viernes 13.12.2019
Estreno ESTE VIERNES

“Zona hostil”: la historia contada por sus protagonistas reales

El comandante que pilotaba el helicóptero Chinook que sacó la aeronave accidentada del desierto afgano, los mecánicos que volaban con él y la comandante médico que atendió a los heridos estadounidenses, narran a Estrella Digital los hechos que saltan a la gran pantalla este viernes

Es la superproducción española más cara de los últimos años -cinco millones de euros- y cuenta una historia real protagonizada por militares españoles en el desierto afgano. El comandante Francis Barbancho escribió aquella hazaña en la Revista Española de Defensa, algo habitual entre los militares que reseñan sus historias en las publicaciones del Ministerio o de los Ejércitos. “Lo sorprendente es que a alguien de fuera del ámbito militar leyese esta publicación y pensase que pudiera sacar una película de aquella operación”. Así surgió “Zona hostil”, según cuenta el comandante Barbancho a Estrella Digital, en una entrevista en la sede de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET).

“Era la tercera operación a la que iba a Afganistán”, relata el comandante, piloto del helicóptero Chinook, interpretado por Antonio Garrido en la película. “No todas las historias llegan a una revista y muy poquitas llevan a una película, pero sin duda hay muchas más operaciones de diferentes unidades en diferentes países que tienen suficiente interés como para hacer una película o, incluso, una serie”, dice convencido.

En esta ocasión, la historia que protagonizó junto con otros compañeros entrevistados por este diario, ocurrió en 2012 en Afganistán. Dos helicópteros Super Puma salieron en patrulla MEDEVAC (Medical Evacuation) después de que un artefacto explosivo improvisado (IED) estallara a una patrulla del ejército estadounidense. Había varios heridos.

Nos avisaron que había tres heridos. Montamos el helicóptero y fuimos a la zona donde se encontraban. Cuando el helicóptero fue a tomar, notamos un movimiento muy brusco y oímos cómo las palas tocaban el suelo”, narra la comandante médico Montserrat Martínez Roldán, por aquel entonces, capitán al mando de la patrulla.

Tras el incidente, el equipo médico español que volaba en el Super Puma atendió a los heridos estadounidenses. Y después, “a esperar, con la incertidumbre de que no sabíamos qué iba a pasar exactamente y en qué momento”, relata la médico militar, ahora destinada en el Hospital Gómez Ulla, e interpretada por Ariadna Gil en la película.

Mientras, los helicópteros Chinook se preparaban para acudir a su rescate. “Este aparato es el más potente y uno de los más rápidos del mundo y con él realizábamos distintas operaciones en el Mando Regional Oeste en Afganistán”, explica el comandante, que viajaba con una tripulación de la que formaban parte la sargento Lorena Monge y el soldado Javier Cueva, protagonistas del incidente.

Hasta allí viajaron en dos Chinook y consiguieron rescatar a la tripulación, los heridos y al helicóptero accidentado. Una misión nada sencilla que se hizo a propuesta del comandante Barbancho al jefe regional. “Nos dio autorización para todo, salvo a que lo hiciéramos de noche”, explica el piloto de helicóptero. También les pusieron medios, “helicópteros de combate, aviones no tripulados, incluso cazas” para acabar la operación. “No había ninguna duda de cómo había que hacerlo, pese al polvo, la temperatura alta, el lugar encajonado por el que tendríamos que volar, que nos haría un blanco muy fácil desde las montañas para los talibán, como así fue”, relata el comandante.

La parte más humana del rescate

Los mecánicos Monge y Cueva cuentan a Estrella Digital la historia desde el punto de vista más humano, el que solo comprenden militares que han vivido situaciones de conflicto como esta. “Sabes que en cualquier momento se puede complicar la cosa, según lo que vaya surgiendo, pero sabía que con todos mis compañeros, pero sobre todo con ella -mientras mira a su compañera sargento- todo iría bien”, cuenta ante la cámara el soldado Cueva, una de los pocos que narran la experiencia de estos protagonistas improvisados.

Ambos cuentan sin ocultar la emoción cómo fue compartir un incidente como este con su "binomio". "Si ya éramos como familia, después de muchas experiencias compartidas, tras el rescate de Afganistán, mucho más", explica la sargento Monge. “Lo bonito de todo esto es ver la cara de ilusión de los compañeros cuando llegas allí y ves que todo ha salido bien… que por lo menos puedes volver a casa, una oportunidad que no tuvo todo el mundo en Afganistán”, sentencia el soldado.

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