sábado 06.06.2020

La última entrevista a Rubalcaba: Defensa del rey frente al independentismo

El que fuera líder del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba, en su última entrevista, inédita hasta ahora, hizo una cerrada defensa del rey y de la monarquía parlamentaria frente a los ataques del independentismo catalán, que consideraba que eran fruto de una mera estrategia de comunicación

La última entrevista a Rubalcaba: Defensa del rey frente al independentismo

Rubalcaba, pocos días antes de fallecer el 10 de mayo del año pasado a causa de un ictus, concedió una entrevista para un "podcast" (programa de audio descargable) titulado "XRey", sobre la vida del rey Juan Carlos, que se ha presentado esta semana y que puede escucharse en Spotify.

Una serie de episodios que recogen testimonios de varias decenas de personas pero que, en el caso del de Rubalcaba, sus autores han decidido emitir este sábado individualmente y en su integridad.

Si en los primeros fragmentos divulgados de esas declaraciones el que fuera vicepresidente del Gobierno constataba que colaboró en la tramitación de la abdicación de don Juan Carlos tras la ayuda expresa que le pidió el entonces jefe del Estado, en la entrevista completa aborda asuntos como los ataques independentistas a Felipe VI.

Lo hace al plantearle la aspiración soberanista de lograr una república catalana.

Rubalcaba señala que sus partidarios estaban hablando mucho más de esa república que de la independencia porque ésta, incluso en algunos sectores del republicanismo español, no gusta.

"Ahora están todo el día con la república y metiéndose con el rey. Si alguien piensa -añade- que este ataque al rey Felipe VI es porque se enfadaron por su discurso del 3 de octubre (de 2017) es que no sabe de qué va la vaina".

En esa línea, subraya: "No se enfadaron. Sabían que el rey tenía que hacer ese discurso. Yo le digo a mis amigos independentistas que saben mejor que nadie lo que es el estado, que el estado estaba en ese momento en una situación difícil y que el jefe del Estado tenía que salir a defender al estado, que es lo que hizo".

Por ello interpreta que los independentistas insistían en la cuestión de la república más que en la de la independencia aplicando una "política de comunicación de primero de carrera".

"Me meto con el rey para hacerme simpático a los ojos de los republicanos españoles, que los hay, y convertir mi objetivo fundamental de la independencia en una cosa más tragable", explica para resumir esa "estrategia política".

La mayor parte de la entrevista se centra en su relación con el rey Juan Carlos, que califica de bastante franca y que llevó a decirle lo que pensaba en todo momento, incluso tras el episodio de Botsuana.

Pero elude ofrecer detalles. También afirma que siempre sintió que el rey estaba a su lado en momentos difíciles como los atentados terroristas durante su etapa como ministro del Interior.

Comenta la ayuda que pidió en alguna ocasión a don Juan Carlos para que mediara ante el rey de Marruecos con el fin de que existiera una mayor colaboración ante la inmigración irregular, así como la eficacia de esas gestiones.

De ahí que resaltara la importancia de la figura del rey, de su "magnífica agenda" y del simbolismo que podía tener, por ejemplo, una llamada suya a un presidente como el de Francia, aunque éste supiera que quien toma las decisiones en España es el jefe del Gobierno.

Su actitud durante la Transición o el 23F cree que hicieron que don Juan Carlos no fuera "un rey cualquiera" y fuera útil a España en muchas cosas, entre ellas ser su gran embajador.

Desvela que habló muchas horas con él de la relación con los nacionalistas, tanto los del País Vasco como los de Cataluña.

"Siempre tuvo este tema en la cabeza. Tenía una sensibilidad política que a veces me resultaba muy llamativa. En otras palabras, entendía lo que yo decía, lo cual, cuando hablas de Cataluña, no siempre es fácil en los llamados circuitos madrileños", añade.

Respecto a la abdicación, subraya que consideraba bueno para España y para el PSOE que su partido la apoyara y reconoce que hubo debate en las filas socialistas.

Pero tenía claro que se tenía que respaldar para ser coherentes con el compromiso constitucional y, de ahí, que no considerara en ningún momento las peticiones de un referéndum. 

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