viernes 18.10.2019

El Supremo rebaja las penas a 3 de los 5 mossos condenados por torturas a un detenido

El Tribunal Supremo ha rebajado de 6 años y 7 meses de cárcel a 4 años y 9 meses la pena a 3 de los 5 mossos d'Esquadra de la comisaría de Les Corts condenados por torturar y maltratar a un hombre, al que detuvieron por error en 2006 y a quien llegaron a meter una pistola en la boca para hacerle confesar.

Así lo ha acordado la sala de lo penal del Tribunal Supremo (TS) en una sentencia, en la que estima parcialmente los recursos de los condenados contra la dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona en noviembre de 2008.

La Audiencia de Barcelona condenó a los agentes Jordi P., Joan S. y Manuel F. a 6 años y 7 meses de prisión, pero el Alto Tribunal rebaja un año y 10 meses dicha pena al estimar que no concurre la circunstancia agravante de ensañamiento en el delito de lesiones.

Además, confirma la condena a 2 años y 3 meses impuesta a Fernando C. y condena por un delito de coacciones a 6 meses de cárcel Alejandro A. También confirma que se deduzca testimonio de la sentencia a la consejería de Interior de la Generalitat para que, en su caso, se depuren las responsabilidades disciplinarias en que hubiera podido incurrir Iván Antonio M.

Los hechos tuvieron lugar en julio de 2006, cuando la policía autonómica investigaba un caso de atraco cuya víctima identificó "con bastantes dudas" al torturado, Lucian P., en un reconocimiento fotográfico, por lo que el jefe del Grupo de Atracos, imputado en la causa pero absuelto, ordenó su detención.

Vestidos de paisano, cuatro de los agentes esperaron a Lucian P. en la puerta de su casa y, sin identificarse en ningún momento, se abalanzaron encima de él, le hicieron la zancadilla, lo arrojaron al suelo y le golpearon por todo el cuerpo, al tiempo que le pisaban la cabeza y le agarraban por el cuello para impedir que gritara.

Recriminados

Varios ciudadanos se acercaron a los mossos para recriminarles su brutal actuación, por lo que uno de ellos enseñó la pistola que llevaba, sacó la placa y pidió que les dejaran en paz porque estaban haciendo "su trabajo".

Los agentes introdujeron al detenido en un vehículo policial y, durante el traslado a la comisaría, uno de los procesados le metió en la boca la pistola que llevaba, amenazándole con tirarlo "por un barranco" si no reconocía los hechos que se le imputaban.

Los agentes siguieron golpeando al procesado en el aparcamiento de la comisaría de Les Corts, desoyendo su llanto y sus advertencias de que podía morir por ser hemofílico, hasta que otro mosso -no identificado- les dijo que pararan.

Al día siguiente, Lucien P. fue puesto en libertad y acompañado a casa por uno de los agentes, que se disculpó, pero la víctima debido a su detención perdió el trabajo y tuvo que recibir tratamiento médico.

El Tribunal Supremo argumenta que no hubo finalidad de aumentar el dolor de la víctima. "Es difícil afirmar que la pluralidad de golpes fueron innecesarias para la ejecución de los hechos conforme exige la tipicidad de la agravación", añade la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Andrés Martínez Arrieta.

El Supremo rebaja las penas a 3 de los 5 mossos condenados por torturas a un detenido