Lunes 24.06.2019
Opinión de autor. México. Ariel Maldonado Leza

La respuesta no importa

Ariel Maldonado Leza

Ariel Maldonado Leza, reconocido abogado, ex catedrático de filosofía del Derecho en la Universidad Autónoma de Coahuila y profesor investigador con licencia en el Instituto de Desarrollo Docente e Investigación Educativa y Consejero Nacional de Morena

El día 12 se llevó a cabo la conferencia de prensa de todas las mañanas desde que asumió el cargo como Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. Es un ejercicio abierto para democratizar los procesos de comunicación del Poder Público a los ciudadanos. Aún cuando el propósito era presentar la Guardia Nacional, en esta ocasión el periodista Jorge Ramos fue la nota.

Si, Él fue la noticia; burló la fila de entrada, ignoró el reglamento y en tono agresivo confrontó las cifras de homicidios hasta caer en el tremendismo al asegurar que 2019 será el peor año en la historia. 
Antes que terminara la conferencia se retiró sin tomar apunte sobre la conformación del cuerpo que será responsable del patrullaje nacional. 

Él mismo explicó lo que entiende por ejercicio periodístico al decir que su papel era estar en contra del Presidente.


Cuando los tigres de papel se digitalizaron vinieron a habitar en un espacio poblado de “bots” ”haters” y simuladores que nos están acostumbrando a un estilo de entrevista distinto donde poco importa la respuesta. El entrevistador ni siquiera escucha sólo espera turno para volver a expresar el guión que ya trae elaborado y tiene como propósito en la mayoría de los casos, lucimiento personal o escándalo para obtener mayor rating en sus emisiones o unos cuantos “me gusta” en redes sociales.


Anteriormente la entrevista pretendía dar a conocer hechos u opiniones a través de respuestas. Ahora, es pretexto para resaltar la astucia con la que se elabora la pregunta, la audacia con la que se cuestiona y claro la impostura del gesto, todo en beneficio de la imagen del periodista. 
Confrontar los hechos dejó de ser importante para algunos.


Éste tipo de periodismo se defiende desde los grupos que se ven representados ideológicamente.
La información es una forma de poder político donde el medio debería asumir de manera abierta su posición en vez de encubrirla maliciosamente bajo el argumento de imparcialidad. Esto lejos de restarle valor, la dotaría de un elemento más a tomar en consideración por el público.
La ofensiva ideológica de la derecha nutre las redes sociales con las grescas de quienes afines, conforman la prensa “fifi”.


La expresión surge al triunfo del movimiento revolucionario y luego que el Presidente Francisco I. Madero obtuviera un altísimo porcentaje de votación en las primeras elecciones legítimas. La prensa conservadora conocida como “fifi” antes sometida por la dictadura, estrenó el respeto a la libertad de expresión convocando al golpismo militar. 
Esa prensa “fifi” añora el privilegio, rinde obediencia al Imperio o defiende el fundamentalismo de mercado. Constituye un actor político que detenta poder o representa intereses poderosos desde la impostura de asumirse como  ciudadanos comunes con quienes nada tiene en común y lo hace a través de la estridencia  de la pregunta donde poco importa la respuesta. 


Al final dejemos que el propio Jorge Ramos lo diga: 
“Al final de cuentas, no importa quién tiene la razón o cuáles cifras son las correctas.”

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