Domingo 26.05.2019
UNO DE LOS MILITARES DESAPARECIDOS

Sargento Jhonander Ojeda: un destino trágico

El joven militar de Telde sufrió otro accidente en un helicóptero del mismo modelo y el mismo escuadrón hace un año. Fue el único superviviente. El día de este segundo siniestro cumplía 27 años

El sargento se incorporó al Ejército con 19 años.
El sargento se incorporó al Ejército con 19 años.

El mismo día que el helicóptero caía al mar, el joven sargento Jhonander Ojeda cumplía 27 años. Su familia le esperaba para celebrarlo en el barrio de La Garita, en Telde, donde vivía. Días después del siniestro, su padre, Francisco Ojeda, aún mantenía la esperanza de que su hijo y sus compañeros siguieran con vida, aunque creía que les habían secuestrado. Pero esta vez el joven sargento, que se incorporó al Ejército con sólo 19 años, no tuvo tanta suerte.

El marzo del año pasado, el militar, natural de Telde, sobrevivió a un accidente en otro Super Puma del 802 Escuadrón. Se encontraba practicando una simulación de rescate junto al barco Meteoro de la Armada, cuando su helicóptero, con otros cuatro tripulantes, se precipitó al mar de manera violenta entre Gran Canaria y Fuerteventura.

La aeronave se sumergía, y cuando estaban a unos 20 metros de profundidad, Jhonander consiguió romper el ojo de buey que tenía cerca, nadó hasta la superficie, encendió la luz de su chaleco y esperó. A pesar de ser noche y de estar en mitad del océano, el Buque de Acción Marítima de la Armada que les buscaba le encontró.

El joven sargento, que acumulaba 300 horas de vuelo y desempeñaba labores de mecánico, nunca hizo declaraciones tras aquel accidente. De hecho, se encontraba inmerso en la investigación de aquel siniestro de un helicóptero del Escuadrón 802, al que se incorporó hace apenas un año, justo después del accidente. No pudo hacer nada por salvar a sus cuatro de sus compañeros, cuyos cuerpos aparecieron en la cabina de la aeronave a 2.000 metros de profundidad.

El desenlace fatal de este accidente ha caído como un jarro de agua fría en su familia. En vilo durante una semana, sus allegados recibían anoche la noticia del hallazgo de los cuerpos de los tripulantes, aunque mantenían la esperanza de que fuera un secuestro a pesar de una semana de intensa búsqueda e informaciones confusas sobre su paradero.

Ahora sólo queda recuperar los cuerpos de los militares desaparecidos y esclarecer las causas de este accidente que, como el anterior, siguen siendo una incógnita.

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