lunes 16.12.2019
SUELDAZOS

Los pitos de oro del fútbol español

18 de los 20 árbitros de Primera no viven exclusivamente del arbitraje, pese a que cobran más del doble que el presidente del Gobierno

Los que pitan más partidos pueden cobrar mucho más. | GTRES
Los que pitan más partidos pueden cobrar mucho más. | GTRES

El dinero no da la felicidad pensarán algunos y en el caso de los colegiados español más que en ningún otro. Se necesita mucha vocación para soportar los insultos permanentes a sus familias y para no poder pasear tranquilos por las calles de la mayoría de las ciudades de España. Sin embargo, el dinero también ayuda a soportar las presiones.

Un colegiado de Primera cobra 3.700 euros por partido arbitrado y tiene aseguradas diez mensualidades de 11.000 euros. También tienen derechos de imagen que les aportan otros 12.000 euros, pero esto no impide que cuando se retiren algunos se conviertan en estrellas de la televisión. Ni Rafa Guerrero tiene pretexto por ser linier. Los jueces de la banda se embolsan 1.440 euros por partido, lo mismo que el cuarto árbitro. 

Un árbitro español cobra de media 200.000 euros al año, un salario similar a los jugadores más humildes de la Liga. Una pasta para la mayoría de los mortales que no les da para retirarse de sus respectivos trabajos. De hecho, 18 de los 20 colegiados de Primera División no se dedican en exclusiva al arbitraje.

Tan solo Mateu Lahoz y Velasco Carballo viven enteramente del arbitraje. Undiano dejó su actividad por algún tiempo porque decía que no la podía compatibilizar, mientras que Estrada Fernández es funcionario y Delgado Ferreiro, empresario, por poner algunos ejemplos.

Por eso, la Real Federación Española de Fútbol y la Liga profesional andan a la gresca. Javier Tebas aboga por la profesionalidad del arbitraje, mientras que Villar está encantado con el sistema actual y defiende los intereses de Sánchez Arminio, que se niega a que la LFP meta mano en el chiringuito que tienen montado desde hace años.

Todos coinciden en que la persecución que sufren los árbitros es brutal, aunque luego critiquen como el que más cuando sienten que su equipo es el perjudicado. Ser árbitro se considera una profesión de riesgo, pero cada día existen más personas dispuesta  a serlo por la crisis y por lo bien pagado que está el trabajo. Un árbitro de Primera División gana más del doble que el presidente del Gobierno solo con el arbitraje, aunque no es fácil llegar a la elite en una estructura muy cerrada. En cualquier caso, la crisis no les afecta demasiado y sus ingresos no han variado mucho en los últimos años.