viernes 22.11.2019
‘Operación lezo’: Villar Mir, el nudo gordiano del PP de Madrid

La historia de la cuenta suiza de Ignacio González

La Guardia Civil ha registrado la sede de OHL en busca de documentos relacionados con el 'Caso Púbica', pero también del rastro de una presunta comisión de 1,4 millones de euros presuntamente pagada a González en 2007. Esta es la historia de la cuenta que se atribuye al expresidente

Extracto del documento con los datos de la cuenta suiza atribuida a Ignacio González. | ED
Extracto del documento con los datos de la cuenta suiza atribuida a Ignacio González. | ED

Las investigaciones de la ‘Operación Lezo’ y de ‘Púnica’ se entrelazaron este jueves en la sede madrileña de la constructora OHL. El constructor Juan Miguel Villar Mir y su familia han estado a la vez en los dos bandos que han desangrado al PP de Madrid, los dos delfines de Esperanza Aguirre, Francisco Granados e Ignacio González. Sin embargo, en 2012, el constructor y marqués Juan Miguel Villar Mir padre, bajó el pulgar contra el expresidente de la Comunidad de Madrid. El entorno del constructor explicaba que se sentía “engañado” por Ignacio González. En medio, el proyecto de un tren a Navalcarnero que no salió.

En esos momentos, otoño de 2012, empezó a circular un documento, que por diversos cauces llego a este periodista, que compartió investigación con una colega de otro medio. En él, escrito el número de cuenta de un banco suizo, y la cantidad de 1,4 millones de euros. También el nombre de una empresa panameña. La supuesta comisión por el fallido tren a Navalcarnero que había cobrado Ignacio González en 2007, cuando ni era consejero de Transportes ni presidente de la Comunidad de Madrid, pero tenían una vital ascendencia en el Ejecutivo de Esperanza Aguirre. Era vicepresidente, portavoz y consejero de Cultura y Deportes. 

En otoño de 2012, recién llegado González a la presidencia del Gobierno de Madrid –por la dimisión de Esperanza Aguirre tras su enfermedad oncológica–, las investigaciones sobre sus posibles comportamientos corruptos estaban en plena efervescencia. González fue grabado junto a dos directivos del Canal de Isabel II –hoy imputados– en Cartagena de Indias, en actitud que se atribuyó como sospechosa. El entonces vicepresidente aseguró que en las bolsas que manejaba llevaban toallas, no billetes como se estaba insinuando.

En este ambiente de espionajes y clamorosas sospechas de corrupción contra quien era vicepresidente, la cuenta era una pistola humeante contra Ignacio González. El cobro de una comisión de 1,4 millones en Suiza y la referencia de una empresa de Panamá. Pero también confuso y con rastros imposibles de seguir con medios periodísticos. Este periodista, de acuerdo con su colega de otro medio, se puso en contacto con la Fiscalía de Madrid, a la que entregó el documento. Tras unas semanas, verbalmente, la fuente de la Fiscalía explicaba que “esto no lleva a ningún sitio. Parece que no hay nada, no se puede empezar esta investigación”. Eran ya finales de 2012.

Hoy Estrella Digital publica en exclusiva este documento, en el que se detalla, sobre la empresa panameña, que “en esta dirección no hay ninguna empresa, es un apartado postal para domiciliar dicha empresa. Los dueños son panameños cuyos nombres son: Harmodio Herrera Villareal y Mariela Itzel Herrera González. Harmodio Herrera pertenece o perteneció a un despacho de abogados (Igra)”.

 

CUENTA PANAMÁ GONZALEZ 2

El documento con los datos de la comisión presuntamente cobrada por Ignacio González. | ED

Del mismo modo, desde fuentes cercanas a Ignacio González se indagó su opinión sobre este documento. Las mismas respondieron con toda la calma del mundo, asegurando “que el presidente no teme nada de esto, no sabe de qué va. Publíquelo si quiere”. No se publicó porque no hubo manera de contrastar un solo dato de todo el documento.

Este jueves la Guardia Ciivl ha entrado en la sede de OHL para un registro. Siguiendo al parecer dos pistas: unas indicaciones de Francisco Granados por el 'Caso Púnica', y la pista de esta comisión, que fue un clamor en Madrid. Ambas investigaciones confluyen en un solo hombre. Ya no es Villar Mir, sino el juez Eloy Velasco.

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