Miércoles 26.09.2018
Una diada “caliente”

Cada comisaría de mossos cederá a Barcelona un coche patrulla y dos efectivos

La Comisaría General Territorial ha ordenado a cada Área Básica Policial (ABP) el envío de un coche con dos policías dotados de armas largas para dar apoyo a los agentes de Barcelona ante eventuales sabotajes o ocupaciones ilegales del espacio público

Manifestación en Barcelona tras la aplicación del artículo 155. Twitter
Manifestación en Barcelona tras la aplicación del artículo 155. Twitter

Se va a cumplir un año del histórico 1-O y se acaba de cumplir el primer aniversario del atentado yihadista que asoló Las Ramblas y Cambrils. Los Mossos, la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía, contemplan todos los escenarios, incluido el peor de ellos.

Las fuerzas de seguridad que dependen del gobierno central ha enviado unidades de refuerzo que permanecerán a la espera para actuar ante cualquier eventualidad. Especialmente, se dedicarán a la seguridad de edificios, organismos estatales, infraestructuras telemáticas y de comunicaciones. Lo harán tanto ante la amenaza terrorista como ante la “amenaza secesionista”.

Los mossos y su gran examen

Pero de los tres cuerpos policiales en litigio, los mossos tienen en sus manos el gran reto: la seguridad de la ciudad de Barcelona que albergará una multitudinaria manifestación reivindicativa con motivo del 11 de septiembre, Diada Nacional de Catalunya. Los accesos a la ciudad, el recorrido de la manifestación, los espacios dedicados a los parlamentos etc, son lugares que este año van a precisar una especial y redoblada seguridad.

Barcelona continúa en alerta 4 antiterrorista. Y al yihadismo le encanta la aglomeración urbana porque lo que quiere es el máximo altavoz posible con cada uno de sus atentados. Más muertos, más difusión.  

Una diada contaminada por la cárcel

Por otro lado, el clima político alrededor de los independentistas presos, las causas judiciales en el Supremo, en la Audiencia Nacional y en tribunales europeos, la inminencia del aniversario de referéndum ilegal -y de las cargas policiales que tanto marcaron la dialéctica entre ambos bandos-, todo ello ha provocada un clima de manifiesta tensión latente que estos días puede desembocar en todo y en nada.

Los CDR, grupos autónomos incontrolados o una masa azuzada convenientemente por los líderes y adalides políticos del secesionismo, pueden llevar a cabo acciones  insurrectas que dificulten la convivencia o, directamente, la impidan o la mediaticen.

GC y CNP, al quite

Las fuerzas policiales del Estado sospechan que entre las intenciones de estos grupos está el corte de carreteras, de líneas de Renfe -especialmente las de AVE-, las acampadas ilegales -por ejemplo, en el parque de la Ciudadela-, así como al ocupación pacífica pero asfixiante de organismos claves para el funcionamiento de la maquinaria pública.

Todos a arrimar el hombro

Por ello, los mossos se saben en el punto de mira, y no van  a permitir aparecer de nuevo como una policía equidistante.  Eso, si no lo impide la llamada de un Conseller o Director General, como ya ocurriera el día 17 de agosto cuando se impidió la retirada de una pancarta alusiva y crítica con el Rey en la plaza de Catalunya

Fuentes de la policía autonómica aseguran que los mossos van a actuar con arreglo a los estipulado en la ley bajo parámetros legalmente establecidos de oportunidad y proporcionalidad. Ante lo incierto del escenario se ha solicitado formalmente y por escrito que cada Área Básica Policial (ABP) ceda un coche patrulla y dos agentes a la plantilla de Barcelona.

Esos agentes, según se específica en el documento remitido a las comisarias territoriales, deberán ir  “provistos de armas largas” y deberán congregarse en distintos punto de las zonas periféricas de Barcelona hacia las tres de la tarde. Deberán estar preparados y alerta para cualquier requerimiento.