miércoles 23.10.2019
DESAYUNO INFORMATIVO DEL PRESIDENTE DE CANTABRIA

Revilla ejecuta el ‘monólogo de la anchoa’ en el Palace

El presidente cántabro desplegó su arsenal de “monstruo televisivo” para desgranar sus ideas políticas en Madrid. Reclamó que el rey encargara formar Gobierno a Rajoy. Todo un show entre el populismo y el regionalismo más campechano

Miguel Ángel Revilla.
Miguel Ángel Revilla.

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, showman televisivo entre horas, aseguró este miércoles en los salones del Hotel Westin Palace que el Rey Felipe VI debe tomar la iniciativa y pedir a Rajoy que gobierne: “¿Qué es eso de que el no tiene que hacer nada? Yo cuando voy me dice, joder si me dice, y yo a veces lo cuento”, espetó al sonriente auditorio. Revilla lanzó sus mensajes ideológicos en el marco de una ponencia para reclamar inversiones en Cantabria. Entre otras cosas reclamó un programa europeo de inversiones “porque hay dinero a manta”.

Lo cierto es que el público esperaba con una sonrisa predispuesta y con cierta expectativa de ser obsequiado con una lata de anchoas, el presente clásico de Miguel Ángel Revilla. El presidente cántabro no se ahorró un sólo chiste, pero sobre todo desplegó su arsenal dialéctico populista. La culpa de lo que sucede es del enemigo exterior, personalizado en “Madrid”, “Europa” y singularmente “la Merkel”. Él no es “ni de derechas ni de izquierdas”, y “siempre estoy con los débiles”. En un alarde francamente exótico llegó a afirmar en los salones del Palace que “yo he sido el más duro contra ETA”.

Revilla articuló su discurso sobre estos ejes: Europa y Madrid le niegan la sal y el dinero –“que quiero usar para salvar la vida a los enfermos”, dijo–, Cantabria es un lugar fantástico para invertir, hay que construir más carreteras en su región y, lo que le llevó más tiempo de alocución, él es honrado, sabio y de pueblo. El economista José Carlos Díez, que lo presentó, avaló su calidad humana relatando un encuentro en la playa con un antiguo compañero de colegio y cómo “Revilla lloró durante 20 minutos”. “No había cámaras delante”, aclaró.

Bajo ese prisma del honrado paisano que se viene en taxi con una maleta de cartón atada con cuerdas interpretó la actualidad política española. Mostró su apoyo a Sánchez, que le cae bien “porque no ha robado y no se sabe que haya matado a nadie”, en contra de los barones y de Mariano Rajoy. Para él, Javier Fernández, presidente de Asturias y de la nueva gestora del PSOE, “es un buen chico, sin más”.

Quejas a Hacienda

El presidente cántabro se quejó amargamente de que el Ministerio de Haciendo no le ha dado aún permiso para renegociar un préstamo de su Gobierno con los bancos al 7,5%, un dinero que, dijo, podría pagar el tratamiento contra la hepatitis C en su región. “Supongo que Montoro recibirá buenas cestas de los bancos”, aseguró sin ambages. Aseguró que su Gobierno está maniatado por “Madrid” y la Unión Europea, que deberían permitir más gasto, ya que en su opinión “hay mucho dinero” y “la deuda todos sabemos que e tanta, que no se va a pagar”.

El populismo desatado de su discurso no tapó las contradicciones del mismo. Tras criticar que en España “se han hecho autovías y trenes por todas partes”, reclamó más carreteras y tren en su región, lo que no evitó a su vez presumir de que en Cantabria se dispone de “autovías que encima son gratis, no cobramos un duro a nadie”. Miguel Ángel Revilla, que fue tentado por Pablo Iglesias para ponerse al frente de un movimiento político que acabó siendo Podemos, con un pasado en el Movimiento franquista, cumple todos los paradigmas del fascismo: populismo desatado –el enemigo y culpable de cada mal está fuera– y su indefinición entre izquierda y derecha –“de mi boca nunca oirán si soy de izquierdas o de derechas”–, además de reclamar un pasado heráldico y heroico para su tierra. Y además, keynesista.

Armas de monologuista

Todo esto lo trufa Revilla con unas armas de monologuista que muchos cómicos quisieran. En un momento dado explicaba lo que él haría si fuera presidente del Gobierno español al modo de un chiste, “un portugués, un italiano, el griego viene corriendo...”, con un gesto que inevitablemente recordaba a Bigote Arrocet. Él sabe de todo, “porque salgo a la calle, voy a cafés normales, voy a romerías, voy en mi ‘cochuco’ cada día a Astilleros (donde reside)”, de manera que él ya avisó de que entrábamos en crisis en 2009.

Lo cierto es que Revilla gobierna con mano de hierro Cantabria, pese a los pactos con PSOE y Podemos. El Partido Regionalista Cántabro es la opción regionalista conservadora. Eso hace que tenga astutamente identificado como su rival electoral al PP, contra quien arremete pese a estar en sus cercanías ideológicas. Particularmente la política urbanística del PORC en Cantabria es muy discutida, con varios concejales imputados e incluso condenados por corrupción urbanística.

“A mi me gusta estar con los defenestrados”, aseguró. Pese a ello el auditorio estaba compuesto de pocos defenestrados y sí de algunos poderosos. Entre los políticos, fueron a oírle y reírle las bromas el líder del PSAOE en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo; la dirigente próxima a Sánchez, Susana Sumelzo; el general candidato de Podemos Julio Rodríguez; el empresario Luis del Rivero, y buena parte del gobierno cántabro. También el exAJEMA almirante Sebastián Zaragoza, al que llamó “capitán general”. Es decir, la mitad de la cúpula militar de Zapatero.

Como Madrid es la ciudad de los prodigios, tras la alocución populista y campesina de Miguel Ángel Revilla, a la salida del palace, en el corazón de Madrid, resonaban los acordes de la marcha naval “Ganando barlovento”. Solo a unos metros se ensayaba el desfile por la Fiesta Nacional.

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