Domingo 16.12.2018
Despedida en Tenerife

Rosendo dice adiós a su "manera de vivir" tras 45 años de rock

El histórico rockero Rosendo Mercado dijo anoche adiós al público canario, que ha despedido, después de 45 años, la "manera de vivir" del músico madrileño en el marco de su gira de despedida "Mi tiempo, señorías?"

El cantante de rock, Rosendo, en una imagen de archivo.
El cantante de rock, Rosendo, en una imagen de archivo.

Con la autenticidad por bandera, Rosendo ha dicho basta para pesar de muchos que, con su retiro, ven cómo el olimpo rockero de la música española queda aún más desierto y sin tiempo suficiente para cerrar la herida que dejó el adiós del otro abuelo del rock patrio, Miguel Ríos.

"Aguanta el tipo" fue la canción encargada de abrir el repertorio en Tenerife, un título que bien podría definir los años en los que Rosendo ha hecho de su música un altavoz para la clase obrera y una herramienta para hablar de lo mundano a golpe de batería y solos electrizantes de guitarra.

Ante unas 2.000 personas, Rosendo hizo un repaso por su historia que le llevó a tocar "Cada día", quizá no uno de sus temas más conocidos, pero sí de los que mejor refleja los trazos callejeros y proletarios del cantante y que versa sobre aquellos que "echan las campanas al aire, saben que luchan en balde, juegan en terreno de nadie, prisioneros del disparate".

Uno de los momentos más celebrados por el público tuvo lugar cuando el artista versionó el "No dudaría" de Antonio Flores, a una velocidad vertiginosa.

"En Madrid bajo cero y aquí hace un calorcito" ha dicho Rosendo en una pequeña pausa que animó al público antes de enfilar la segunda mitad del concierto.

Solo tres personas conforman la banda del madrileño: Mariano Montero en la batería, Rafa J. Vegas al bajo y el propio Rosendo Mercado, que se encarga no solo de ponerle voz al concierto, sino de manejar la guitarra, dejando claro en cada solo su casi medio siglo de oficio y solera.

Y aunque ha habido que esperar hasta casi el final, Rosendo quiso viajar a su pasado más lejano en "El tren" de Leño, su antiguo grupo, referente a finales de los 70 y principios de los 80 y con el que se encargó de dejar una huella que a día de hoy permanece impoluta en la historia del rock español.

Con actitud y descaro, Rosendo disimula sus 64 años al disfrutar de cada grito, de cada verso coreado por el público y de cada mano levantada, como si el disfrute de sus 'fans' supusiese el elixir más preciado por el de Carabanchel: rock en vena.

Tras cerca de dos horas de concierto, el rockero y su banda decidieron que era hora de marchar al poco de enlazar la archiconocida "Pan de higo", del álbum "Loco por Incordiar", con "Navegando", esta última del disco "Fuera de lugar".

Después de abandonar momentáneamente el escenario, los músicos regresaron tras unos minutos en los que el público pidió un poco más de Rosendo, por última vez.

Así, el también ex del mítico grupo Ñu retornó en el tiempo de descuento para rematar la velada con sus grandes éxitos: "Agradecido", "Loco por incordiar" y, sobre todo, "Maneras de vivir", recibida con un palpable entusiasmo por parte de los 'fans', que corearon con garra el estribillo.

En estos últimos años en los que Rosendo ha abogado por pasar más desapercibido, la única polémica que ha suscitado el madrileño ha sido su negativa a que le pongan una estatua en Carabanchel, su barrio de toda la vida, porque, según dijo en su momento, "hay cosas más importantes en las que gastar el dinero".

"Nos veremos en la otra vida o en la siguiente", se despidió el rockero.

Con este adiós en Tenerife, y una vez culmine la gira de despedida, la voz rota y enfadada de Mercado se apagará sin nadie, aparentemente, que pida tomar el relevo.