viernes 28.02.2020

El Tesoro británico interviene el London Scottish bank en pleno proceso de venta

El Gobierno británico aseguró ayer que los ahorros de los 10.000 clientes del grupo especialista en servicios financieros London Scottish Bank (LSB) están garantizados pese al colapso de la entidad, que ha obligado a la intervención estatal, y que esta cobertura abarcará todas las cuentas, incluidas aquellas que superen las 50.000 libras, límite inicialmente establecido por la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, en sus sigla en inglés).

Tras el requerimiento emitido por el Ministerio del Tesoro para impedir recibir más depósitos y la suspensión de la cotización a las 7.30 horas, con las acciones en 2,62 libras, LSB informó de que el domingo mismo había solicitado un administrador para el proceso concursal y que la compañía Ernst & Young había asumido este rol para una compañía especializada en ofrecer préstamos a ususarios con historiales crediticios de perfil bajo.

Ya el pasado mes de abril, el grupo, en el que trabajan 700 personas y cuenta con más de 300 millones en depósitos de los clientes, había informado de pérdidas de cerca de nueve millones de euros, si bien el Gobierno insistió hoy mismo en que todos los ahorros están garantizados, incluso los que pasen del límite de las 50.000 libras, cantidad hasta la que en octubre ya se habían elevado las 35.000 libras anteriores en las primeras medidas ante la crisis de crédito.

En un comunicado, el departamento del Tesoro precisó que su titular, Alistair Darling, había "puesto en vigor acuerdos para asegurar que todos los usuarios recibirán su dinero íntegro, incluyendo aquellos con balances por encima de las actuales 50.000 libras" garantizadas en caso de que se produzca un colapso. Además, justificó la intervención en la adopción de "acciones decisivas para proteger los intereses de los clientes minoristas y la estabilidad financiera general".

Compradores

En este contexto, LBS, que a la suspensión de la cotización en bolsa a primera hora de ayer había visto cómo los títulos habían perdido casi todo su valor, informó de un número de potenciales compradores, si bien ante la incertidumbre acerca de las posibilidades de materialización de las ofertas que dice haber recibido, finalmente ha sido la Administración la que se ha hecho cargo del grupo.

Así, tras perder casi 25 millones de euros el pasado año y verse obligado en mayo a clausurar sus operaciones de mercado con los créditos, la compañía ha experimentado a lo largo del año una caída en el capital ordinario de unos 15 millones de euros y previamente había reconocido que estaba intentando recabar más de 50 millones de euros de capital de inversores externos.

En este sentido, durante el presente ejercicio había aspirado a asegurarse una venta segura como reacción al agujero económico en el balance de la compañía, que supera los límites establecidos por la regulación británica en materia de pérdidas y endeudamiento.

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