengan disponibles. "Estaban desbordados y no fue hasta tres horas más tarde cuando pidieron ayuda. La situación se podría haber resuelto mucho antes", afirma Uclés. 

A las 10.00 horas, media hora más tarde de la llegada de todos los efectivos disponibles el fuego quedaba controlado y el riesgo de una posible fuga de fluidos tóxicos descartado. 

Una privatización encubierta 

El incendio de Moaña y la confusión creada en torno a la tragedia ha sido aprovechado por los Bomberos públicos de Galicia para denunciar una situación que dura ya más de quince años. Desde la plataforma que defiende sus derechos advierten que el sistema de dualidad ha rebajado la calidad del servicio de emergencias. "En las diputaciones los bomberos son empleados de empresas privadas, pero estas se aprovechan de los materiales y las instalaciones de la Xunta de Galicia", afirma Uclés. 

"La empresa privada no asume ningún riesgo. Gana un concurso y con él paga el sueldo a sus trabajadores y  consigue un beneficio garantizado", denuncia el portavoz de la Plataforma de los Bomberos Públicos de Galicia. Pero el dinero recibido por las diputaciones no es su única vía de explotación económica. Compañías como Matinsa también cobran a las aseguradoras de los lugares donde se produce el incendio. En el caso de Moaña, Generali Seguros deberá de pagar entorno a los 18 millones de euros a Fandicosta en concepto de indemnización, según publica ABC. Lo que se desconoce es si al tener que intervenir funcionarios públicos, Matinsa cobrará sus emolumentos a Generali Seguros.

Un modelo poco eficaz

Desde la plataforma que lidera Miguel Uclés han realizado multitud de estudios para demostrar que la privatización del servicio de bomberos ni es rentable ni mucho menos eficaz. "Aquí hay unos intermediarios  cuyos intereses económicos no pintan nada en esta fórmula", defiende. 

La situación es la misma en las cuatro provincias gallegas, pero la única que se ha instaurada en el inmovilismo y se niega a cambiar el sistema dual es Ourense. "Ahora desde A Coruña por ejemplo están luchando por cambiar el modelo y aquí en Pontevedra dicen que quieren cambiarlo pero que tienen que esperar a que termine la concesión", afirma Uclés. 

Por último, los bomberos gallegos quieren aclarar su postura sobre la privatización del servicio y eximen de cualquier responsabilidad a los trabajadores de las empresas privadas a los que pretenden reubicar dentro de la administración pública siempre, eso sí, "de una manera legal". "El problema es el modelo, no los empleados de lo privado, hay que restituirles en una posición de dignidad porque ellos son las víctimas, además de unos magníficos profesionales. Hay que encontrar la forma de que se integren cumpliendo la legalidad", sentencia Miguel Uclés, portavoz de la plataforma y testigo directo de la tragedia de Moaña.   

 

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