Miércoles 19.06.2019
Cantabria

Ruth Beitia da otro gran salto: peleará por la presidencia de Cantabria

Quince meses después de colgar las zapatillas de clavos con el rango de campeona olímpica de altura, Ruth Beitia ha sido elegida este lunes candidata por el PP a la Presidencia de Cantabria, a cuyo parlamento pertenece desde 2011

Quince medallas internacionales, dos Ligas de Diamante y 29 títulos nacionales en 28 años de romance con el listón resumen la fértil trayectoria deportiva de Ruth Beitia, considerada la mejor atleta española de todos los tiempos.

Con 38 años, su cuerpo -71 kilos repartidos en 192 centímetros- dijo basta. Después de haber aguantado entrenamientos intensivos durante dos decenios, su organismo, que no había consentido una sola lesión en las grandes ocasiones, empezó a dar muestras de agotamiento y en el lapso de pocos meses le fue presentando facturas atrasadas.

La final de los Mundiales de Londres, el 12 de agosto de 2017, fue su última competición, la que le indujo, finalmente, a la retirada. Había prometido que lo dejaría cuando viera que no era capaz de meterse en las finales. En el estadio Olímpico londinense, pese a las lesiones, sí lo hizo, pero sólo para terminar en el último lugar.

Sin embargo, no regresó de vacío de la capital británica. La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) le entregó el trofeo Fair Play por el cariñoso trato que, recogido por las cámaras, dedicó en plena pista a su rival Alessia Trost cuando la italiana lloraba su eliminación en la calificación de altura.

Londres volvió a provocar la retirada de la mejor atleta española de todos los tiempos. Ocurrió, la primera vez, después de los Juegos Olímpicos de 2012, desilusionada cuando en el último momento se le escapó la medalla. Pero fue un adiós efímero, de apenas dos meses.

Inducida por su entrenador de siempre, Ramón Torralbo (su 50 por ciento, le llama), Ruth volvió al trabajo ese mismo invierno, porque se aburría en un otoño lluvioso. El atletismo español nunca se lo agradecerá bastante porque en estos cinco años de propina escaló todos los ochomiles del deporte, hasta ceñirse el laurel olímpico en Río 2016.

Desde entonces, en paralelo con su carrera política como diputada en el parlamento de Cantabria, consiguió los mejores logros de su vida: campeona olímpica, tres veces campeona de Europa -una de ellas en pista cubierta-, una medalla de bronce en un Mundial y dos Ligas de Diamante.

La menor de cinco hermanos, Beitia mamó el atletismo desde que nació, el 1 de abril de 1979. Su padre ejercía como juez en las pistas y fue el primer olímpico de la familia, en Barcelona'92. Además, todos sus hermanos, con mayor o menor aprovechamiento, han practicado el atletismo.

Su carrera deportiva fue larga y consistente, aunque sólo con 37 años el atletismo le entregó, al fin, la medalla olímpica -y de oro- que le debía.

"A veces los sueños se cumplen". Con este tuit se fue a dormir la atleta cántabra el 11 de agosto de 2016, víspera de la final olímpica de Río. Al día siguiente sus sueños se cumplieron. Ganó el oro olímpico con una marca normalita (1,97), pero suficiente.

Hubo un momento en que Beitia se disputaba con Marta Domínguez el título honorífico de mejor atleta española de todos los tiempos, pero primero la caída en desgracia de la palentina (por anormalidades en su pasaporte biológico) y luego la catarata de medallas que ella obtuvo en sus últimos años inclinó definitivamente la balanza de su lado.

Ahora cambia el saltadero de altura por la campaña electoral, en la que presumiblemente en 2019 tendrá como rival al actual presidente, Miguel Ángel Revilla, con el que, según la propia exatleta, no tiene las mejores relaciones. 

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