sábado 4/12/21
COMPARATIVA

El Madrid de CR y Ancelotti, a años luz de ‘los Galácticos’ y sus ridículos

Los dos últimos equipos madridistas que hicieron historia tienen grandes diferencias

La mentalidad de los equipos de 'la Décima' y 'la Novena' es muy diferente. | Estrella Digital
La mentalidad de los equipos de 'la Décima' y 'la Novena' es muy diferente. | Estrella Digital

El Real Madrid de ‘los Galácticos’ nació en el verano del 2000, cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia del Real Madrid. Sin embargo, se tiende a pensar que esa etapa fue muy exitosa para el club porque venía precedida de los últimos años de Lorenzo Sanz, cuando los blancos ganaron ‘la Séptima’ y ‘la Octava’.

En cambio, al Madrid de Figo y compañía solo se les puede atribuir los triunfos en dos Ligas y una Champions, un bagaje muy pobre para los seis años que conformaron el primer mandato del directivo de ACS. En cambio, no hay que caer en el debate reduccionista de los títulos, ya que aquel Madrid tenía un equipo de ensueño que dejó imágenes para el recuerdo.

Todo el mundo se acuerda de los goles de Zidane y Raúl al Deportivo, de la volea de la final de la Champions, de aquellos centros de Figo y Beckham, de las paradas de Casillas y de las estampidas de Ronaldo Nazario. No obstante, la memoria de muchos aficionados suele ser selectiva y la mayoría borró de su mente los grandes ridículos del Madrid de Del Bosque y sus sucesores.

El año en el que llegó Florentino, el todopoderoso Real Madrid perdió 3-1 frente al Numancia en Los Pajaritos con tres goles de Rosu. Aquel equipo era el más humilde de la categoría en el 2000, como lo es en la 2014/2015 el Eibar, pero aquel Madrid no perdió por la mala suerte, lo hizo porque su rival puso más intensidad y no fue inferior al equipo que más tarde acabó ganando la Liga.

Al año siguiente, tuvo lugar otra efeméride todavía menos recordada. El Madrid perdió 4-2 en Las Palmas. Aquel año el equipo terminó ganando la Champions, pero hizo un papelón en la competición doméstica al terminar tercero, a nueve puntos del Valencia campeón. El Madrid perdió en la temporada de ‘la Novena’ en diez de sus 19 salidas.

Después, llegó Ronaldo y el equipo se centró más en la Liga para llevarse el último título de Del Bosque. Con ‘el gordito’ en el campo el mayor fiasco fuera de casa fue un 2-0 en El Sardinero, aunque el ridículo llegó con un 1-5 del Mallorca en el Bernabéu. Finalmente, Queiroz llegó para terminar con los años buenos de ‘Los Galácticos’ y en esa temporada el Madrid perdió 2-1 frente al Murcia en la Condomina, aunque la imagen del año la dejó Rubén con sus lágrimas en el 4-1 del Sánchez Pizjuán. El Madrid iba a ganarlo todo ese curso y terminó en blanco.

Los ‘dos Ronaldos’ solo se pueden comparar en los goles

En cualquier caso, para ser justo con esa magnífica generación de futbolistas hay que señalar que esas derrotas desastrosas han acompañado a la historia del Real Madrid en las últimas décadas. Por eso, hay que reconocer el gran mérito que tiene este equipo porque un 0-4 en Ipurua parece un resultado normal, pero no lo es.

El Madrid de Cristiano y compañía ha llegado a un escalón superior de profesionalidad que hasta estos años no se conocía en el fútbol español. El Barça de Guardiola obligó a que todos los jugadores madridistas y culés se tomaran cada partido como si fuera el último. Pellegrini (aunque se olvidó de la Copa en ‘el Alcorconazo’) y Mourinho comenzaron con una competitividad sin límites y Ancelotti ha continuado con la misma línea. Por todo eso, el equipo ha enterrado maleficios históricos como el de Riazor o El Sadar  y ha evitado que el aficionado madridista tenga que soportar como el resto se ríe de sus ridículos. No es que la competitividad de los de abajo haya bajado (tal vez lo haya hecho en la zona media), es que Cristiano es un líder que nunca descansa.

Por nombres, salvo que la defensa galáctica era algo inferior, por mucho que tuviese al mejor Roberto Carlos; los dos equipos están muy parejos. Los mejores de sus respectivas épocas jugaban en el Real Madrid y la única diferencia está en el nivel de exigencia de los entrenadores y de los mejores jugadores, puesto que los dos equipos también andan a la par en banquillos, aunque al final siempre terminen jugando doce o trece futbolistas.

El ejemplo de Cristiano Ronaldo inspira mucho más a sus compañeros que el de Ronaldo Nazario. El Madrid de entonces estaba siempre administrando fuerzas y su estrella jugaba siempre pese a que entrenaba andando todos los días. Además, el Madrid no tenía un estilo de juego definido y fichaba cada año sin tener en cuenta lo que ya tenía dentro. Así llegó Owen y así un equipo que estaba acostumbrado a jugar por las bandas contrató a Ronaldo un especialista en la contra y no cambió nada más.

El mejor Raúl se perdió en aquel cambio de identidad del equipo y se vio como el mejor futbolista del momento terminó perjudicando al juego colectivo, aunque sus números personales fueran incuestionables. Las asistencias de Figo y el resto de extremos ya no encontraban la cabeza de Morientes. Tenían un delantero que metía 30 goles todos los años, pero el equipo no marcaba más de los que hacía antes de que él llegase. Sin embargo, en todo este tiempo Florentino ha entendido el valor que tiene un equipo conjuntado y este año ha fichado a Kroos para que sus piezas conecten todavía mejor. Nadie está libre de la desgracia, pero hoy en día parece imposible que el Madrid salga humillado de un campo humilde.

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