lunes 14.10.2019
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Los mercados bajan, luego subirán, pero

Los mercados, especialmente, los de las economías más orientadas a la exportación a Estados Unidos han reaccionado frente a la incertidumbre

Los mercados bajan, luego subirán, pero

Los mercados asiáticos han reaccionado con una pérdida de más del 5% de su valor; en Europa parecen moderarse; en España el IBEX cae un dos por ciento en las primeras horas de la mañana. Los mercados no creen especialmente en las promesas Trump. No obstante, los mayores índices han caído y se aproxima una pequeña tormenta monetaria, impulsada por los efectos de las elecciones en el dólar y, también, en el peso mexicano.

El pánico asiático debe entenderse desde la perspectiva de las empresas orientadas a la exportación. La subida del yen, reflejo de la caída en la cotización del dólar, supone una alerta para los mercados: América importará, en el periodo inmediato, algo menos, lo que para Asia puede tener mayor relevancia que para Europa. Los Bancos Centrales intervendrán en defensa de sus monedas y sus estrategias, prolongando la época de intervenciones económicas extraordinarias.

Trump es incertidumbre; sus lemas electorales han sido interpretados como una amenaza de recesión. Moody´s , por ejemplo, ha alertado con cifras notablemente preocupantes; el alejamiento del liberalismo y la ortodoxia y el desprecio a los organismos multilaterales (desde el Fondo Monetario hasta la OTAN, o desde los tratados internacionales a las políticas chinas) deja a los mercados descolocados.

Existe en el mundo una gran cantidad de tesorería, alentada por las bajas rentabilidades de las inversiones potenciales y por los bajos tipos de interés que se alejarán de la inversión y se refugiaran en activos como el oro cuyo precio subirá inmediatamente.

El retorno al nacionalismo económico, políticas basadas en “el americanismo” , el intervencionismo, las tasas al comercio es lo que se anuncia. El intento de resucitar el sueño americano de los sesenta y los setenta, volver a los trabajadores blancos en industrias manufactureras convertidos en clase media tiene unos costes económicos que los capitales en curso pueden no desear asumir.

El “americanismo” supone el retorno a la tradición frente a la innovación. El desprecio del cambio climático o de la innovación en la economía del conocimiento, apuntan los campos de inversión como son la industria del petróleo, la industria de la defensa y la creación de infraestructuras.

A corto y probablemente medio plazo, la incertidumbre se traducirá en una caída del dólar. No cabe duda de que la FED, la Reserva Federal, intervendrá y la única manera que tiene de hacerlo es aplazando su retorno a las tasas más altas de interés, lo que seguirá planteando sombras sobre el sistema financiero mundial.

No deja de ser cierto que el Congreso o el Senado Norteamericano representan bien a los viejos mercados y los intereses financieros y supondrán un freno a ciertas tentaciones aislacionistas de las reflexiones económicas de Trump.

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