sábado 19.10.2019
moda

Interior de etiqueta, descubre cómo estar perfecta por dentro y por fuera

La ropa interior es mucho más que una prenda de vestir al uso. Poca gente se limita a las versiones clásicas de algodón en colores lisos, casi todo el mundo posee prendas más cuidadas aunque sea para ocasiones 

Interior de etiqueta, descubre cómo estar perfecta por dentro y por fuera.
Interior de etiqueta, descubre cómo estar perfecta por dentro y por fuera.

La lencería fina nos gusta tanto como para mostrarse por la calle sobre una camisa o insinuarse con un escote pronunciado. Al menos esa es la tendencia de los últimos años.

Bralettes, crop tops lenceros y corsets asoman sin pudor en los outfits veraniegos. La lencería ha dejado de ser algo privado o para compartir en momentos íntimos, llegando al nivel de fetiche para algunos. Ya no nos basta con la sensación de guardar un pícaro secreto cuando vamos con unos simples vaqueros y una camiseta pero con un conjunto de seda o de transparencias con efecto tatuaje bajo lo que todos pueden ver.

 
   

Como prueba de la aprobación de las propuestas más trendy que involucran la lencería delicada tenemos la creación de tiendas on line como es underwear, especializadas en ropa interior de todo tipo, incluyendo ropa de cama y pijamas, tanto para hombre como para mujer. Este tipo de tiendas on line son la alternativa asequible y multitalla a los establecimientos de algunas franquicias dedicadas a la lencería y los complementos relacionados.

 En los años 80 aún era habitual comprar la ropa interior en mercerías, había sólo un par de colores disponibles en la mayoría de los modelos y quienes llevaban una talla poco frecuente se encontraban con verdaderos problemas para encontrar algo bonito.

 Ya en los años 90 empezó la demanda de productos con un mejor diseño y diferentes efectos: reductores, para realzar o que pudieran usarse con prendas de ropa escotadas, en el caso de los sujetadores. Después las mujeres pasamos a querer usar pantalones finos y ajustados sin que se marcaran costuras. Junto con la lencería más elaborada, triunfaban los modelos minimalistas en color carne o visón, imperceptibles a la vista y discretos bajo las luces ultravioletas de discotecas y locales nocturnos.

 Con el cambio de siglo la ropa interior más bonita salió a la calle y se comenzaron a ver corsets sobre camisas blancas, después sobre camisetas de encaje o, sin ellas, directamente bajo una chaqueta sastre entreabierta. Las creaciones de diseñadoras como Maya Hansen se convirtieron en codiciados objetos de deseo para las fashion victims y para muchas mujeres ajenas al mundillo. Y, como era de esperar, aparecieron versiones asequibles, en diferentes estilos y en varias tallas, pues surgió una gran demanda que sigue aumentando tras una década. Cada año hay una nueva versión, como el bralette del verano pasado, o un revival de alguna prenda retro como los bustiers. La diferencia es que ahora esas prendas se muestran a pleno día, siempre usando el buen gusto para no desentonar.

La ropa interior de hombre también ha tenido su propia evolución y se ha diversificado. Pero, al no mostrarse por la calle por el momento, no han creado en el consumidor la necesidad de atesorar diferentes estilos y sigue primando la comodidad, eso sí, sin renunciar al diseño.

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