miércoles 11.12.2019
Real Madrid 3-2 Deportivo

Ramos obra el enésimo milagro con la ayuda de Mariano

El Madrid tenía el partido perdido a diez minutos del final del encuentro, pero el embrujo del Bernabéu en los minutos finales y el coraje incalculable de su capitán convirtieron un partido de trámite en una noche histórica. A los de blanco casi siempre hay que matarles por lo menos dos veces

Otra vez Ramos enloqueció a su estadio.
Otra vez Ramos enloqueció a su estadio.

El Real Madrid superó al Deportivo (3-2) con una remontada marca de la casa para mantener su ventaja al frente de la clasificación liguera antes de disputar el Mundial de clubes. El partido iba camino de convertirse en un espectáculo infame debido a los errores de Casemiro y Danilo, mientras que Sergio Ramos tampoco había estado nada fino. El Bernabéu era una vez más un estadio frío y sin alma, pero cuando llegaron los minutos finales el estadio volvió a ser una caldera y su capitán dejó de ser un futbolista vulgar para convertirse en un superhéroe. Antes del encuentro resultaba difícil de imaginar que el líder iba a celebrar la victoria contra los gallegos sobre el césped como si hubiese ganado una Champions. 

La remontada la comenzó Mariano con un cabezazo en una jugada en la que entró al área con el alma porque este joven dominicano no tiene una calidad que deslumbre, pero sí un corazón inmenso que enamora al madridismo. No obstante, el indiscutible héroe volvió a ser el central de Camas, que apareció en el último córner para llevar el delirio al estadio. La grada cantaba antes de que llegase el centro que Sergio Ramos iba a marcar un gol y así lo hizo porque entró con más fe y poderío que nadie. Los defensas sabían que el balón iba a ir hacia él, pero no pudieron evitar que su cabeza impactara con él porque el imán que tiene este hombre en los últimos minutos es más poderoso que todo razonamiento futbolístico. De forma fina, el '4' del Madrid tiene más y mejor testosterona que nadie para su afición.

Zidane decidió apostar por las rotaciones masivas justo antes de viajar a Japón para disputar el Mundialito de Clubes. La idea era que los jugadores menos habituales no iban a tener problemas para merendarse al Deportivo porque iban a tener más ganas de agradar en este partido, pero lo cierto es que la primera parte fue muy pobre para los blancos.

El equipo local intentó dominar el encuentro desde el principio, pero solo logró crear peligro a través de tímidos acercamientos en los primeros compases del choque. Primero Nacho no pudo marcar porque Albentosa le tapó un disparo franco y después ni Morata ni James acertaron a rematar un balón que ganó Tyton con mucho suspense.

En cambio, el Deportivo disfrutó de la primera ocasión clarísima del partido gracias a un gran remate de Borges que tapó a la perfección Keylor en el palo corto. Sin embargo, James pudo adelantar al Madrid en una llegada en la que se quedó absolutamente solo ante el portero deportivista, pero definió con miedo y se encontró con una buena respuesta de Tyton.

Además, el Dépor volvió a rozar el tanto poco después, otra vez gracias a Borges. El centrocampista conectó un cabezazo perfecto y solo el palo evitó el tanto, mientras Keylor solo podía mirar. El Madrid estaba un tanto atascado en su juego y el público la tomaba con Danilo que una y otra vez pasaba el balón atrás porque sus compañeros no se ofrecían.

Morata comenzó con las hostilidades

Sin embargo, nada más empezar la segunda parte el Madrid disfrutó de una posesión eterna que parecía que no iba a ninguna parte, cuando Morata se sacó un tanto de la chistera. El canterano recibió de espaldas, se giró y la puso pegada al palo contrario desde fuera del área, sin que Tyton pudiera rozarla en su estirada. Un tanto precioso para estrenar su flamante compromiso matrimonial, pese al cachondeo de Nacho en la celebración.

A partir de ahí, el Madrid controló mucho más la situación y pudo poner tierra de por medio debido a un centro al área que un defensor blanquiazul casi mete en su portería, pero Tyton estuvo muy atento para evitarlo. Parecía que era imposible que la cosa se torciera, pero Casemiro cometió un error grosero a la hora de proteger un balón delante de Andone, que le robó el balón en una zona de mucho peligro, justo antes de que Joselu fusilase a Keylor por primera vez.

Además, poco después, Andone volvió a liarla por la banda derecha y metió un centro a Joselu que se anticipó a un desacertado Sergio Ramos para firmar el segundo en su cuenta particular muy poco después de salir al campo. El Madrid estaba hundido y en ese momento era solo un manojo de nervios. Ninguno de los jugadores daba una, pero Zidane decidió jugárselo con la entrada de Mariano y Marcelo al campo para jugar con el brasileño y Lucas Vázquez como carrileros. El Bernabéu entendió en ese momento que tocaba zafarrancho de combate y se olvidó de los reproches que había hecho a los suyos hasta ese momento.

El Madrid recortó distancias gracias a un centro de Lucas Vázquez que Mariano remató con la cabeza y de paso con el alma. El equipo blanco se volcó con todo al final y el Dépor solo pudo achicar agua y perder tiempo hasta que en un saque de esquina el de siempre volvió a rematar de cabeza para echar al traste un maravilloso partido de Joselu y de todo el equipo visitante.  

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