sábado 06.06.2020
BARçA - ATLéTICO

El campeón más justo o el más injusto

Si la Liga es el campeonato de la regularidad, por sensaciones solo debería haber un vencedor. Pero los números hacen que todo se juegue a un partido

Los dos técnicos siempre se han tirado flores mutuamente. | GTRES
Los dos técnicos siempre se han tirado flores mutuamente. | GTRES

Sorprendentemente, el peor Barça de los últimos tiempos llega a la última jornada con opciones de ganar la Liga, frente a un equipo humilde que ha sabido superar a los más poderosos. Los del Tata Martino ya habían dado por perdida la Liga tras la jornada 36, pero el miedo a perder del Atlético y el desprecio del Real Madrid a sus opciones les ha dejado en una situación inmejorable.

Este encuentro es más un partido de tenis que un encuentro de fútbol. El Atlético lleva varias pelotas de partido, pero las ha mandado todas al limbo, mientras que su rival tampoco es capaz de ganar los puntos y no para de darle oportunidades. El miedo a cerrar el partido del Atlético es lo único que puede darle el título a un equipo que no fue capaz de hacerle un gol al Elche.

El Atlético no ha perdido en ninguno de los cuatro partidos en los que se ha enfrentado a su rival por el título esta temporada porque su estilo de juego le viene francamente bien. El Barça es un equipo que necesita muchas llegadas y mucho dominio para marcar goles, mientras que el Atlético no concede ocasiones. Además, las dificultades defensivas del Barça son un caramelo para los equipos que prefieren esperar atrás porque saben que a la contra pueden encontrar mucho premio.

Por eso, lo normal a estas alturas hubiese sido un pasillo como el que el mismo equipo catalán le hizo al Real Madrid en el año 2008, aunque puede ser más doloroso para los culés perder en el campo. Sin embargo, a un partido todo puede pasar cuando en el campo están Messi e Iniesta.

El Barça no ha ganado al Atleti este curso

El albaceteño intenta coger los galones de un equipo que poco a poco se queda sin voces autorizadas en el vestuario. Sin Puyol ni Valdés y con Xavi en un papel mucho más secundario, a Iniesta le toca sacar el carácter y echarse al equipo a la espalda también en lo anímico, ya que lleva tiempo haciéndolo en lo futbolístico, en medio de los altibajos de su equipo.

Además, su banda es la clave del ataque de su equipo en esta ‘final’. En la Champions ya superó claramente a Juanfran por ese lado y el gol que consiguió su equipo se debió a una gran asistencia suya aprovechándose de la debilidad rojiblanca por esa parte del campo.

La clave de las reapariciones

En cualquier caso, al Atlético no le faltaran las ayudas en todas las partes del campo y juega sabiendo que el empate le vale. Koke, Arda, Gabi y Tiago se multiplican en defensa, mientras la única duda es saber si juega Raúl García o Villa, ahora que Diego Costa está finalmente disponible. De esta forma, el Atlético se escudará en las jugadas a balón parado y en el mejor momento de Tiago desde que juega en España, para buscarle la espalda a la defensa azulgrana.

Inseguridad contra confianza en la portería

Sin embargo, en el apartado de los regresos forzados el Barcelona también tiene mucho que decir. El Tata confía en contar con Piqué y Jordi Alba de inicio, pero es consciente de que Neymar lo tiene más difícil, aunque en caso de estar recuperado el brasileño sería más un revulsivo.

Asimismo, donde el que no estará con toda seguridad será Víctor Valdés en la portería. De esta forma, en esa zona del campo es donde se produce la mayor diferencia que hay entre los equipos, se enfrentan el mejor portero de la temporada contra un hombre que hace temblar a sus compañeros cada vez que toca el balón, pura inseguridad.

Por último, el Barça llega al partido sin entrenador porque por mucho que digan Messi o Iniesta todos saben que, gane o pierda, Martino no dejará de ser un ‘monigote’ del que se desharán a final de temporada. El caso de Simeone es muy diferente, sobre él recae el mérito de que su equipo haya luchado por todo hasta el final. Todo es gracias a su forma única de motivar, aunque ahora habrá que ver si es capaz de tranquilizar a los suyos. Si lo consigue, tiene mucho camino andado.