jueves 29/10/20
ATLéTICO 4-0 OLYPIAKOS

Mandzukic y el Atlético asustan a Europa

El delantero croata marcó un triplete, mientras que su equipo jugó a la perfección y con una actitud ofensiva durante todo el partido. También ayudaron los errores de Roberto y Botía para dejarlo todo de cara. “Roberto es de los nuestros”, cantaba el Calderón

Mandzukic y Raúl García fueron los goleadores. | Club Atlético de Madrid
Mandzukic y Raúl García fueron los goleadores. | Club Atlético de Madrid

El Atlético de Madrid arrasó al Olympiakos (4-0) en un encuentro que le da el pase a los octavos de final de la Champions League, aunque tendrá que jugarse la primera plaza del grupo todavía en Turín. El Atlético de Madrid fue mucho mejor que su rival este miércoles y lo sometió completamente en todos los aspectos del juego.

Los madrileños salieron en busca del resultado con más rabia de lo habitual y encontraron rápido el premio gracias a un equipo griego que fue solo la caricatura del que se vio en la ida. Mandzukic se consagra como un gran goleador también en su nuevo equipo porque puede gustar más o menos su estilo, pero sus números son constantes e indiscutibles.

El ‘Cholo’ decidió dejar otra vez en el banquillo a Griezmann, mientras que jugaron Ansaldi, Raúl García y Giménez de inicio. Por su parte, el equipo de Michel saltó al campo con un once muy parecido al que se impuso en la primera vuelta en Grecia, con la única novedad de Ndinga en el doble pivote en lugar de Kasami.

Sin embargo, las sensaciones de los dos equipos fueron muy diferentes a la de aquel partido desde el primer minuto. Esta vez los rojiblancos no salieron a especular y fueron a por el partido desde el partido de inicio en plan mandón. Nada más empezar Arda y Mandzukic no acertaron a rematar en dos acercamientos claros, cuando el balón se les quedó franco.

En cambio, el gol no tardó en llegar poco después porque a Roberto se le olvidó en qué equipo jugaba. Arda y Turan firmaron una gran jugada por la derecha, pero cuando el peligro parecía neutralizado, el meta del Olympiakos se la pasó con el pie al lateral español y se desató la tragedia griega. Centró al área y Raúl García solo tuvo que empujarla.

Un cabeceador de época

Además, el gol no calmó la tempestad del Manzanares y el Atlético siguió jugando como un equipo muy grande. Ansaldi tuvo una buena oportunidad y Tiago disparó alto en una buena jugada ensayada. No obstante, el segundo gol no llegó fruto del buen juego sino por otro error grave de la defensa. Botía también debió confundirse con el rojiblanco de su Sporting y no acertó a despejar un centro defectuoso de Ansaldi, que terminó empujando Mandzukic a la red.

El encuentro se fue al descanso sin más novedades, pero con un olor claramente colchonero. La grada despidió a los protagonistas gritando “Roberto es de los nuestros” y el guardameta lo agradeció, aunque esos canticos podrían haberse oído si el portero les hubiese amargado la noche a los aficionados rojiblancos.

Tras el descanso, era al Olympiakos al que le tocaba proponer y por eso el partido cayó en el hastío durante el primer cuarto de hora. Al Atlético le bastaba con mantener la posición para que su rival no creara peligro. De hecho, todavía estaba mucho más cerca el tercero rojiblanco que el tercero local que el primero rojiblanco. Botía tuvo que cruzarse de forma providencial para evitar el segundo de Mandzukic, cuando ya se plantaba en el mano a mano frente a Roberto.

Moyá seguía sin intervenir en ni una sola ocasión y hacía lo que podía para no enfriarse. No obstante, su delantero hizo que subiera la temperatura del estadio a base de goles. MarioGol conectó dos cabezazos impecables, el primero tras un buen centro de Arda y el segundo en una jugada a balón parado,  e hizo el tercero y el cuarto sin que los de Michel tuvieran tiempo para reponerse de los golpes.

Por si fuera poco, Simeone dio paso a los cambios y el equipo no bajó el listón en ningún instante. El Olympiakos ya ni siquiera lo intentaba y el peligro rondaba continuamente la portería de Roberto. Finalmente, el árbitro anuló el quinto a Griezmann en una jugada que resultó muy difícil de explicar en directo. Los jugadores rojiblancos protestaron, pese al resultado. Hambre de campeón.

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